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“Niño y niña Jesús te invita a ser su amigo y discípulos”

Cómo vive la Cuaresma un niño o niña de la Infancia y Adolescencia Misionera “Niño y niña Jesús te invita a ser su amigo y discípulos” Texto y fotos Elvety Marisol Flores Serrano Medios de Comunicación OMP-A Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Los niños y niñas son el “corazón de la Iglesia misionera, son alegría, ternura y pureza de nuestro servicio” están dispuestos a seguir los pasos de Jesús, donde Él quiere que vayan dispuestos a ser fieles y aprender de todo lo bueno que hay en ellos creciendo en la fe, esperanza y el amor a los demás.


El único y verdadero amigo es Jesús nos invita a que lo sigamos y nos quedemos con él para aprender y darlo a conocer a los demás siendo sus discípulos aceptando la invitación a pertenecer a la familia de Dios a vivir en conformidad con su manera de vivir “el que cumpla la voluntad de mi padre celestial, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,49). Esa mirada de amor provoca una respuesta consiente y libre desde lo más íntimo de su corazón que lo llama por su nombre obteniendo un si hacia el camino la verdad y la vida.
Cristo nos amó primero hasta el extremo que como niños debo vivir una cuaresma siendo respetuosos y manteniendo buenas relaciones con mi familia especialmente con mis padres, compañeros de escuela, nos interesamos por los problemas de los demás, tanto los más cercanos como los que pertenecen a ambientes distintos, también por lo que pasa en nuestro barrio o colonia y por los más necesitados.
Primero debemos pedir perdón a Dios mediante nuestra gracia y conversión, hoy más que nunca se debe mantener viva la llama de la misión en los corazones de nuestro niños y niñas que son pequeños pero grandes misioneros- El Papa Francisco en su mensaje nos dice que la Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte, y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios de todo corazón (JN 2,12), a contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.
Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar.
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia.
Son los niños y adolescentes los encargados, de transformar la sociedad, inundándonos de la presencia dulce de Jesús a través de sus risas, su inocencia, su creatividad, liderazgo y sobretodo las ganas de conocer y amar cada día más a Dios, son estos los motores que necesitamos para hacer de nuestro mundo una verdadera y plena civilización del amor.

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