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Fervor en novena del Cristo de Esquipulas de Choluteca

“No estamos abandonados cuando sufrimos alguna prueba: siempre Jesús nos acompaña”.(Monseñor Guido) Fervor en novena del Cristo de Esquipulas de Choluteca Héctor Espinal heroes207@yahoo.es Fotos: Oscar Ibrahan Rodríguez Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Con mucha alegría y  fervor culminó la novena al  Cristo de  Esquipulas en la  Diócesis de Choluteca, que año con año se celebra en la parroquia San Jose Obrero, donde se reciben a cientos de feligreses en el Santuario de Esquipulas,  quienes llegan con mucha devoción a darle gracias al Señor Jesucristo  por todas las  bendiciones recibidas.


Durante cada día en la novena al Cristo de Esquipulas se realizaron alboradas, Rosarios, Eucaristía, bautismo y noche cultural, haciendo de una tradición en crecimiento, donde familias enteras llegan a compartir un momento inolvidable.
La feligresía extrañó  al Padre Alejandro López quien es el fundador del Santuario del Cristo de Esquipulas, actualmente se recupera de su salud. Desde el año   1989 el Padre Alejandro celebra con gran devoción y entusiasmo  cada 15 de enero la Novena al Santo Cristo de Esquipulas.

Homilía  Monseñor Guido
La fiesta del Señor de Esquipulas nos pone frente a lo esencial de nuestra fe: Cristo murió en la cruz por nuestros pecados. Lo hizo por amor, para salvarnos. Aquí estamos reunidos, después del tiempo de Navidad, para reflexionar como adultos en la fe, desde un Cristo adulto, que ha renovado totalmente la esperanza para este mundo.
El tema que se nos propone para este día es el siguiente: “Desde la cruz, Jesús bendice las familias con la unidad”. Veamos este tema desde las lecturas de hoy. Podemos ver la cruz desde dos puntos de vista: desde nosotros que miramos la cruz y desde Cristo que nos mira desde la cruz. Desde nosotros, al mirar a Jesús en la cruz, sentimos espontáneamente un arrepentimiento por todos los pecados que hemos cometido. Las palabras del profeta Zacarías nos invitan a eso. Dice el Señor: “Derramaré sobre la casa de David y sobre Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito”. Pensemos en la Santísima Virgen María, santa María Magdalena y san Juan, que miraban a Jesús agonizando en la cruz. Pensemos en las santas mujeres que, en el Vía Crucis, lloraban por el desenlace fatal del Hijo único de Dios. Pensemos en tantas mujeres y hombres que lloran por la desaparición violenta de su hijo o de su hija. Pensemos en tantas familias que tienen meses y años de no tener noticia de su hijo que migró hacia el norte. Pensemos sobre todo en la culpa que sentimos, porque seguimos traspasando a Jesús con una espada al vivir como enemigos de su cruz, al vivir en contradicción con su mensaje de amor.
Si al revés miramos al mundo desde la cruz, ¿qué es lo que Jesús veía? Una multitud de gente que asistía totalmente desamparada a su horrible agonía en la cruz. En este evangelio de san Juan que hemos leído, Jesús pronuncia dos frases. La primera: “Tengo sed”. Jesús tenía una sed física insaciable. Pero además tenía sed de que se realice el proyecto de amor del Padre. Y tenía sed del amor desinteresado de la humanidad fiel a Él. La otra palabra: “Todo está cumplido”. Jesús cumplió su obra como Hijo hasta el final, ha sido fiel a su Padre en todos los detalles de su vida, ha cumplido a cabalidad los anuncios del Antiguo Testamento sobre Él. Jesús inclinó la cabeza y entregó el espíritu. Su muerte ha sido el preludio de Pentecostés, donde Él envió el Espíritu Santo sobre los apóstoles para que nazca la Iglesia y para que desde el principio fuera una Iglesia misionera. Además un soldado abrió el costado de Jesús con su lanza para rematarlo. Pero desde su costado salió sangre y agua; salieron la Iglesia y los sacramentos: la sangre representa la Eucaristía, el agua representa el Bautismo. El corazón abierto de Jesús nos invita a descubrir el amor poderoso que inspiró la vida de Jesús. Jamás agotaremos la profundidad del amor de Jesús por nosotros.
Desde la cruz, Jesús bendice nuestras familias con la unidad. En la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, el Papa nos dice: “Si la familia logra concentrarse en Cristo, él unifica e ilumina toda la vida familiar. Los dolores y angustias se experimentan en comunión con la cruz del Señor, y el abrazo con él permite sobrellevar los peores momentos… El misterio de la cruz transforma las dificultades en una ofrenda de amor”.  No estamos abandonados cuando sufrimos alguna prueba: siempre Jesús nos acompaña. No nos dice el por qué sufrimos, pero nos enseña de qué manera debemos sobrellevar el sufrimiento. En la prueba, la familia debe estrechar la unión entre sus miembros, la solidaridad en el dolor. Que nuestras familias sean bendecidas por la cruz de nuestro Señor y que crezca la unidad entre todos sus miembros!

Al finalizar la Eucaristía, tuvieron la participación musical los presbíteros Heber Noe Espinal y Mauricio Pérez, quienes con sus cantos inéditos fomentan la espiritualidad y la identidad nacional. Una jornada artística que culminó con la presentación del Grupo Folklorico Cholula y una noche de colores.

HISTORIA DEL SANTUARIO DEL CRISTO DE ESQUIPULAS DE CHOLUTECA. La historia comienza cuando Doña Concepción Reyes se traslada (en 1938) de su Goascorán natal a Piedra de Agua. Iba acompañada de su esposo, Don Cipriano Alvarado (Q.E.P.D.). Allí Doña Concepción cuida a una tía de su marido llamada Julia Velázquez. La anciana muere en 1948 después de diez años de enfermedad. En agradecimiento por su dedicación, Doña Julia regala a su sobrino, como única herencia, su querida imagen del Santo Cristo de Esquipulas.
El 15 de Enero de cada año, Doña Concepción organizaba una celebración en honor del Santo Cristo y exponía su imagen a la veneración popular. En 1951, Doña Concepción prestó la Imagen para la última noche del Novenario de Don Santiago Ortiz (Q.E.P.D.). Por un descuido se cayó una de las velas y se incendió el altar. Sin embargo, el Crucifijo no se quemó. Solamente el Cristo se desprendió de la Cruz. Arreglaron la Imagen y volvió, con fama de milagroso, a poder de sus dueños Don Cipriano y Doña Concepción.
En 1989, el Patronato invita al Padre Alejandro López Tuero para celebrar la Fiesta del Señor de Esquipulas con una Misa en casa de Don Francisco Osorto. Al año siguiente, Don Armando Rubio regala un lote de terreno para construir una Ermita. Como el terreno era pequeño, decidimos buscar uno mayor. Entonces el Padre Alejandro, con financiamiento de la Asociación San José Obrero, adquiere dos manzanas en la recién creada Colonia Víctor Argeñal, donde ya están construidos algunos de los edificios del hermoso complejo que ya es bien conocido como Santuario del Cristo de Esquipulas de Choluteca.
Una hermosa réplica de la antiquísima imagen del Cristo de Esquipulas de Guatemala fue tallada en Sevilla (España) por el escultor Jesús Mendez Lastrucci. Es el Cristo que preside el Altar Mayor de su Santuario en Choluteca. Cientos de fieles cristianos acuden de todas partes a rezar, a dar gracias y a pedirle favores al Santo Cristo que los recibe a todos con los brazos abiertos.
El Santuario del Cristo de Esquipulas es uno de los lugares más hermosos de Choluteca. A su alrededor, la Asociación San José Obrero ha construido un Dispensario Popular, una Escuela Primaria, una Casa de la Juventud, un Centro Deportivo y se proyectan un Estadio, un Hostal para Peregrinos. Todas estas obras constituyen un verdadero polo de desarrollo donde Cristo es el Centro. Él es el verdadero Liberador. Él es quien trae la justicia y la paz a su Pueblo.

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