Noticias en desarrollo

De vuelta a las campañas políticas

De vuelta a las campañas políticas P. Juan Ángel López Padilla Estamos a un mes de las elecciones primarias en el país y sigo esperando, como ciudadano que soy, que aparezca alguna mediana propuesta sobre lo que pretenden hacer tales o cuales candidatos, en todos los niveles electivos.


Si es a la presidencia de la República, pues el que está dice que va a seguir en lo mismo, es decir que no ha descubierto lo que podría hacer mejor, según su criterio; y los que quieren la “guayaba” sólo hablan de bajarse al que está. No le veo ningún sentido a nada de eso. Hacer oposición es otra cosa y saber gobernar, por mucho, algo muy diferente. Prestarse para más división y más odio, no es el ejercicio del poder, ni a leguas.
Si es a nivel del Congreso Nacional, ahí la cosa adquiere un cariz súper desequilibrado. Sólo son cancioncitas y unos dicen que van a defender los derechos de las mujeres, pero usan lo que a mi juicio jamás será música: el reggaeton (sinceramente no sé si se escribe así y no voy a perder mi tiempo buscándolo). En otro anuncio, sale un fulano que tiene años de estar en ese Congreso Nacional y cada gobierno que ha pasado ha defendido la bandera del que estaba en el poder, hasta pone la Constitución de fondo cuando ha sido, históricamente, la que más han mancillado, que ya ni remotamente se parece a la original. Otros, para aparecer como “campechanos”, ¡usan la jerga de los mareros! En el fondo ¿qué podemos esperar? No hay propuestas, no hay debates porque aquí desde hace años la cobardía de los dueños de los partidos políticos ha impedido un diálogo de altura, debates que nos permitan conocer la calidad humana de los contendientes y la impronta de aquello de lo que están realmente hechos. Encuestas amañadas, discursos grandilocuentes, invocaciones de Dios sin siquiera saber de qué hablan, música estridente y un grupo de muchachos que salga diciendo que van a votar por este candidato porque los “convenció”, cuando ni siquiera tienen idea de qué ha hecho en el Congreso, en los últimos años.
Si es a nivel municipal, al menos en las ciudades más grandes, la situación es todavía más compleja. Aquí en Tegucigalpa, para el caso, con tanta obra que ha emprendido el actual edil, va a ser bien complicado que alguien lo detenga, a menos de que efectivamente proyecten algo más, o a menos que quieran explotar justamente el hecho de que, por donde andemos en esta bendita ciudad, nos aguardan horas y horas de colas, porque el señor alcalde, que es hiperactivo, no cierra un hoyo para abrir otro. Claro, al menos los termina.
Vivimos en una sociedad en la que lamentablemente, son muy pocos los que se perfilan a presentarse como buenas personas, honrados ciudadanos y mejores gobernantes. Fuera de que aquí a todos se denigra y de todo, le echamos la culpa, a quien nos gobierna, la verdad es que es bien difícil sentar un precedente. Una vez más tengo que atreverme a decir que, aquello que la aristocracia de Honduras nos va a gobernar sigue siendo un sueño. Aristòs en griego, significa “lo mejor” y no “dinero”. Dinero se dice “plutòs”, como el perro de Mickey Mouse. Aquí la situación como va, tiene esa pinta.

A %d blogueros les gusta esto: