Editorial

Editorial del Domingo 19 de Febrero de 2017

Fortalecer la democracia
Según lo definió el Concilio Vaticano II: “el Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros, el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”. Ello constituye una garantía de  poder alcanzar en la sociedad, la dignidad e igualdad esencial entre todas las personas.
Esas condiciones sociales que dignifican a todos los que integran una comunidad, no se pueden dividir. Ya que han sido logradas por el esfuerzo conjunto de todos los ciudadanos. Es la única forma como el Bien Común puede ser alcanzado y acrecentado con miras al futuro de la población.
La democracia es el sistema político que mejor puede posibilitar que la sociedad llegue al logro del Bien Común. Es preciso recordar que por su propia naturaleza, la democracia supone ser la participación activa de los ciudadanos en todos los aspectos de la vida política, social y económica de la nación.
En Honduras, tenemos una democracia electorera, dado que la participación masiva de ciudadanos en la vida pública, únicamente  se manifiesta en las elecciones. Con el sólo propósito de determinar  quienes han de ejercer los cargos públicos a nivel nacional  y municipal.
Una vez que han sido electos, los distintos gobiernos, no han podido asumir las exigencias del Bien Común. No han tenido los recursos para construir  las condiciones sociales que permitan el respeto integral a  la dignidad de cada  ciudadano y a la promoción de sus derechos fundamentales.
Esta imposibilidad de cumplir con una atención personalizada a la ciudadanía, ha tenido muchas causales, entre las que sobresalen las relacionadas con la falta de transparencia en el uso de los fondos públicos. Se ha establecido un sistema de impunidad, que sólo permite que, hasta el momento, la recuperación de fondos por enriquecimiento ilícito, afecte a empleados de baja categoría en el organigrama gubernamental.
La impunidad, en conjunción con el incremento acelerado de la población y el reducido crecimiento de la economía, han convertido a Honduras, en una nación empobrecida. Más de seis millones de hondureños, viven debajo de la línea de la pobreza. Lo cual resulta agravado por el hecho de que falta más desarrollo al sector productivo. Ello hace que la generación de puestos de trabajo resulte ser  muy limitada.
Hay hondureños que buscaron escape a esta situación de pobreza creciente, y optaron por la emigración, hacia Norteamérica y España. Ellos envían con puntualidad remesas de dólares y euros, a sus familiares, lo cual constituye un refuerzo apreciable para la economía de la nación.
En estos momentos, existen hondureños que temen una caída drástica en el volumen de las remesas, debido a las acciones que está tomando el presidente Trump en los Estados Unidos. Pero resulta ser improbable, que se corte ese flujo, puesto que ya es sabido que esas remesas son muy necesarias para el sostenimiento de la débil economía hondureña.
Un aspecto importante en este año electoral en Honduras, es que los distintos grupos políticos que participan en la contienda electoral, tengan conciencia de la situación de pobreza y exclusión en que vive la mayoría de la población.
De manera que se espera que todos los partidos políticos colaboren decididamente al sostenimiento de la paz social, puesto que la economía hondureña carece de los recursos para soportar un clima de intolerancia, odio  y enfrentamientos violentos, cuyo resultado sea disminuciones apreciables en la producción de bienes y servicios, así como reducciones apreciables en los volúmenes de productos exportables.
Este es un momento apropiado para que, tomando como fundamento, la realidad social y económica de la nación, se formulen propuestas realistas y factibles, para disminuir
la pobreza y estimular la inversión, especialmente en la agricultura y la ganadería, pues es en el área rural, donde se sobrevive con mayores carencias en todos los aspectos de la existencia familiar.
Y es que hay que entender que no sólo quienes ganen las elecciones generales serán las personas obligadas a trabajar por mejorar las condiciones de vida de los  más pobres. Son todos los hondureños, los llamados a fortalecer la democracia, teniendo actitudes solidarias y contribuyendo al mantenimiento de un ambiente de paz.
Hay que tomar en cuenta lo dicho por el Señor Jesús: “Dichosos los que trabajan por la paz….Serán llamados hijos de Dios”.

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