Punto de Vista Reflexión

De reformas y otras hierbas

De reformas y otras hierbas
P. Juan Ángel López Padilla
El martes pasado, mientras trataba de ponerme a trabajar, recibí un montón de mensajes de gente que me recomendaba que me pusiera a ver un programa de debates, que supuestamente es el más visto en las mañanas.
El asunto es que, con una crasa falta de objetividad, se llevó a un novelista que dice escribir cosas históricas y del cual admito sólo haber leído un par de libros que, con un sesgo increíble han sido escritos para generar polémica. De hecho prefiero mil veces leer a Pérez Reverte, hablando de los escritores españoles contemporáneos, si de novela se trata.
No tuve posibilidad de escuchar en vivo a ese señor. Tuve que conformarme con ver la repetición del programa y realmente me asusté. Fuera de todas las barbaridades que dijo, me llamó poderosamente la atención que hubiese quién creyera semejantes inexactitudes, por llamarles de una manera respetuosa, porque no le voy a devolver el pésimo manejo de la historia.
Necesitaría una buena cantidad de columnas, para responder de manera documentada y no sentimental, a cada una de las cosas de las que acusó a la Iglesia Católica.
Aquí escribo sólo algunas para que no piense ese señor, ni ningún otro iletrado que en Honduras, más aún que la Iglesia Católica que peregrina en Honduras, está formada por un grupo de ingenuos y criminales que estamos en ella para promover el mal.
La primera cosa que quiero decirle a todos los que se alarmaron al ver ese programa es que de lo dicho por él, ni siquiera el 10% llega a ser verdad y sobre todo, no creo que ni Lutero ni Calvino ni Zwinglio ni Melanchton se identificarían con nada de lo que ellos llaman protestantismo en Honduras. Hay una inmensa diferencia entre los protestantes y las iglesias pentecostales. En cualquiera de las biografías serias de los reformadores, no novelas, nos enteraríamos que el tal corte del que hablan no es tan cierto. Hablar de que gracias a ellos hay biblia, no sólo es lamentable sino falso.
Señalar que los países protestantes progresaron más que los católicos,  gracias a su religión, es ni medianamente completo si no se admite la fuente de esa riqueza. La Leyenda Negra, es una falta de objetividad horrenda. ¿O es que la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales o la Británica de las Indias Orientales promovían el amor al prójimo? Porque enriquecerse a punta de esclavizar naciones enteras o eliminar sistemáticamente a las poblaciones aborígenes donde llegaban no creo que sea ser fieles al evangelio o ¿es que eso es Reforma?
Y si van a hablar de la promoción de las ciencias quiero recordarles a estos señores que las universidades nacieron en manos de la Iglesia y si van a hablar de premios Nobel sería bueno que revisaran la lista de los miembros del Consejo Pontificio de las Ciencias.
Y podría seguir comparando la matancina de disidentes en la Ginebra de Calvino, incluyendo a Miguel Servet, que terminó en una hoguera sólo porque se le ocurrió la peregrina idea de decir que la sangre circulaba por las venas.
Muchos hijos de la Iglesia han cometido graves faltas contra la humanidad y claro que ha habido faltas que fueron avaladas en el nombre de Dios. Pero usar la religión para promover odio, en la época que sea, es incorrecto, pero al menos nosotros hemos admitido nuestras faltas e imperfecciones en 21 siglos de historia. Los Papás, lo han hecho, a nombre de la Iglesia que presiden. El problema es que en el caso de los protestantes y sus derivaciones infinitas, nadie podría hacerlo a nombre de todos, porque nadie es cabeza por ahí.
Finalmente, doy gracias a Dios que fuimos evangelizados por los españoles que al menos respetaron y se fusionaron con las poblaciones donde llegaron, con sus claros errores, pero también con sus aciertos, porque  si no hubiese sido así, este mestizo que escribe, no existiría.