La “Morenita” rompió la monotonía de Los Tolupanes

La “Morenita” rompió la monotonía de Los Tolupanes Así como esta experiencia existen otras en todos los lugares donde la madrecita de los hondureños ha querido ir al encuentro de los que confían plenamente en su intercesión, así como en aquella oportunidad en las “Bodas de Caná” Texto Suyapa Banegas sbanegas@semanariofides.com Fotos Óscar Vega El pueblo ha venido a ella, a la madre, a la que escucha todos los ruegos de sus hijos, a la que no hace diferencias de ningún tipo.

Está allí revestida de gracia, sus hijos la contemplan y en su mente y corazón se conectan para brindarle a ella su veneración y en muchos se afianza la esperanza y en otros asoman gestos de acciones de gracias. Durante toda la fiesta dedicada a la Morenita de Suyapa son muchos los momentos que se pueden contemplar en medio en su casa la Basílica de Suyapa. Pero ¿Qué sucede cuando es ella que sale al encuentro de sus hijos? Ella la Virgen Peregrina ha visitado lugares del país, los fieles han contemplado esta imagen cara a cara han tenido la oportunidad de cargarla y darle sus acciones de gracias y peticiones, toda una bendición para quienes desean de alguna manera visitarle en su casa y por una u otra razón no pueden.
Olancho, Lepaera, Penitenciaria Nacional, Gracias Lempira,  Montaña de la Flor,  han sido epicentros del fervor aquí  peregrinaciones, celebraciones, Rosarios, eucaristías especiales han sido en torno a La Morenita quien escucha el clamor de su pueblo.

EN LAS MANOS DE SU PUEBLO
En todos estos lugares se ha visto reflejada la piedad de sus fieles. En la Montaña de la Flor, Monseñor Juan José Pineda Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis llevó a la Virgen Peregrina a estos hermanos y contó a Fides cómo se vivieron esos momentos de fervor. “En primer lugar quiero que quede claro porque varias veces  con la Virgen de Suyapa en la Montaña de la Flor las respuestas son los mimos Tolupanes ellos me piden que les lleve a la Virgen de Suyapa y cómo les voy a decir que no”. A su memoria viene un momento inolvidable: “ Me emociona cuando recuerdo que la urna no nos cabía en el vehículo, es por ello que tuvimos que sacar a la Virgen de esta urna y la llevaba en una cajita sobre mis piernas en aquel camino que hay que pasar el camino nueve veces para llegar a nuestro destino, cuando voy viendo que la gente salía con ramitas, porque allí flores no abundan para recibir a la Virgen yo entendí que lo que tenía que hacer era bajarme y caminar con la Virgen de Suyapa y se fue juntando una procesión tan grande de personas que se empezó a cantar íbamos en una larguísima procesión y de repente alguien me dice: ¿ Puedo llevar yo a la Virgen? Total que la Virgen iba de mano en mano, niños, niñas jóvenes, mujeres y varones todos llevaron a la virgen en sus manos.

SIN ESCATIMAR ESFUERZOS
Monseñor Pineda también compartió una anécdota importante: “Hay una imagen que no puedo olvidar, aquel hombre que llevaba la Virgen de Suyapa y que simple y sencillamente se mete al río y va cruzando en medio de aquellas aguas y llevaba a la Virgen en alto, yo estaba ya al otro lado y cuando yo lo vi dije esto no es una Iglesia pobre, esto es una Iglesia llena de amor y llena de fe porque a este hombre no le importa que es lo que hay en el camino a él lo  que le importaba era lo que Dios le había puesto en sus manos y le había puesto en sus manos ni más ni menos que a su propia madre”.
Así como esta experiencia existen otras en todos los lugares donde la madrecita de los hondureños ha querido ir al encuentro de los que confían plenamente en su intercesión, así como en aquella oportunidad en las “Bodas de Caná”, así confían en la voz que les dice “Haced lo que Él les diga”.

Creo que la visita de la madre dejó alegría, unidad, comunión, comunicación, fraternidad viven los hermanos y las hermanas tolupanes en una monotonía que incluso se ve reflejada en sus rostros son ojos taciturnos, sin brillo, son rostros en los que casi nunca se dibuja una sonrisa, que uno no sabe si están alegres o están tristes sin embargo hubo un motivo para que estuvieran juntos, un motivo que rompió la monotonía  y es un motivo que nace de Dios, que se llama María. Para mí el recuerdo  de lo que el Señor nos dijo: a los pobres los tendrán siempre con ustedes y yo sé dónde están los pobres y eso quiere decir que voy a regresar con la Virgen de Suyapa a la Montaña de la Flor”.
Juan José Pineda
Obispo

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