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Conmemoran fiesta de la Virgen en el Piligüín

Conmemoran fiesta de la Virgen en el Piligüín Texto y fotos Eddy Romero emromero@semanariofides.com “Ver, anunciar y servir”; ejemplos presentados en el Piligüín  para vivir la vida cristiana, a ejemplo de San Simeón y Santa Ana. A 20 kilómetros de la Basílica de Suyapa, se encuentra la aldea del Piligüín, en las faldas del Parque Nacional La Tigra a unos 1269 metros sobre el nivel del mar.

Este pintoresco poblado, que tiene más de 2500 habitantes, es famoso por ser el sitio del hallazgo de la Virgen morenita, por aquellos humildes campesinos Alejandro Colindres y el menor Lorenzo Martínez hace unos 270 años.
Desde hace unos 11 años aproximadamente, tienen la tradición de celebrar la Eucaristía, en las vísperas del día consagrado a la patrona de los hondureños. Este año sucedió de la misma manera. Presidió la misa monseñor Juan José Pineda y fue concelebrada por los presbíteros Federico Arbizú y Bosco Castillo. Desde tempranas horas, inició esta conmemoración con algunas actividades organizadas por los pobladores. El terreno, en donde según la tradición fue encontrada la virgencita de Suyapa fue preparado para este día. Los pobladores sueñan que en este sitio, se construya un templo en honor a la Reina del Cielo, que eligió esta aldea, de las 3731 aldeas que hay en el país, para aparecerse a los más sencillos.
Las sillas colocadas en este lugar, fueron insuficientes para la cantidad de feligreses que se acercan este día. Muchos de ellos, visitan el “pocito” de la Virgen, una naciente de agua que está en este lugar y que los pobladores atañen como milagroso porque siempre tiene el vital líquido.

MENSAJE
En la homilía, monseñor Pineda, hizo una relación de la figura de Simeón y Ana y sus acciones, con el diario vivir. “Es realmente extraordinario que un par de personas de avanzada edad perseveraran en el templo, queriendo que ocurriesen tres cosas. Primero, Simeón quería ver y una vez que ve, no se puede quedar callado. Entonces, para Simeón ver, significaba anunciar, hablar. Y cuando se habla de Ana no se dice simple y sencillamente que estaba esperando en el templo, sino que estaba sirviendo; estos tres elementos son importantísimos desde la liturgia de la Palabra para nosotros, para la Iglesia y para todos los bautizados. Queremos verte, anunciarte y servirte Señor” dijo el prelado hondureño.
Ante esto, también dijo que “ver no es suficiente, pero si le añadimos ese plus de fijarse, solamente se fija el que ama, entonces, ver y fijarse; eso es lo que quería Simeón”. Cuestionó el hecho de ver a Dios en uno mismo o en los demás, “¿Cuántas veces nos olvidamos de ver a Dios en nosotros mismos?”,  y también aseveró que “el insulto más grande que le podemos dar a la imagen y semejanza de Dios, al templo del Espíritu Santo, el insulto más grande es el de no verle. Ignorarnos los unos a los otros, tienen ojos y no ven, terrible que no nos fijemos que Dios anda caminando alrededor de nosotros” concluyó.

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