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Con olor a oveja…trasquilada

Con olor a oveja…trasquilada Eddy Romero Periodista Fides emromero@semanariofides.com Esta expresión la escuche de monseñor Rómulo Emiliani, en una de las muchas reuniones que me tocó compartir con él en el Departamento Nacional de Pastoral Juvenil. Esta semana, el país se vio sorprendido, cuando a través de este medio, se informaba que el apóstol de los más desposeídos dejaba su cargo como Obispo Auxiliar de San Pedro Sula.

Ciertamente, este tipo de acontecimientos traen un cúmulo de sentimientos, especialmente en aquellos que le tienen más cercanos. Pero, recuerden que lejos de cobardía e irresponsabilidad, este acto de monseñor Emiliani, es un gesto de valentía. Como no recordar al ahora papa emérito Benedicto XVI, que conscientemente y en oración, dejó la silla de Pedro, para seguir sirviendo a la humanidad de una mejor manera.  Monseñor no se sabe mi nombre, capaz me reconocerá al verme por mi ejercicio profesional, pero de una cosa si estoy seguro, ciertamente él si es un obispo con olor a oveja trasquilada. Porque ha estado y estará siempre con aquellos que más sufren, que gimen, que más lo necesitan y siempre se le reconocerá esa incansable e invaluable labor que ha hecho y que confío seguirá haciendo desde otras trincheras, lejos de un cargo, que más que un título, es un servicio que él prestaba con mucho amor.
Quizás mis palabras no sean las más adecuadas para referirnos a este “hondureño cinco estrellas” que aunque nacido en otra nación, quiere a Honduras con todo su ser. Una nación que vive un verdadero calvario, ha tenido un pastor que ha sabido entender el sufrimiento, que sin apegos personales, ha luchado contra viento y marea para que los valores del Reino se instauren y permanezcan en la población, por lo que ciertamente está impregnado del olor de sus ovejas.
No podemos culparlo por tener esa preferencia por los más pobres, por los marginados, los presos, los desahuciados; sólo sigue el ejemplo de su maestro, aquel que lo enamoró y lo invitó a seguirle dejando todo atrás. Tampoco se le puede achacar, su “fracaso” en los proyectos como la cárcel de Naco. Como bien se dice de aquellos que llevan el mensaje del Señor, la voz del profeta tiene que  anunciar y denunciar, algo que posiblemente traiga consecuencias.
Como no recordar las Jornadas Nacionales de la Juventud, que el promocionó, para que miles de jóvenes de todo el país, tuvieran ese encuentro con el resucitado, especialmente en las horas santas que él dirigía, las cuales liberaron a tanto joven de la atadura del pecado. Ejemplar en su prédica, la cual muchas veces, cargado de la fuerza del Espíritu Santo, hizo arrepentirse a más de alguno. Con el don de intercesión y la consolación medió muchísimas veces en favor de la vida, evitando en reiteradas ocasiones, que se dieran masacres en los centros penales. Un visionario, que siempre ha tenido en cuenta la importancia de los medios de comunicación, para llegar a lugares inimaginables. Un verdadero hombre de Dios, que entiende a cabalidad la pluralidad del Espíritu, que regala sus dones y carismas, según la necesidad del pueblo de Dios. Al frente de los movimientos y laicos en la acción pastoral nacional.
Como necesitamos, en esta Honduras que tanto sufre, pastores con olor a oveja como monseñor Rómulo Emiliani, que den su vida por el Evangelio y,  sobre todo, cercanos a los más necesitados, que no quitan “el dedo de la llaga” de aquellas injusticias que vive este sufriente pueblo. Gracias monseñor por su entrega, este país, nunca tendrá como pagarle, todo el bien que ha hecho y seguirá haciendo por aquellos que lo necesiten.

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