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Con sus actos la familia se convierte en un santuario de vida

Con sus actos la familia se convierte en un santuario de vida La oración permanente, el servicio y la entrega, ayudan a que el ser humano llegue a contemplar el amor de Dios. Texto y fotos: Lilian Flores liflores@unicah.edu Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Después de cuarenta días llegamos a la recta final del recorrido cuaresmal, tiempo propicio para prepararnos a vivir la Pascua. Cristo se presenta como el autor de la vida, e invita a las familias para que con sus actos se conviertan en un santuario, donde se promueva, defienda, y promocione la vida en plenitud, vida que brota de Jesús el resucitado.


El seno familiar es el lugar apropiado para la transmisión de la vida y para la educación más fundamental, por cuanto ofrece un clima favorable de afecto, estabilidad familiar, basada en un sólido compromiso y en la comunión de personas, junto a la complementariedad que ofrecen el padre y la madre.

PROCESO DE VIDA Es normal que las familias a lo largo del camino se enfrenten a situaciones difíciles, pero con perseverancia y la ayuda de Dios muchas logran superar esa etapa, esto no es sencillo se requiere de un largo proceso, pero a través de su entrega y servicio muchas edifican sus vidas en un santuario para el Señor.
Este es el caso de la familia Quiroz -Torres, conformada por Glenda y Alexis, quienes procrearon dos hijos; Alex Daniel (25) y Andrea Giselle (18), ellos se conocieron hace 26 años, trabajaban para la misma empresa. Como todas las familias han pasado problemas de diferentes tipos, por la gracia de Dios los han ido superando.
Este hogar nos abrió sus puertas para conocer su situación actual, Glenda nos compartió como sus vidas han ido tomado otros rumbos ya que antes no asistían a la iglesia tan seguido, y que como toda familia los problemas existen, pero ahora tienen a Jesús en el centro de sus vidas y las cosas las ven de otra manera, “íbamos a misa muy pocas veces, hace doce años empezamos a ir todos los domingos a la Catedral, en ese entonces uno de mis hermanos tenía dificultades y nos invitó a ir a la Iglesia evangélica y nosotros para apoyarlo, porque venía saliendo de una situación muy crítica; aceptamos, pero mi hijo permaneció en la católica, por varios meses estuvimos así, un día nos sentamos con Alex y dijimos no podíamos seguir así separados por la religión, nosotros por un lado y nuestro hijo él solo, hablamos con mi hermano y le dijimos que volveríamos a nuestra Iglesia junto a nuestro hijo, pues fue la mejor decisión”. Ahora esta familia se ha comprometido más con Dios a tal grado de servirle a través de la Comunidad El Apostolado de la Cruz.

ENTREGA Después de este proceso se congregaron en la capilla que está en las instalaciones de la Unicah, en Casamata, todos los domingos van a misa, pero con la diferencia que ahora han hecho comunidad y han sentido la necesidad de formarse espiritualmente para servir mejor al Señor y de esa manera convertir sus vidas en un santuario, a través de sus actos, obras y entrega.
En febrero de este año Glenda y Alex recibieron la imposición de la Cruz del Apostolado como símbolo de su amor a Cristo Jesús y su decisión de vida en el sentido de poner en manos de Dios todos los ámbitos de su vida cristiana, como un compromiso para el resto de sus días, orientados a una vida de oración permanente, contemplación del amor de Dios y a ofrendar cada acción de sus vidas por la salvación de los hombres.

LA DIFERENCIA No todo ha sido color de rosa en el tiempo que tienen de estar juntos, Alexis y Glenda han pasado situaciones muy difíciles, mismas que las han superado, en la actualidad siguen los problemas, como en toda familia, pero con la diferencia que ahora los dejan en las manos del Señor, para Alex que es el hombre del hogar no es fácil saber que en la actualidad no cuenta con un empleo estable, pero a través del encuentro que tuvo con el Señor ve las cosas con otra perspectiva “hemos sabido llevar la situación, la entrega al Señor ha sido tan grande que nos ha fortalecido en la fe, en estos momentos ninguno de los dos tenemos un empleo, pero el Señor no nos ha dejado de la mano y sabemos que pronto dará una respuesta a nuestras peticiones. Antes de estar comprometidos en la iglesia cualquier problema o tempestad lo llevábamos con desesperanza, ahora confiamos que Dios actúa por nosotros”.
En esta familia antes de emprender cualquier acción, tienen como regla hacer una oración, poner todo momento de sus vidas en las manos de Dios, “eso nos ha ayudado a edificar nuestra vida en un santuario, en donde el centro de nuestras vidas es el Señor. Hay que estar atentos a no fallarle a Él porque somos su templo, es difícil lograrlo pero con su ayuda y nuestra perseverancia, poco a poco vamos consolidando nuestro amor y esperamos servirle completamente”.

Una familia se convierte en un santuario de vida, a través de la búsqueda de la santidad, con la diferencia que somos templo del Espíritu Santo y debe haber en nosotros paz, amor y fraternidad, esto ayuda a que mis acciones sean santas, porque me dejo llevar por el amor de Dios”
Alexis Quiroz

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