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La familia en Cuaresma, de las tinieblas a la luz

La familia en Cuaresma, de las tinieblas a la luz “La familia como escuela de la vida está llamada a llevar a sus miembros a nacer a una vida nueva en donde se encuentre con esa verdadera luz y comience un nuevo caminar que sólo se puede experimentar cuando se deja que Jesús obre en cada una de las vidas”. Texto y fotos:Eddy Romero emromero@unicah.edu Síguenos en www.fidesdiariodigital.com La campaña de evangelización que promueve la Iglesia Católica de Honduras para este año presenta a la familia, como eje fundamental. Es allí donde se vive la expresión “casa y escuela del amor”, en sintonía con la encíclica del Papa, “Amoris Laetitia”. Para este cuarto domingo de Cuaresma, presenta el tema “la familia, acompaña el paso de las tinieblas a la luz”.


“Muchas veces, las dificultades y los problemas hacen caer en la oscuridad, no permiten ser hijos de la luz y ser testigos. Hay que desterrar de las familias, todo lo que lleve a las tinieblas. A través de la Palabra de Dios, se camina a la luz de la voluntad de Dios” afirma el documento.
De igual manera, el Papa menciona en la encíclica que “formar una familia es animarse a ser parte del sueño de Dios, es animarse a soñar con él, es animarse a construir con él, es animarse a jugar con él esta historia de construir un mundo donde nadie se sienta solo, la vida en pareja es participación en la obra fecunda de Dios”.

DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ Muchas familias han pasado por las tinieblas para llegar a la luz. Tal es el caso de la familia García Díaz, conformados por José García, Maritza Díaz y sus tres hijos. Como pasa en muchos hogares hondureños, en esta familia, la esposa asistía a la Iglesia pero su esposo no.
Maritza dijo que “mi esposo no estaba asistiendo a la Iglesia, vivía en esas tinieblas pero encontró la luz de Dios. A través de las oraciones se dio esto. Yo he sido una mujer de fe. Desde muy niña, mi madre me llevo a la Iglesia y desde muy joven le he servido al Señor, a través de mis oraciones, mi esposo pudo llegar al Señor”. José dice que ya tienen 17 años de casados, “al principio todo era oscuro, todo era negro, no conocíamos a fondo el amor, ni en realidad, quién era Dios. A través de Renovación Carismática que vino a nuestro hogar, fui abriendo los ojos, me fui desenvolviendo, fui entendiendo quién en realidad era Dios”.
Luego de este proceso, afirma la cabeza de este hogar que “fui conociendo a fondo, fui perseverando, asistiendo a retiros. De allí mire que la vida de Dios es linda, bella, hermosa, salud, vida, amor, paz, esperanza”.
Cuando se pasa de las tinieblas a la luz, indica don José “Dios da sabiduría para resolver las cosas, sin prepotencia, sin ira, de la mejor manera posible, como una familia, donde se puede observar por ejemplo, que mis vecinos y no van a escuchar gritos, insultos, que haya discusión con mi esposa, los dos nos aconsejamos; he recibido capacitaciones de consejería familiar, a través de ello mi vida ha cambiado y la de mi familia también”.

FRUTOS DE LA LUZ Cuando un matrimonio, se acerca a Dios y cumple con el mandato de la transmisión de la fe a su familia, claro que habrá frutos. Esta familia tiene tres hijos, José David (17) Ángel Daniel (11) y Dulce María (9).
José David dijo que empieza a escuchar de Dios a los seis años. “Mi mamá me llevaba a la Renovación Carismática de la mano. Me acuerdo que ciertas veces sólo iba a dormirme. Luego pasan tres o cuatro años y empiezo a reflexionar un poco más, participo en las reuniones, hago oraciones, leo las lecturas, reflexionó”.
“Hay algo que me marca la vida, es la música, recuerdo mucho porque había un instrumento que me llamaba la atención, era el pandero. Un día la persona que ejecutaba ese instrumento no fue, atrevidamente empecé a querer tocar el instrumento y miraba que le hacía un poquito bien y me gustaba mucho, allí empezó el don que Dios me ha dado para compartirlo con los demás. Actualmente José David es monaguillo, también está en el coro de su parroquia y está estudiando música en la Escuela Nacional de Música.
Ángel Daniel, el más travieso de los tres, también es monaguillo. “Ser un servidor del altar, me ha cambiado mucho mi vida, así como orar y estar en el grupo de Renovación Carismática de mi papá”.
“Antes de ser monaguillo, yo pasaba con mucho dolor de cabeza, estresado, no sabía lo que era el caminar de Dios, sólo lo escuchaba. Siempre he sido rebelde, pero gracias a Dios ya estoy cambiando. Me gusta mucho seguir en las cosas de Dios porque es algo que cambia mi vida y la seguirá cambiando”. También siente afición por la música, “me gustaba mucho el tambor, empecé tocando baldes, se los quebraba a mi mamá y ahora estoy tocando mi propio instrumento. En el año 2016 yo salí en la banda de guerra de la escuela”.Mientras que la más pequeña del hogar acompaña a sus papas a la Iglesia. “A veces acompaño a mis papás a los grupos, me gusta mucho cantar. A veces me aburro. Mis papas me dicen que siempre hay que seguir los pasos de Dios para que en todas las cosas nos salgan bien. Me gusta ir a la Iglesia, aunque hay veces que tengo sueño. Quiero ser monaguillo, así como mis hermanos, para salir en la procesión de Suyapa”.

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Familia en cuaresma
La familia García Díaz en esta Cuaresma, “nos hemos unido más en oración, en la comunidad, rezamos el Rosario en familia más unidos, cuando hay algún impase, los llamamos a todos y les decimos que no es correcto, que nosotros vivimos en el mundo pero no somos del mundo y por lo tanto tenemos que ser testimonio para las demás personas”.

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