Ambiente en peligro

Ambiente en peligro Diac. Carlos  E. Echeverría Coto carloseduardiacono@gmail.com Aunque tengo mis personales opiniones sobre las primeras decisiones que ha tomado o parece estar a punto de tomar el Señor Trump, al iniciar su administración, tan sólo quiero referirme a una que ha alarmado a muchas personas alrededor del mundo.

Siendo el mayor contaminador del planeta (lugar que le disputa China), sería muy grave que los Estados Unidos dieran marcha atrás en los compromisos emanados de París para frenar y, si posible, revertir, el cambio climático. Ya no cabe la menor duda. No se trata de una visión ideológica sino científica: la casa común corre peligro.
Aunque toda Centroamérica no contribuye al deterioro ambiental mundial más que con 1%, sin embargo es una de las regiones más afectadas por él en el planeta y, de modo particular, Honduras. Temperaturas por debajo de los 10° centígrados, fuertes marejadas en el Golfo de Fonseca, irregularidad en las lluvias, zonas de sequía extrema, días de calor excesivo y otros nuevos fenómenos, han hecho olvidar la regularidad de antaño, cuando las lluvias iniciaban el día de la cruz, la canícula era puntual y duraba lo mismo, vientos a finales de noviembre y lloviznas leves en diciembre.
Por cierto que los Estados Unidos no han escapado al cambio climático: mayor número de tornados y de mayor intensidad, records de frío y de calor, inundaciones en las cuencas del Mississippi y del Missouri, impresionantes tormentas de nieve, etc. Si además se incentivan las industrias petroleras y del carbón, podemos llegar en algunos aspectos a puntos de no retorno a escala mundial. Poco podemos hacer, a menos que sumemos nuestra voz a la de otros países que han decidido seguir en la ruta de la responsabilidad y la sensatez en materia ambiental. Pero esto supone una coherencia en nuestras acciones internas. Tal parce que, fuera de algunas personas y unas cuantas organizaciones, vivimos como enemigos de nuestra propia naturaleza.
Estamos aún en enero y ya se registran numerosos incendios forestales. ¿Dónde están las UMA´s y los CODELES? ¿Qué está haciendo al respecto el ICF? ¿Será que su misión es llevar la estadística del número de incendios y de hectáreas quemadas? Hace tres años le escuché al señor Presidente Hernández que en su administración se exigirían resultados. ¿Y entonces? Cientos de vehículos contaminan el aire ante la mirada perdida de militares y policías. La mayoría de las municipalidades no manejan adecuadamente los desechos sólidos. Se contaminan los ríos con aguas negras y sustancias dañinas de la extracción minera. Se siguen deforestando las cuencas y azolvando ríos y humedales.  Es cierto también que algunas instituciones están trabajando contra corriente para crear conciencia y que muchas escuelas y colegios han tomado el reto en serio. Se ha reforestado más en este último año, pero da la impresión que seguimos en crecientes números rojos.
Escuchemos la voz de aliento del Papa Francisco: “No todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. Son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle“(LS 205).

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