Cuatro por cuatro

Cuatro por cuatro Jóse Nelsón Durón V. Es tiempo de responsabilidad, de encontrar el sentido de la vida, de lo esencial y del fruto de todas y cada una de nuestras acciones, de su influencia en los demás y del impacto que tienen sobre nuestros hermanos y compañeros de viaje.

“Continúen siendo 4×4”, dijo José Orellana, Alcalde de Dolores, Intibucá, en un acto de agradecimiento, con personeros del Sanaa, la Cooperación Española, el BID y CRS, Catholic Relief Service, en calidad de diseñadores, financistas, supervisores y entrenadores en operación y sostenibilidad, por la construcción de su sistema de agua potable y saneamiento, que vino a evitarles enfermedades, paliar sus sufrimientos en la búsqueda y acceso a elemento tan vital y condiciones salubres negadas durante tanto tiempo.
Sean siempre cuatro por cuatro, queriendo decir: continúen siendo auténticos profesionales, esforzados, generosos y transparentes. Cuatro por cuatro, como debemos ser los cristianos que damos razón de nuestro Bautismo y de nuestra fe, creciendo en oración y penitencia y en la asiduidad a los santos sacramentos; que queremos encontrar el núcleo esencial de nuestras creencias y decantar nuestra responsabilidad encontrada y rescatada en la esperanza en la nueva vida de la Pascua del Señor Jesús.
Trasladado al juego que nos apasiona, el fútbol, el título no se refiere a cifras o resultados, 6×0, 1×1, etc., sino a las responsabilidades de dueños de equipos: encuentro de las habilidades, enseñanza, formación y fortalecimiento de nuestros jugadores, vendidos a prisa y rajatabla por el prurito de las ganancias. Cuatro. Como cuatro son las de jugadores profesionales que, en defensa de su Patria, no deben ser desdeñadas: obediencia, entrega, esfuerzo y disciplina, tanto en lo táctico como en el comportamiento dentro y fuera de la cancha. Cuatro. Y cuatro por cuatro en lenguaje futbolístico es triunfo. Nuestros jugadores, refiriéndonos a los recientes partidos de la selección, hicieron lo que pudieron; esto es lo que tenemos y debemos acostumbrarnos a pensar que se trató solamente de un partido, que todo lo demás continúa igual: necesita de nuestra activa participación cuatro por cuatro (no dieciséis y eventual, sino siempre y permanente). En lo político, para ver desde la otra orilla de esta nuestra cuarentena existencial, cuatro responsabilidades principales constituyen el multiplicando de los políticos: honestidad, sinceridad, transparencia y capacidad para responder a los múltiples problemas de la patria; y cuatro deben ser los multiplicadores desde los votantes, ávidos de reales cambios en el manejo de sus intereses: un desapego de las pasiones idolátricas de figuras políticas, discernimiento de las capacidades verídicas de todos ellos; entendimiento, comprensión y análisis de sus propuestas y estudio de personalidad y temperamento para administrar el bien común. Cuatro por cuatro: progreso.
Observándonos desde el Monte de los Olivos y desde lo alto de la Cruz, el Señor espera vernos actuar y ser cristianos cuatro por cuatro, nos manda decir que nuestra enfermedad no acabará con la muerte, que nuestro futuro depende efectivamente de nuestros esfuerzos y del acompañamiento que demos a nuestros hermanos en sus necesidades, que efectivamente nos ama y acudirá a nuestro aviso en cada necesidad que tengamos “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”. No esperen, sin embargo, a que esté yo aquí con ustedes para despertar de su letargo en que la corrupción de sus gobernantes les han sumido; alcen sus frentes al futuro con hidalguía y hagan lo que tienen que hacer para sacar adelante esta tierra que les he dado. Abrácense en la serenidad del esfuerzo conjunto y miren sus rostros de frente y con sinceridad, escribiendo en el porvenir de su patria terrena un esbozo de lo que quieren para después y para los que vienen; denle tiempo al tiempo y apliquen aquí su justicia, pues lo que debe morir morirá y lo que debe caer caerá, pero lo que debe preservado se preservará. “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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