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El amor matrimonial gracia de Dios

El amor matrimonial gracia de Dios La Iglesia nos invita a preservar ese don mutuo, total, de dos personas, en su integridad. Familia Paredes Mendoza FAMISION Equipo de Comunicaciones OMP-A Síguenos en www.fidesdiariodigital.com El matrimonio es un sacramento y plan de Dios, generando una capacidad en ambos de crear vínculos duraderos de amor, como lo establece el ritual de matrimonio, se pregunta, al hombre y a la mujer, si se amarán fiel y plenamente.

“¿Han venido aquí a contraer matrimonio por su libre y plena voluntad y sin que nada ni nadie los presione?”, se nos preguntan. “¿Están dispuestos a amarse y honrarse mutuamente en su matrimonio durante toda la vida? ¿Están dispuestos a recibir con amor los hijos que Dios les dé, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?, es una promesa muy seria que  sella el  amor y el compromiso de toda la vida,  en la actualidad no se le da la importancia debida a la castidad matrimonial, tomando el sexo como diversión, teniendo unión libre y tomando la persona como un objeto de uso y decisiones incorrectas de ver la sexualidad, causando sufrimiento en la familia, provocando paternidad irresponsable entre otros males sociales, en donde nosotros como familias bautizadas y por ende misioneras de las enseñanzas de Nuestro señor Jesucristo, debemos vivir y trasmitir a nuestros hijos los valores del matrimonio eclesiástico.
El uso de anticonceptivo, ha venido a endurecer la vida del matrimonio, ya que al usarlo se pierde la comunicación y el conocimiento, buscando el placer, dejando por completo la castidad matrimonial surgiendo el abuso sexual en ambas vías, también negándose a la fecundidad, uno de los objetivos principales del matrimonio.
“La Iglesia nos invita a preservar ese don mutuo, total, de dos personas, en su integridad. Esta enseñanza puede parecer difícil, para muchas parejas en la actualidad, que pueden planificar sin usar anticonceptivos comerciales, poner en práctica esta enseñanza puede contribuir a la honestidad, apertura e intimidad del matrimonio y ayudar a que las parejas se realicen verdaderamente, decidiendo tener una numerosas familia o, optar por no tener más hijos por el momento o incluso indefinidamente (Humanae Vitae, no. 10). En la vida matrimonial, pueden surgir circunstancias serias como; económicas, físicas, psicológicas o relacionadas con responsabilidades hacia otros miembros de la familia, por las que el aumento del tamaño de la familia es inoportuno. La Iglesia lo comprende y, al mismo tiempo, alienta a las parejas a adoptar una visión generosa de los hijos.
Dios nos dice “No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.” (1 Cor 6, 19-20). Vivir el designio de Dios, Amar como Cristo es una posibilidad que se abre a nosotros por el poder del Espíritu Santo. Mediante la oración y los sacramentos, Dios ofrece la fuerza para responder a este reto,” La doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad marital es una invitación a los hombres y mujeres a permitir que Dios sea Dios, a recibir el don del amor y cuidado de Dios, permitiéndonos compartir ese amor entre los esposos y ser testimonio de vida.

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