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Un pequeño ángel sufre por la indiferencia y la soledad

Un pequeño ángel sufre por la indiferencia y la soledad Tiene 22 años, no habla, no escucha y padece de una intensa infección renal. Sus padres no pueden traerlo al médico, por lo remoto de la aldea en donde se encuentra y viven en la pobreza. Texto y foto: Delfina Janeth Lagos dlagos@semanariofides.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com A  tres horas de Tegucigalpa se encuentra una familia en el pintoresco  municipio de Soledad El Paraíso, estirpe hondureño que está desamparado debido a su falta de oportunidades en la comunidad, el nombre de la familia es Palma Hernández.    


La familia es originaria de la comunidad de La Victoria, pero el  lugar donde ellos viven se llama Río de Cañas, es una pequeña aldea,  llegar a ella es una odisea. El camino  está lleno de grandes atajos y se ocupan muchos  ánimos para llegar hasta el lugar. En Honduras las estadísticas según el Foro Social de Deuda Externa, el país enfrenta cada día más pobreza se estima que casi el 60 por ciento de la población cada día vive en situación crítica, y dentro esas estadísticas de pobreza en Honduras está este hogar que es guiado por don Juan Irene Palma y doña Zenaida de la Rosa Hernández.
CRONOLOGÍA , El recorrido comienza en busca de esta familia hondureña que por destinos de la vida le ha tocado vivir situaciones muy complejas  y uno de los grandes motivos que  aparte de vivir bien retirado de la comunidad, su gran problema es que tienen un joven de 22 años que padece varias enfermedades que le acreditan como un muchacho especial.
Iniciar el recorrido es caminar en transporte minutos tras minutos, vuelta tras vuelta,  la única compañía en la carretera de tierra es la inmensa polvareda que cobija a cualquier transporte que circule por la calle.
Después de más de dos horas de camino pasando por varios municipios de Francisco Morazán se observa un rotulo que dice “bienvenidos a la Comunidad de La Victoria, municipio de Soledad,  El Paraíso”, un pequeño pueblo que habitan unos 300 habitantes, que su economía se enmarca en sembrar granos básicos, como frijoles y maíz,  pero su mayor patrimonio que les ayuda a poder sacar algo de dinero es el cultivo de paste de baño.
El trayecto en carro termina, a lo  lejos se escucha el cacaraqueo de aves de corral y el rebuznar de los asnos que son el medio de trasporte de muchos de este lugar. Pero la vía ahora es más difícil  pues la carretera finaliza y el trecho que falta hay que recorrerlo a pie.

TRAVESÍA Llega el tiempo de alzar las maletas de llevar las pequeñas donaciones que hacen los lectores del Semanario Fides, durante todo el año, personas de buen corazón y nos traen víveres,  ropa alimentos no perecederos.   Eso se logró llevar a la familia Palma.
A la hora de caminar los vecinos de la comunidad dicen presente y nos ayudan a cargar las provisiones.  El trayecto es largo y en muy malas condiciones, por ratos saltando trancas por otros caminar casi sentado por temor a rodar y lastimarse, pero los ánimos de los vecinos del lugar fueron ese gran sustento en el trayecto.
Desde la colina, a metros de distancia se pueden observar  unas cinco viviendas, de ellas sólo dos están habitadas,  las otras tres, sus propietarios tomaron la decisión de salir del  lugar que esta tan aislado de la sociedad.   Una de las dos la habita la familia Palma Hernández que está tan necesitada de ayuda.

FAMILIA PALMA HERNÁNDEZ La casa hecha de adobe o barro, el techo por espacios de teja, otros de lámina, una sala amplia la cual la adorna una espléndida imagen de la Virgen de la Guadalupe, y doña Zenaida,  la reina de este hogar,  con gran sorpresa recibe la pequeña donación y enseguida ofrece un pequeño vaso con agua.
La ama de casa, inicia su plática del porqué vivir tan largo y con la gran urgencia de querer salir, pero por falta de un techo donde vivir no salen de su aldea.  “Mire hace 22 años Dios me dio la bendición de ser madre de un pequeño ángel que a los tres meses le detecte que estaba enfermito, su cabeza no la dominaba pero por falta de recursos y la distancia no podía estarlo llevando al hospital en Tegucigalpa”
“El diagnostico que me dieron fue que su cerebrito estaba lavado, y me expresó el medico que no duraría más de 16 años y que debía ser operado, mi esposo no quiso operarlo y no volvimos al doctor”
“ Al pasar el tiempo llega a los 10 años y mi hijo logra caminar, no habla ni escucha pero si logra comer, pero a esa edad inicia a orinar sangre por lo menos unas dos veces al mes y eso me los pone más débil”.

“HAY CORAZONES BONDADOSOS”. Doña Zenaida quien es madre de cuatro hijos todos varones,  agrega que no ha sido fácil estar con el tercero de su hijo que cada día padece más enfermedades “Mi hijo nunca dejó de crecer es más alto que yo y se pone por días muy violentos, y mi compañero debe ir a buscar los frijolitos y tratar de ahorrar de igual manera para la medicina de mi ángel”
Don Juan Palma, padre de este menor que lo llaman su bendición, expresa que no ha sido fácil salir adelante “yo tengo que salir a trabajar la tierra,  voy a la comunidad y queda mi señora sola con el niño, mis otros hijos me ayudan, pero aquí es tan difícil recaudar dinero, pero siempre hay corazones bondadosos y termino el día con algo que darles de comer a mi señora y mi hijo que es especial, ellos dos son lo primordial”
Don Juan cuenta que su mayor petición es que le ayuden a salir de esta aldea que esta tan aislada de la comunidad, “aquí no podemos llevar al niño ni al médico porque subir con el todo ese trayecto no es fácil,  él se puede maltratar más.  Mi deseo es tener una casita ya en el centro, muchos me dicen que vivo encuevado, pero como hago si aquí tengo un techo para mi familia”

APOYO Mientras la plática con los esposos Palma Hernández seguía, a metros se escuchó el pujido del ángel de este hogar, ya que así lo llaman “mi ángel, mi bendición”,  esa es la forma del joven de avisar que quiere alimento o que lo saquen de una hamaca, ahí lo mantienen amarrado de sus manos, ya que por ratos se pone violento y se lastima con los puños.
Al muchacho,  cuenta don Juan,  sólo le daban 16 años de vida, pero ya llegó a los 22, al consultar cuál es la enfermedad que en si padece el joven;  se diagnostica un probable retraso severo de desarrollo psicomotor con trastornos agresivos y el sangrado una infección urinaria.
Estos diagnósticos son probables enfermedades,  según el estado en que se mira el joven hondureño, ya que los padres cuentan que no han podido llevarlo al médico desde que estaba pequeño,  ya que su situación económica no les ha permitido, pero si solicitan ayuda de medicamentos.
Casos como este que enfrenta esta familia Palma Hernández,  son frecuentes en varios lugares de tierra adentro, debido a la mala alimentación o descuido de no asistir al médico a tiempo. Aunque las estadísticas de pobreza en Honduras cada día van en aumento, hay una frase que expresa un obispo hondureño, “En Honduras es millonario, quien come tres veces al día”. Posiblemente este hogar ubicado en el municipio de Soledad,  El Paraíso, no se coma tres veces, pero si en muchos otros de Honduras, y existe otra expresión popular que dice: “nadie es tan pobre para dar, ni tan rico para no necesitar”

CL AVE S
Víveres
Dentro los medicamentos ocupan Acetaminofén, Vitamina K, Antiespasmódico, Suero vitaminado, Difenhidramina, Andi lisin Compusitum, pañales, leche, comida suave, ropa cómoda y,  sobre todo,  un lugar donde poder vivir más ceca a la comunidad.
Como ayudar
Para ubicarlos están en la aldea Rio de Cañas, comunidad de La Victoria, Soledad el Paraíso, a  una hora de camino de la comunidad.

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