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Energía limpia, nueva agricultura y ciudades

Ante el cambio climático Energía limpia, nueva agricultura y ciudades La carbonización de aire no es a causa de la cantidad de población, sino por la actividad humana que usa materiales fósiles ZENIT- Ciudad del Vaticano. Los resultados del encuentro sobre la Extinción biológica y las propuestas para salvar el ambiente natural del cual depende la humanidad, fueron presentados en la Sala de prensa de la Santa Sede. El ‘Workshop‘ que se realizó en la Academia Pontificia de las Ciencias en el Vaticano.


En la conferencia de prensa intervinieron el prof. Werner Arber, premio Nobel de medicina y presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias, y dos académicos de la misma: Peter Hamilton Raven y Partha Sarathi Dasgupta, así como su canciller, Monseñor Sánchez Sorondo.
Estamos convencidos de que –señaló Monseñor Sánchez Sorondo, “la actividad humana con elementos fósiles, principalmente el petróleo y el carbón, acaban produciendo calentamiento global, alterando el ciclo del agua y produciendo la extinción de la biodiversidad”. Y añadió que las actividades de este tipo son producidas principalmente por los países industrializados, y todos sienten estos cambios, pero los que sufren especialmente las poblaciones más pobres.
Los países industrializados son los principales responsables, pero también las poblaciones pobres que tienen que vender sus junglas o bosques a precios ridículos para poder sobrevivir, dijo. Y las soluciones que se proponen, indicó Monseñor Sánchez Sorondo, son: “el cambio hacia una energía limpia, nuevas técnicas agrícolas, nuevas ‘ciudades inteligentes’, pequeñas y autosuficientes en energía”.
Pero no solo para las nuevas urbanizaciones, porque “hay ciudades antiguas como New Orleans está realizando cambios importantes”, y estas ‘ciudades inteligentes’ permiten “también a las periferias vivir mejor”.
Es necesario en un cuadro más global, explico el canciller, la erradicación total de la pobreza, causa directa o indirecta de esta situación, “no solamente porque lo necesita la vida humana, sino para vivir también gracias a la biodiversidad”.
Sobre la población, aseguró, la mejor forma de progresar es la existencia de familia en el sentido cristiano, y subrayó que “la carbonización de aire non es a causa de la cantidad de población, sino por la actividad humana que usa materiales fósiles”.
Por su parte el profesor Werner Arber, premio Nobel consideró de gran importancia iniciar este cambio, no solo a medio término, sino también pensando a los próximos siglos, y educando las poblaciones desde ahora para eso.

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