Diócesis San Pedro Sula

Un adiós en silencio

Un adiós en silencio
José Antonio Canales, se despide de San Pedro Sula y se marcha hacia Danlí.
Fotos y texto: Johanna Kattán
jokattan@unicah.ce
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Prefirió no despedirse, tomó sus pertenencias y salió de San Pedro Sula rumbo a su nuevo destino, Danlí. “Estoy tratando de evitar las despedidas porque me conozco y como este es un nuevo reto y un reto tan diferente entonces no me ayudan mucho las despedidas”, comentó Monseñor José Antonio Canales Motiño un par de horas antes de partir a su nuevo hogar en la Diócesis de Danlí.
Dijo que no hubo ni convivencias, ni despedidas. “Prefiero que sea así, me conozco, me da mucha nostalgia y mejor así”, expresó Canales.
Aunque no quería despedirse, monseñor Ángel Garachana le pidió unas palabras a Monseñor Canales antes de finalizar la misa de toma de posesión del nuevo párroco de Catedral San Pedro Apóstol, padre Glenis Mejía. Casi se quebrantaba su voz en aquella breve despedida. “Un año un año y medio pero muy intenso, trabajando en equipo, con el consejo de Pastoral Parroquial y el comité Pro Catedral. Agradezco mucho todo el entusiasmo y alegría y la responsabilidad con la que se trabajó en este tiempo en la parroquia. Nunca me sentí solo, siempre me sentí acompañado, gracias a todos.
Prometió que el 26 de marzo regresará a San Pedro Sula para presidir una eucaristía ya como obispo. El domingo 26 de febrero, cumplió su último compromiso del sacramento del bautizo. “Ya no como párroco, sino como colaborador y voy a mi nuevo destino. Tengo el carro casi lleno de las últimas cosas de mi habitación, el 80 por ciento de la biblioteca está ya en Danlí”, detalló antes de su partida.
“Puedo decir: Misión cumplida. El Señor quiso que estuviera aquí año y medio en la Parroquia San Pedro Apóstol, tiempo del Señor aunque humanamente nosotros comenzamos a hacer preguntas. Me siento contento porque hemos trabajado en equipo, todo lo que hemos logrado no ha sido de una persona, sino de un equipo donde está el párroco y otros feligreses, y es una forma de trabajar que yo he llevado a lo largo de mis años sacerdotales, en la que se valora mucho a los laicos y feligreses que tienen mucho que aportar”, Monseñor Canales.
Mimado por una madre alegre Doña Maria Francisca Motiño, pese a que tiene mas de 80 años de edad, se mantiene con un espíritu joven y habla de una de las grandes noticias que ha recibido este año, ver a su hijo convertido en un obispo. “En primer lugar estoy agradecida con Dios y con las personas que han colaborado de que llegue a ese extremo. Me siento orgullosa de mi hijo pero no con un orgullo malo sino alegre. En Danli están alegres porque Chepe va para allá, bueno es que yo solo Chepe le digo”, confiesa entre risas la madre del Obispo de Danlí.
Una madre siempre conserva esos recuerdos que solo quedan guardados en su corazón. Hablando sobre la niñez de monseñor Canales, ella lo describe como un niño activo, “cuando lo llevábamos a matricular en la escuela, él se iba a andar en las aulas preguntando qué grado era, preguntaba todo, y el director me dijo: que cipote tan activo”.

Danlí, como nueva casa
“Me siento entusiasmado, con muchas interrogantes como es natural en el ser humano. Es una nueva misión, poco a poco iré conociendo las tareas pastorales más urgentes, a las personas con las que voy a contar, los sacerdotes, religiosas, laicos comprometidos. Como toda experiencia nueva al ser humano le da temores, es natural, pero sobretodo está el entusiasmo de una nueva vida, una nueva misión y que no estaré solo, que el espíritu de Dios me estará acompañando en esta tarea como lo ha hecho a lo largo de mi vida sacerdotal”, Monseñor José Canales.