Editorial

Editorial del Domingo 12 de Marzo de 2017

Un mensaje de actualidad
En la reciente reunión de los movimientos populares de los Estados Unidos, se emitió un mensaje final en el que se explica, la necesidad de que dichos organismos populares participen y actúen, y sean así, los artífices de su propia liberación; luchando para evitar la desigualdad que afecta a una amplia parte de la población mundial.
El papa Francisco al señalar esta desigualdad la definió como:” familias y comunidades humanas siendo golpeadas por un sistema que causa enormes sufrimientos a toda la familia humana. Atacando a un tiempo la dignidad de la persona y nuestra Casa Común, para sostener la tiranía invisible del dinero, que sólo garantiza los privilegios de unos pocos”.
Comienza el mensaje con una declaración de fe en que cada ser humano es sagrado y tiene derecho a agua potable, educación, atención médica, vivienda y un trabajo digno para mantener a su familia.
Señalan la que los pueblos tienen que ser protagonistas de su futuro y que toda persona debe tener participación en las decisiones que afectan su manera de vivir. Así como se necesita el acompañamiento de los líderes religiosos y de las congregaciones, para con aquellos que están sufriendo.
La economía debe estar al servicio de la gente y no del capital. Y expresan con fuerza que el racismo y todas las formas de jerarquía de valor del ser humano como el sexo, la orientación sexual, habilidad física, registros de detenciones y condenas, condición migratoria, religión y etnia, son inmorales.
Lamentan el dolor que les causa el racismo y la opresión económica. La falta de trabajo y de vivienda económica está matando a la gente. El racismo provoca abusos por parte de la autoridad policial, para que haya encarcelamientos masivos; y empuja a miles de personas a vivir en las calles por falta de techo. A ello se suman las decisiones de la administración Trump que originan redadas y responsabilizan a los migrantes de todos los males, destruyendo la paz y la tranquilidad de sus familias.
Expresan que el pecado original de la sociedad norteamericana es la supremacía de los blancos y el racismo. Ello justifica un sistema capitalista sin regulaciones que idolatra la acumulación del dinero por encima de las necesidades humanas. Las comunidades de fe y sus pastores deben estar atentos para practicar la misericordia con los pobres.
Piden a todas las comunidades de fe, incluyendo a las parroquias católicas, a que puedan dar alojo a familias en riesgo de deportación, enseñar a la gente a defender sus derechos y organizar equipos de respuesta rápida. El objetivo: evitar la deportación.
Para pedir la intervención católica se basan en las palabras que uno de sus congresos mundiales les expresara, sobre la parábola del Buen Samaritano, el papa Francisco: “¿Quién es el hotelero? Es la Iglesia, la comunidad cristiana, las personas solidarias, las organizaciones sociales, somos nosotros, son ustedes a quien el Señor Jesús cada día, confía a quienes tienen aflicciones en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos seguir derramando sobre ellos, sin medida, toda su misericordia y su salvación”.
También en el mensaje manifiestan poner en riesgo sus cuerpos, dinero y poder institucional para la defensa de sus familias y comunidades, usando, si fuere necesario, herramientas que los lleven a boicots, huelgas y la desobediencia civil
Otras decisiones implican evitar divisiones entre movimientos populares. Elaborar un programa de educación popular, con especial énfasis en la población joven. Se utilizará la sabiduría de la fe y se aplicará la enseñanza de la Doctrina Social Católica.
Se pondrá como meta la construcción de un poder político. Las decisiones electorales serán hechas de acuerdo a las necesidades de las propias comunidades. Se exigirá a quienes salgan electos que trabajen por el Bien Común y que sepan dar valor a los miembros de sus comunidades para que puedan ser electos. Que los miembros de los movimientos populares tengan la oportunidad de gobernar sus propias comunidades, con base en principios y valores éticos que contribuyan a engrandecer a sus familias.
Es el esfuerzo de quienes están siendo avasallados por el sistema de globalización, quienes con el aliento del papa Francisco, están buscando caminos de dignificación humana, a través de una sociedad más justa, más solidaria y más humana.
Como lo expresara el Señor Jesús: “Nadie tiene más amor…. Que aquel que da la vida por sus amigos”