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Miremos el pasado sin rencores

 Miremos el pasado sin rencores “La llamada urgente de Jesús a la unidad nos interpela, como también toda la familia humana, en un periodo en que experimenta graves laceraciones y nuevas formas de exclusión y de marginación”, afirmó. Ciudad del Vaticano. Tenemos el mismo Bautismo: debemos caminar juntos, ¡sin cansarnos!”, expresó el papa Francisco al recibir, a una delegación ecuménica de la Iglesia Evangélica en Alemania, acompañada del cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal alemana.

El Santo Padre reiteró el compromiso irrevocable de la Iglesia de caminar “con valor y decisión hacia una unidad cada vez más plenamente”.
El pontífice señaló que “los cristianos no tienen miedo de continuar hacia la unidad plena, avanzando hacia nuevos caminos, audaces y proféticos, seguidos por el Espíritu Santo”.
“Les deseo ir hacia delante en este bendito camino de comunión fraterna, yendo con coraje y decisión hacia una unidad que sea cada vez más plena. Tenemos el mismo Bautismo: debemos caminar juntos, ¡sin cansarnos!”.
El Papa recordó que este año se conmemoran los 500 años de la Reforma protestante y pidió “mirar al pasado sin rencores”, sino según Cristo y en “comunión en Él, para proponer de nuevo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la novedad radical de Jesús, la misericordia sin límites de Dios”.
Sobre la división causada por la Reforma, el Santo Padre señaló que “el hecho de que su llamada a la renovación haya suscitado desarrollos que han llevado a divisiones entre los cristianos, fue ciertamente trágico”.
“Los creyentes no se sintieron más hermanos y hermanas en la fe, sino adversarios y competencia. Por demasiado tiempo alimentando la hostilidad y han sido ávidos en luchas, fomentadas por intereses políticos y de poder, incluso no han tenido escrúpulos en usar la violencia los unos contra los otros, hermanos contra hermanos”, resaltó.
Francisco indicó que ahora la relación entre ambas confesiones es distinta y pidió “confirmar nuestra llamada sin retorno a testimoniar juntos el Evangelio y a proseguir en el camino hacia la plena unidad”.
El Pontífice explicó que “las diferencias en cuestiones de fe y de moral, que todavía existen, permanecen como desafíos en el recorrido hacia la visible unidad, la cual anhelan nuestros hermanos”. “El dolor es vivido especialmente por los esposos que pertenecen a confesiones diversas”, dijo también en el discurso.
Católicos y evangélicos concluyó el Papa debemos involucrarnos, con oración insistente y con todas las fuerzas, en superar los obstáculos todavía existentes, intensificando el diálogo teológico y reforzando la colaboración entre nosotros, sobre todo en el servicio a aquellos que mayormente sufren y en el cuidado de la creación amenazada”.

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