Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

¿Aprovechamos la San Valentín?

¿Aprovechamos la San Valentín?
Diac. Carlos  E. Echeverría Coto
carloseduardiacono@gmail.com
No vaya usted a pensar que estoy preguntándole se le regaló algo a su esposa, o bien a su novia, en ese día. O si se acordó de felicitar a sus amigos del alma. O si, como jefe espléndido hizo fiesta o comida para su equipo de trabajo. Si lo hizo, bien por Ud. Si no lo hizo, no hay reproche de mi parte.
En esta ocasión mi preocupación es de índole pastoral, motivado por una palabras del Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Postsinodal “AMORIS LAETITIA”, hablando de los valiosos recursos de la pastoral popular: “Para dar un sencillo ejemplo, recuerdo el día de san Valentín, que en algunos países es mejor aprovechado por los comerciantes que por la creatividad de los pastores”.
Y como “pastores” puede aplicarse a todos los agentes de pastoral, consagrados, religiosos, laicos comprometidos, cabe preguntarnos: ¿Aprovechamos pastoralmente este año el día de san Valentín? O de nuevo quedamos desdibujados frente a la acción del comercio.
La propuesta del Papa tiene bastante de original, pero no carece de tradición. En efecto, muchas fiestas paganas fueron “sacralizadas”, por así decirlo, para ir olvidando las costumbres paganas y facilitar la adopción de prácticas cristianas. Un ejemplo bien conocido es la sustitución de la festividad del “Sol Invicto”, que en Roma conmemoraba el nacimiento del dios sol invencible (Mitra), en el solsticio de invierno, por la festividad de Navidad, para conmemorar el nacimiento de Cristo (cuya fecha exacta ignoramos), ya que Cristo es el “sol de justicia”, profetizado por Malaquías (Ml 4, 1) y debemos de “caminar a la luz del Señor” (Is 2, 5).
Históricamente se ha producido el movimiento inverso, al paganizarse numerosas fiestas cristianas, entre ellas la de san Valentín. Muchos celebran la Navidad y ni se acuerdan del cumpleañero. Otros ya no conmemoran la Semana Santa y hablan de fiestas de verano. El famoso “Halloween” ha venido a competir, en cierto modo, con tres festividades cristianas seguidas: de los Santos Arcángeles, de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos.  El laicismo se impone, en el marco de la ideología postmodernista y de la Nueva Era.
La propuesta del Papa Francisco me parece es una respuesta pastoralmente viable. Y habría que hacer esfuerzos por volver a re-cristianizar lo que ha sido paganizado, al tiempo que le damos un nuevo contenido, iluminado por el Evangelio, a las celebraciones civiles: día de la madre, día del niño, semana del migrante, etc.
Que nos inspire el gran evangelizador de todos los tiempos, Pablo de Tarso “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo” ((2 Tm 4, 2). El mismo que predicó a Jesús de Nazaret en Atenas, frente al altar del dios desconocido.
Nuevamente el Papa Francisco nos reta, nos interpela. ¿Podremos ser un poco más creativos? Que el Señor no tenga que reprocharnos que “Los hijos de las tinieblas son ,más sagaces que los hijos de la luz” (Lc 16, 8).