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“Ey, ey, ey, aquí estoy contigo”

“Ey, ey, ey, aquí  estoy contigo” “Dichosos, bienaventurados, felices aquellos que después de haber caminado 21 kilómetros, en comunión, en comunicación, en oración, junto a María y en nombre de Dios, dichosos que caminan, gritan, bailan y aunque estén cansados, no se detienen”.

Texto, y fotos: Eddy Romero emromero@semanariofides.com Más de cuatro mil jóvenes participaron en la cuarta edición de la peregrinación juvenil a la Basílica de Suyapa que organiza la Pastoral Juvenil Arquidiocesana (PJA).

Esta tradicional jornada, que se realiza siempre el domingo previo a la fiesta de Santa María de Suyapa, contó con la participación de todas las parroquias de la capital y de varios movimientos eclesiales que trabajan con jóvenes.
Salieron desde la parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón del Hatillo rumbo a la Basílica, aunque un grupo de jóvenes de la cuasi parroquia Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, recorrieron con la imagen peregrina de Suyapa desde la aldea del Piligüín, para unirse luego con todos los jóvenes en la parroquia de El Hatillo. Allí recibieron a la Virgen con mucha algarabía y sobre todo, con mucha fe. Luego de las palabras de bienvenida de los organizadores, se emprendió la caminata seccionado por colores, según una organización previa que había realizado la PJA.

RECORRIDO
Más de 21 kilómetros es el trayecto que tenía esta caminata, que sirvió para evangelizar en muchos lugares considerados problemáticos para la juventud. Bajaron por la carretera que normalmente es transitada por turistas que se dirigen al parque nacional La Tigra. En todo el recorrido, se realizaron varios signos, que ayudaban a los jóvenes a tomar conciencia de la situación actual de la Iglesia y la juventud. El lema de esta jornada era “Madre María, la bienaventurada del Señor”. Los cantos, las porras, el grito y la alegría juvenil, impero en todo el camino. Muchos iban con alguna intención especial, otros estaban agradecidos por los favores que Dios les concedió por intercesión de la Virgen y algunos por el “vive” que se arma en este tipo de eventos. Lo cierto, es que este año mostró un aumento en la cantidad de jóvenes que asistieron, según las mismas expectativas de los organizadores. No importó el cansancio ni el incesante sol, para que estos jóvenes se desanimaran en todo el trayecto. El grito de si se pudo, retumbaba en la entrada de la Basílica, cuando hacían su arribo al territorio mariano por excelencia del país. Tanta era la energía que traían estos jóvenes que llegaron a su destino con una hora de anticipación, por lo que hicieron apurar la marcha a la peregrinación del decanato San Juan María Vianney, que ese mismo día visitaba la casa de la morenita más guapa de Honduras.

EUCARISTÍA
Como llegaron una hora más temprano, los jóvenes aprovecharon para descansar un poco y disponerse para la Eucaristía. Previo a esta celebración, hubo bastante animación, presentación de una batucada y varios fuegos artificiales como los de un carnaval. Luego, tuvieron la misa que presidió monseñor Juan José Pineda, obispo auxiliar de Tegucigalpa, junto al padre Lenin Cruz, director de la PJA y el presbítero José Antonio Chavarría, vicario de esta parroquia que les recibía. La misa se celebró en la plaza San Juan Pablo II, al frente de la Basílica, ya que en el interior estaba el decanato de Comayagüela Sur. En la presentación de dones, se ofrecieron las intenciones de los miles de peregrinos que habían caminado desde el lugar del hallazgo de la Virgen a su actual morada. De igual manera presentaron una pañoleta que identifica a los jóvenes asistentes y la ofrenda por excelencia, el pan y el vino. Al final de la Eucaristía, se entregó un regalo al obispo, por su cercanía y disponibilidad para estar con la juventud arquidiocesana.

AQUÍ ESTOY CONTIGO
En la homilía monseñor Pineda, cambio el nombre de todos los presentes, a los hombres les dijo que desde ahora en adelante todos se llamarían Alejandro y a las mujeres les indicó que ellas ahora se les reconocerían por Alejandra.
El motivo de esto, es que contó el relato del hallazgo de la Virgen, para ejemplificar la misión de todos los jóvenes que se ponen a los pies de Santa María de Suyapa. “Resulta que Alejandro estaba acostado y algo lo estaba fregando aquí (señalando las costillas), agarra y tira y se vuelve a acomodar por el otro lado y luego algo lo sigue fregando aquí (vuelve a señalar las costillas), agarra y tira y se vuelve para otra parte y se vuelve a acostar por otro lado y algo lo sigue fregando aquí (sigue señalando) agarra y tira. Eso quiere decir que Santa María le estaba diciendo a aquel hombre, ey, ey, ey, aquí estoy contigo” además pidió que “todos ustedes a quien esté allí a su lado, a la derecha y a la izquierda haga exactamente lo mismo que le paso a Alejandro y que le diga lo que le dijo la Virgen, “ey ey ey aquí estoy contigo”.
Ante esto, pidió a todos cumplir con una misión especial, “Ya saben lo que tenemos que hacer cuando alguien esté como perdiendo el entusiasmo de su fe, o a lo mejor el brillo de su bautismo, en nombre de Dios y en nombre de Santa María tenemos que ir y decirle a aquellos que no les brilla el bautismo, aquellos que se les está durmiendo la fe, ey, ey, ey, yo estoy contigo y es que esa es una tarea y una misión que les encomiendo y les confío a todos y todas”. Luego prosiguió a explicar las lecturas de ese día y sobre todo el Evangelio que presentaba las bienaventuranzas como el proyecto de salvación que propone Jesús.

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