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Madres Maestras, llamadas a amar y a educar

El proyecto educativo que lleva 22 años brindando educación y valores a niños que no tienen acceso a este derecho. Se llaman Madres Maestras, porque aman y educan a miles de párvulos. Madres Maestras, llamadas a amar y a educar Texto y fotos: Elsy Moreno redaccion@semanariofides.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Sin recibir ninguna remuneración económica, más de doscientas madres dan educación gratuita a niños y niñas de entre tres y seis años de edad. Este proyecto vicentino inició en Panamá hace 40 años, y en Honduras desde hace 22 años.


“Esta obra nace al ver la realidad de las mujeres hondureñas, aquellas que viven en los bordos, miraba su sufrimiento y eso me inquietaba en cómo poder ayudar. En las mañanas cuando se iban a lavar ropa ajena, dejaban solos a sus niños exponiéndolos a infinidad de situaciones en las calles, eso me dolía muchísimo, entonces al enterarme, por parte del padre Teodoro Ruíz, que en Panamá existía este proyecto, él fue enamorándome de esta obra y así, hace 22 años, surgió la primera misa de envío de las madres maestras” comparte sor Consuelo Martínez, fundadora de este proyecto en Honduras.
Madres Maestras consiste en una formación a mujeres que viven en zonas donde no hay acceso a centros educativos, ante esta necesidad, la Iglesia ha construido jardines escolares donde se atienden a niños en sus primeros años, siendo como única prioridad el nivel pre escolar: “Lo que se asimila bien en los primeros siete años, de alguna manera marca la vida entera, de tal modo, que aunque un día no podamos dar clase porque el gobierno coloque normas que exijan estudios superiores y demás, que ese es nuestro miedo, siempre debemos de tener presente que los jardines son muy valiosos en las edades inferiores de los niños, porque a los dos, tres y cuatro años, el niño aprende muchísimo y se le graba todo lo que se le enseña, de ahí se verá qué ser humano estamos entregando a la sociedad”, señala la claretiana.

UNA OBRA DE DIOS Considerado una obra de Dios, por ser un proyecto con el que se llega a zonas pobres y marginadas, como los bordos. Cuentan que el proyecto inició con champas, luego se trasladaban las clases a las Iglesias, hasta que al final se pudo empezar a construir, con donaciones que vienen de diferentes partes del mundo, varios centros llamados Japaic, Jardines de Párvulos de la Iglesia Católica.
Con más de 70 años de edad, Rosa Villanueva Reyes, es una madre que desde el 1994 decidió ser parte de este proyecto: “Lo más hermoso en estos 22 años, es ver la cosecha; ahora encuentro licenciados, doctores y enfermeras que fueron mis alumnos, ellos me abrazan y me agradecen con palabras llenas de amor, eso para mí es la más grande recompensa. Porque recuerdo verlos que algunos llegaban sucios, con hambre y faltos de amor, y ahora son todos un orgullo para nosotras, sus madres maestras”.
Para un buen inicio de año, se comenzó con una misa, donde más de doscientas madres fueron enviadas a ser guías y amigas de muchos pequeños que no tienen la oportunidad de una educación y cuidados especiales. El sacerdote Fernando Ibáñez fue quien presidió la santa Eucaristía, donde enfatizó en el valor que estas mujeres tienen para la Iglesia y para Honduras: “Alégrense y siéntanse llenas de orgullo cuando los niños les digan: mamá. Les digan: maestras. Ahí entonces, su nombre estará escrito en el libro de la vida”.

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