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“No era católico perola Virgen me convirtió”

“No era católico perola Virgen me convirtió” Don Pablo César Pérez, desde niño profesó la creencia de sus padres que son pastores evangélicos, pero en un momento determinado de su vida sitió la protección y el auxilio de la Virgen María en la advocación de Nuestra Señora de Suyapa. Así,  por ella, llegó a la Iglesia Católica. Eddy Romero emromero@semanariofides.com Fotos: Lilian Flores “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” dijo el papa emérito Benedicto XVI en su encíclica Deus Caritas Est.

Ciertamente esa persona de la cual habla el Papa es Jesús. Pero se podría afirmar, que en ese encuentro, la Virgen María tiene mucho que ver. Es el caso de don Pablo César Pérez, una persona que aspira ser abogado y que actualmente está de voluntario en una oficina de la Corte Suprema de Justicia. De tez trigueña, pelo liso “puntiagudo”, con una camisa azul manga larga y un crucifijo en el pecho, don Pablo César, cuenta cómo ha sido el encontrarse con Jesús y su Iglesia a través de la Virgen María.
“Mi relación con la Virgen María nace ya siendo una persona adulta, debido a que yo no era católico anteriormente, la fe que profesaba era la fe evangélica debido a que mis padres son pastores evangélicos, entonces nunca me habían inculcado esa relación con la Virgen” comienza diciendo don Pablo. “Ellos eran pastores, en ese momento, gente que iba a la iglesia, personas muy decentes, muy trabajadoras, totalmente en la iglesia evangélica. Recuerdo que en una ocasión le pregunte a mi mamá sobre un señor que había visto con una camisa que no sabía que se llamaba cuello clerical, yo le dije que quería una camisa así, mi mamá se rio, ni siquiera me explico”.
Tras una niñez recibiendo una doctrina protestante, don Pablo tuvo su primer contacto con la Virgen alrededor de los 11 años, “andaba con mi papá haciendo mandados por Comayagüela y mire la Iglesia Inmaculada Concepción, le pregunté papá y allí qué es, me dijo es una Iglesia y le dije que entráramos, me dijo que no, obviamente no iba a entrar, pero al final accedió, recuerdo que  la primera imagen que logré ver de la Virgen, fue la Inmaculada que en ese momento estaba al lado derecho, al sólo entrar por la puerta, estaba al lado derecho de la Iglesia”. Luego de eso, pasó el tiempo, siguió en la Iglesia de sus papás y en una etapa de su vida se separó de esta denominación religiosa.

ACERCAMIENTO
“Yo me acercó a la Iglesia, por alguien que conocí, un hermano que ya no es sacerdote y que está en San Pedro Sula y un laico comprometido, con la cual nos hicimos amigos” comenta don Pablo. Al iniciar esta amistad, ponen las cartas sobre la mesa y acuerdan que nunca iban a hablar de la Iglesia para evitar controversias porque se llevaban muy bien. “Fui viendo en estas personas algunos rasgos que me llamaban la atención, por ejemplo al hermano sacerdote lo encontraba en la calle repartiendo comida a las personas sin hogar”.
Como era de esperarse, las preguntas empezaron a surgir, “comencé a cuestionarle cosas de la Iglesia, a ver que era, preguntando, indagando y fue el Espíritu Santo el que obró en él y en mi vida para tener una apertura porque yo no supe, por más que trato de acordarme, no recuerdo en qué momento este hermano me transmitió lo que era el Santo Rosario y aprendérmelo y sentir esa devoción ya por la Virgen”.
Esto no fue hace mucho según relata don Pablo, ya que tenía unos 30 años. “Entre los 22 a los 30 años, yo me aleje completamente de la iglesia de mis papás y tampoco asistía a ninguna otra. Porque estaba peleado con Jesús, ya que en ese tiempo me había metido al rollo que era rockero y andaba con cuestiones satánicas, utilizaba un crucifijo pero lo usaba invertido, entonces en ese tiempo, yo no quería saber nada de Jesús, prácticamente quien me acercó a la Iglesia fue la Virgen María definitivamente, porque yo de Jesús no quería saber nada”

ROSARIO
Don Pablo continúa su proceso de ingreso a la Iglesia a través del Rosario, “recuerdo que las primeras veces que hacía el Rosario, era el de los niños que salía en el canal católico a las 12”. En otra ocasión, dijo que “teniendo problemas familiares le dije a la Virgen, si mis hijos regresan, si la mamá de ellos también regresa yo te prometo que voy a hacer una caminata, entonces, yo no recuerdo quien me dio una estampa de la Virgen y decía oración por las familias, estaba la Virgen. Antes que la respuesta fuera positiva yo dije mejor voy a hacer la caminata antes dándole gracias a la Virgen por el milagro que me va a hacer, pero yo no me sabía el Rosario, no me sabía el ave maría sino que lo que tenía era esa estampa”. Añadió que “vivía en Cerro Grande, comencé a hacer la caminata desde allí hasta la parroquia San Martín de Porres, repitiendo la oración que estaba en esa estampita, pasé por todo Comayagüela hasta que llegué a la Iglesia  San Martín, cuando llegué dije, aquí estoy cerca de Suyapa y terminé llegando al Santuario con esa oración”. Esa petición tuvo respuesta y “pude volver a mis hijos, los pude ver, regresaron de donde estaban y esa relación se ha ido fortaleciendo definitivamente”.
“No es que en mi vida tenga un segundo plano a Jesús, para nada, pero si una relación sumamente fuerte con la Virgen. Una devoción que me gustó bastante fue que yo comencé a hacer rosarios con mis manos, a elaborarlos; he repartido alrededor de 800 rosarios de los que yo he elaborado”.

SACRAMENTOS
Para pertenecer a la Iglesia Católica, es necesario recibir los sacramentos de iniciación cristiana, algo que don Pablo no había realizado. “Resulta tuve un accidente, golpeé un carro y recuerdo que del vehículo que conducía salió un fetiche, como un muñeco de esos que utilizan para brujería, no sé si era para mí o para otra persona. Pero eso me sirvió para ir a buscar al padre, para que bendijera mi carro. Él me dijo después de bendecir el carro, oíme cómo es eso que yo bautice primero tu carro que a vos, no Pablo, vos no podes seguir en esto, tenés que tomar una decisión, o regresas a la iglesia de tus padres o agarras nuestra fe, pero tenés que tomar una decisión, Dios te ha dado tantas oportunidades” dijo. Después de hablar con otro amigo, tomó la decisión de acercarse definitivamente a la Iglesia Católica. Comencé el proceso para recibir mis sacramentos. “Cuando el Cardenal conoció de mí, el día de mi primera comunión me regalo un Rosario, que  Juan Pablo II se lo había dado a él, esa fue mi arma favorita por mucho tiempo, en tiempos de dificultad siempre la tenía a mano, digo la tenía porque ya la perdí. Lo saqué para ir a visitar a ciertas personas, no supe donde lo perdí”.
Ahora afirmó que “gracias a Dios, para mi madre  es un orgullo tener a sus hijos en la Iglesia, porque ya no estoy sólo, también mi hermano el menor, está en la Iglesia Católica también gracias a Dios, los demás están en sus iglesias pero ya mi hermano menor está conmigo”.

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