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La familia en Cuaresma un signo de misericordia

La familia en Cuaresma un signo de misericordia “La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios de todo corazón” papa Francisco. Eddy Romero emromero@semanariofides.com Fotos Archivo Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Las cenizas, el desierto, el ayuno y la oración, son algunos de los signos que presenta este tiempo litúrgico de la Cuaresma. Durante estos 40 días del “gran retiro espiritual” de la Iglesia, se pretende tener un tiempo de preparación para la Pascua.

Se caracteriza por ser días con un tono predominantemente penitencial, de preparación, de conversión, de desierto. Pide a todos los cristianos tener una actitud interna de cambio, de conversión. Por esto, la liturgia apoya con los signos externos, para que  ayuden pedagógicamente a vivir con intensidad este tiempo litúrgico fuerte.
Pero estos días, no deben vivirse de manera aislada; sino en comunidad y la primera comunidad que tiene una persona es su familia. Por ello, la Conferencia Episcopal de Honduras, indicó que para este año, el tema central de la evangelización en el país será la familia. Está en marcha la campaña de Evangelización 2017 con el tema “Familia, casa y escuela del amor”, en la cual exhorta a la feligresía a vivir este tiempo privilegiado. Vivir la cuaresma en este ámbito familiar, implica que los signos externos de este tiempo litúrgico, deben impregnar el interior de los hogares. Monseñor Ángel Garachana, presidente de la Conferencia Episcopal, en la reflexión teológica que presenta en la campaña de evangelización para este tiempo cuaresmal afirma que “la exhortación apostólica postsinodal “la Alegría del Amor” del papa Francisco es la mejor reflexión teológica sobre la campaña de evangelización de este año”.  En este documento, también se invita a las familias a convertirse en casas y escuelas de amor. Esto implica participar activamente en todas las celebraciones propias de este itinerario penitencial. “Hay que alentar para que todas las familias sean signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo”.

CL AVE S
La ceniza
La ceniza que Dios quiere es que no te gloríes de ti mismo; tus talentos los recibiste para servir, que no te consideres dueño de nada, sólo humilde administrador. Que aprecies el valor de las cosas sencillas, que vivas el momento presente y que no temas la muerte.

El ayuno
El ayuno y la abstinencia que Dios quiere es que no seas esclavo del consumo, del tabaco, de nada, que no gastes tanto en moda, caprichos, marcas. Que no pases tanto tiempo ante la TV y sepas discernir y controlar, que seas solidario y generoso y que prefieras pasar tú necesidad antes de que la pase el hermano.

La cruz
La cruz que Dios quiere es que sepas llevar la cruz de cada día, que sepas aceptar tus dolores y fracasos. Que sepas compartir la cruz de los hermanos, que nunca pongas cruces a los demás y que unas siempre tu cruz a la de Cristo.

La oración
La oración que Dios quiere es que sea íntima y auténtica, “en espíritu y verdad”, que dejes al Espíritu que ore en ti siempre y que aprendas a escuchar las llamadas de Dios.

La limosna
La limosna que Dios quiere es que sea fruto del amor, un verdadero compartir, no sólo dar lo que te sobra, que ayudes al pobre para que no necesite tu ayuda. Que te vayas haciendo pobre como Jesucristo y que veas en el pobre a Jesucristo.

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