Kairos Misionero

San José, modelo de los jóvenes misioneros

San José, modelo de los jóvenes misioneros
La humildad de este gran santo, un hombre casto, obediente, fiel, espejo de la paciencia, custodio de las vírgenes, patrono de los moribundos y terror de los demonios, nos lleva a reconocer que Dios le confió la seguridad de su unigénito para ser su padre terrenal y le entregó a María como esposa.
Texto y fotos: Alejandra Zelaya
juventudsinfronteras.a@gmail.com
Juventud Sin Fronteras Arquidiocesana
¿Quién es José? Podemos decir que es un hombre justo que merece la gloria, no por sus ascendientes ni su actividad económica ni siquiera por las virtudes que nos presenta sino por algo más importante: él es “esposo de María” como lo podemos encontrar bajo la iluminación de la Palabra en el Santo Evangelio según san Mateo: “José, esposo de María, de la cual nació Jesús, que se llama Cristo”. (Mat. 1,16)
Si nuestra señora la Virgen María, es la primera misionera al llevar en el vientre al Hijo de Dios y salir en la pronta ayuda a su prima Isabel. José, su esposo es un misionero que como jóvenes debemos imitar en su dedicación, su entrega, su silencio, su cuidado y su protección de la Sagrada Familia.
La humildad de este gran santo, un hombre casto, obediente, fiel, espejo de la paciencia, custodio de las vírgenes, patrono de los moribundos y terror de los demonios, nos lleva a reconocer que Dios le confió la seguridad de su unigénito para ser su padre terrenal y le entrego a María como esposa, bendita sea la grandeza que el Señor te concedió.
José también sufrió sus dolores, él era un hombre justo, la angustia que experimento su corazón cuando lo asalto la duda de abandonar a su esposa, ¿Quién puede describir ese dolor que sintió, sus pensamientos, su desesperación? Si hubiera sido menos santo, Dios no le hubiera concedido las luces, que gozo sintió al recibir la visita del ángel que le anuncio el misterio de la encarnación. José el custodio del Hijo de Dios cuanto dolor sintió tu corazón al ver nacer tan pobre al Salvador del Mundo, sólo comparado al gozo que sentiste al verlo adorado por los pastores y reyes. Hombre fiel a las leyes del Señor,  que dolor sintió al momento de circuncidar a Jesús, pero que gozo tuvo tu corazón al darle tan dulce nombre. Confidente de los misterios divinos, me imagino tu dolor al oír la profecía de Simeón, y contemplo el gozo al saber que la pasión de tu hijo Jesús había de servir para la salvación de los hombres. Tutor de Cristo, el dolor que sufriste en el destierro a Egipto, sólo se compara al gozo que experimentaste al liberar al Señor de las manos de Herodes. Patriarca san José, contemplo el temor que sentiste al regresar a Egipto, pero que gozo te trajo el ángel al disipar tu inquietud. Modelo de la perfecta santidad, ¿Cuánta angustia sentiste al perder a Jesús?, pero que padre no experimenta el gozo más grande al encontrarlo en el Templo.
San José, tu que amaste santamente a la Madre de Dios, con un verdadero amor que no conoció el egoísmo, que fue siempre casto, la castidad unida a la caridad trae consigo un cortejo de otras virtudes, hace que dos se amen castamente, sean perfectos esposos y se conviertan en santos cónyuges

A %d blogueros les gusta esto: