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Editorial del Domingo 29 de Enero de 2017

Emigrantes menores de edad El domingo 15 de enero recién transcurrido, se celebró en muchas comunidades católicas del mundo entero,  la 103 “Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado”.

Es una ocasión en que el Papa envía un mensaje de reflexión para iluminar ese “signo de los tiempos” constituido por las migraciones humanas, en la búsqueda de un futuro mejor. Recordemos que en Honduras, “el Día del Migrante” se celebra en septiembre.
Para el mensaje de esta Jornada Mundial el Papa Francisco ha escogido el tema “Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz”. Es una temática que toca aspectos vitales de la realidad hondureña, por el elevado número de emigrantes  menores de edad, que han salido de este país, huyendo de la inseguridad, la pobreza, la violencia, a lo cual agrega la globalización en sus aspectos negativos.
En 2014 y 2016, han emigrado miles de menores de edad, sin acompañamiento de ningún miembro de su familia, sino que encomendados al cuidado de reconocidos “coyotes”, quienes son incapaces de cumplir su responsabilidad, cuando en el trayecto ocurren incidentes legales, que pueden llevarles a la cárcel y optan por dejar a los menores librados a su suerte. Por ello, en los mismos años ha existido una deportación numerosa de menores de edad, desde México y los Estados Unidos.
En estas circunstancias de abandono que ocurren con los menores de edad, el Papa se duele de la explotación a que son sometidos estos niños por gente sin escrúpulos, que los obligan a una verdadera “esclavitud humana”; Algunos son atrapados en las redes de la prostitución y la pornografía. Otros son utilizados como soldados o introducidos al ejercicio del tráfico de drogas y en otras formas de delincuencia, que los subordinan a vivir huyendo de la autoridad policial, hasta quedar solos y abandonados.
El Papa hace un llamado a los católicos, a que tomen conciencia de la existencia de los migrantes menores de edad, especialmente a los que están solos, y que no  están siendo protegidos: por ser menores, extranjeros e indefensos. Pero que por diferentes razones han llegado a la circunstancias de encontrarse lejos de su patria y sufriendo la separación de su familia.
Aquí en Honduras hasta hace poco tiempo, solo los adultos eran los que se atrevían a realizar la travesía terrestre para ingresar a los Estados Unidos. Es un recorrido lleno de peligros, pues los migrantes están sujetos a ser asaltados y perder sus pocas pertenencias y su dinero. Con la posibilidad de ser asesinados o encarcelados. En el caso de las mujeres son obligadas a prostituirse, y quedar  esclavas de las organizaciones de trata de blancas.
Pero a partir de 2014, por diferentes razones: abuso en el hogar; depravación; reunirse con familiares que viven como emigrantes en los Estados Unidos; o el clima de violencia que predomina en la sociedad que crea amenazas contra sus vidas. Miles de menores de edad hondureños, se atrevieron a emprender el viaje, llegando a la frontera de México y Estados Unidos, donde fueron capturados, concentrados en centros de internamiento y sujetos a un proceso judicial para determinar su deportación o se les permite reunirse con sus familiares, residentes allá.
A medida que ha transcurrido el tiempo, los menores hondureños no acompañados son detenidos en México y deportados por vía terrestre arribando a la aduana de Corinto. Allí son recibidos y atendidos por la DINAF, para estudiar su caso y devolverlo a su hogar. En caso de circunstancias de amenazas a su vida, se les ubica en lugar seguro. Mientras tanto, continúan menores en campos de detención en Norteamérica, que no han sido juzgados, por desorganización en la programación de los juicios.
En su mensaje el Papa expresa su alegría, por la existencia de organismos eclesiales y civiles, que ofrecen tiempo y recursos, para proteger a los niños migrantes de todo tipo de abusos. Sugiere que es necesaria una cooperación más eficaz y eficiente, que no se limite a intercambiar información, sino que hay que estructurar redes que permitan tener intervenciones oportunas y minuciosas.
El Papa Francisco solicita que se necesita establecer políticas adecuadas para que los niños migrantes sean acogidos, se les brinde asistencia e inclusión. O también políticas de repatriación seguras y asistidas.
También el Papa indica la necesidad de hacer arreglos entre países de destino y los países de acogida, para eliminar las causas de la emigración ilegal de los menores de edad. Insiste en que lo importante es buscar soluciones permanentes y que los países de origen enfrenten las causas que originan la emigración infantil.
El Señor Jesús expresó: “El que acoge a un niño como este, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado”.

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