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Conmemoran 60 años de presenciade las Hijas de Jesús en Honduras

“Las Hijas de Jesús son misioneras y andan muy cercanas a los pobres. No buscan interés propio ni vanagloria. Sólo quieren que Jesucristo sea conocido, amado y servido por este pueblo”: Monseñor Guido Charbonneau. Conmemoran 60 años de presenciade las Hijas de Jesús en Honduras Texto y Fotos Oscar Ibrahan Rodríguez ibrahanrodriguez@yahoo.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Con mucha alegría y lágrimas de gozo se celebraron los 60 años de presencia de las religiosas de la congregación Hijas de Jesús en Honduras. 

Fue una ocasión de dar gracias por ese lindo pasado.  Un acontecimiento propicio para dejar en las manos del Señor el presente y el futuro que sólo Él conoce.
La celebración se realizó en la Catedral de Choluteca, el pasado 14 de enero. La Misa fue presidida por Monseñor Guido Charbonneau y concelebrada por algunos sacerdotes de la Diócesis.
En la homilía Monseñor Charbonneau compartió algunos elementos históricos y fructíferos de la experiencia misionera de las hermanas religiosas en mención, y es así que se hace referencia a sus palabras:
Historia Hace 60 años unas cuatro religiosas de hábito blanco llegaron a estas tierras sureñas para cumplir una misión de educación con niñas y muchachas en el recién fundado Instituto “Santa María Goretti”. Fueron invitadas por el entonces Superior regional de los padres Javerianos, el padre Guillermo Aubuchon, que veía la necesidad de una comunidad religiosa para educar humanamente y cristianamente a las niñas y a las muchachas de ese tiempo. No sabían nada de español, pero se sentaron como niñas en la escuela para aprender este bello idioma, confiando ante todo en Jesús, que nunca desampara a los que tienen fe en Él.
Ellas eran las “Hijas de Jesús”. Según su carisma, ellas son llamadas a honrar la Santa Humanidad del Hijo de Dios, identificándose con Él. Por eso, las hemos visto a lo largo de estos 60 años actuando como Jesús, que recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Jesús quiso alcanzar al ser humano en todas sus dimensiones: en su cabeza, en su corazón, con salud o con enfermedad.
Labor misionera A imagen de Jesús, hemos visto a las Hermanas subiendo los cerros para ir a las comunidades, visitando los hogares a pie o en bicicleta, trabajando en la promoción integral de los pobres y con los pobres, proporcionando a las niñas, niños y jóvenes una educación integral, promoviendo los Clubes de Amas del Hogar, atendiendo a los enfermos en los dispensarios parroquiales, formando promotores de salud, catequistas, Delegados, jóvenes y niños, siempre en comunión con los sacerdotes y con el obispo. Otras desempeñaron y siguen desempeñando una tarea de administración en la Diócesis, el colegio o la escuela. Todo esto por Cristo y con Cristo, para honrar su santa humanidad y para que la gente lo conozca y ame más.
Las Hijas de Jesús, honrando la Santa Humanidad del Hijo de Dios, se han puesto a amar a este pueblo hondureño y a gastarse y desgastarse por él. Hay miles de ejemplos de esto. Me ha tocado trabajar con Sor Jeannine, Sor Rosita y Sor Mónica en lo que se llamaba “Barrios Unidos” y que hoy es la parroquia San Pablo. En la Santa Misión de 1984, las hermanas dieron una preparación catequética a las parejas que se querían casar por la Iglesia. En la noche del 24 de diciembre celebramos unas diez bodas en la iglesia San Pablo, que no tenía techo todavía.  Algunos Frutos de las Hijas de Jesús
¡Cómo no alegrarnos también de las Hijas de Jesús hondureñas! Cuando surgen vocaciones de un lugar donde trabajan una congregación religiosa, es signo de que su carisma ha calado hondo en el corazón de las jóvenes. No puedo olvidar el inmenso trabajo que ustedes realizaron en la fundación y el acompañamiento de un Instituto religioso totalmente hondureño, las Mensajeras de la Inmaculada. Sor Gema Beaulieu fue la fundadora de ese Instituto.

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