“Todos tenemos la responsabilidad de custodiar la paz”: Francisco

“Todos tenemos la responsabilidad de custodiar la paz”: Francisco El pontífice afirmó que la alianza que Dios hace es fuerte, pero reconoció que “no es fácil custodiar la paz”. Ciudad del Vaticano (AICA) “Todos tenemos la responsabilidad de custodiar la paz, porque la guerra se inicia en el corazón del hombre”, aseguró el papa Francisco al presidir la misa matinal en la capilla de la Casa Santa Marta.


“Es un trabajo de todos los días porque dentro de nosotros está esa semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín que por envidia, celos, avidez y querer dominar, hace la guerra”, subrayó, y recordó que por eso en la primera lectura se lee: “Pediré cuenta al hombre de la vida del hombre, a cada uno, de su hermano”.
“Hoy en el mundo hay derramamientos de sangre. Hoy en el mudo hay guerras. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes quieren un pedazo de tierra, más poder o ganar más con el tráfico de las armas”, sostuvo.
“Y también a nosotros, aunque aquí nos parece estar en paz, el Señor pedirá cuentas sobre la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”, añadió.
Francisco preguntó luego: “Cómo se preocupa uno y cuida uno el arco iris y la paloma de la paz, ¿qué hago para que el arco iris sea siempre una guía?, porque todos nosotros estamos involucrados en esto”.
La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”, sostuvo y señaló que “la guerra se inicia en el corazón del hombre, en la casa, en las familias, entre amigos y de allí a todo el mundo”.
El Papa dijo que “cuando miramos el diario o los noticieros, ¿somos sensibles a las noticias de las bombas que caen en un hospital, una escuela o que matan a los niños?”, y reiteró que “la paz no solo hay que custodiarla, sino construirla con las manos, artesanalmente, todos los días”.
Asimismo, recordó un hecho de su niñez: “Empezó a sonar la alarma de los bomberos, después en los diarios y en la ciudad. Esto se hacía para llamar la atención sobre algún hecho, tragedia u otra cosa. Y sentí a la vecina que llamaba a mi mamá: ‘Señora Regina, venga, venga, venga. Mi madre salió un poco asustada: ¿Qué pasó? Y esa señora de la otra parte del jardín le decía: ‘¡Ha terminado la guerra’!, y lloraba”. “Que el Señor nos dé la gracia de decir: ‘ha terminado la guerra y llorando. Ha terminado la guerra en mi corazón, en mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, ha terminado la guerra en el mundo”, concluyó

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