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Un destello de la belleza de Dios

Las mujeres son portadoras de una semilla, que germina y da fruto abundante. Un destello de la belleza de Dios Eddy Romero emromero@semanariofides.com Archivo/Eddy Romero Síguenos en www.fidesdiariodigital.com “Luchadoras, guerreras, de las que pelean por los que aman como tigresas, las verás cansadas o  desprotegidas, ¡Pero jamás las encontrarás vencidas! Pueden tropezar, se caen y se levantan, a pesar de los vientos y las tormentas, son muy amigas y fieles consejeras, ante problemas son tu mano derecha, y en la felicidad harán una fiesta, mujeres hondureñas... mujeres con todas las letras”.


Esta descripción del poema publicado en el libro “Una mujer, un mar en calma” de Delia Arjona, refleja el valor intrínseco que tienen las  catrachas que este 25 de enero conmemoran su día. Una fecha especial, en la que las miradas se vuelcan a estos seres, que con su delicadeza y fuerza, dan sentido a la vivencia y convivencia en estas tierras.
Las mujeres, que representan la mayoría de la población hondureña, sufren desigualdad y exclusión general y tienen poca participación en la vida política, económica y social del país y una constante violación a sus derechos humanos. Pero aún en esas condiciones adversas,  hay mujeres que han sobresalido en el ámbito nacional e internacional, por el trabajo que han realizado y siguen realizando por el bien de esta sufrida Honduras.
Son portadoras de una semilla, que a lo largo de los años ha germinado y hoy por hoy, sigue dando un fruto abundante. Todas tienen una gran característica, siempre buscan ese algo más, ese extra, esa milla más y el conformismo definitivamente no forma parte de su vocabulario. La expresión “no puedo y no debo”,  se vuelve una aberración para aquellas mujeres que a través de su entusiasmo y pro actividad han hecho de este mundo, un lugar mejor para vivir.

PARA EL BIEN DE LA HUMANIDAD  “He nacido para el bien de la humanidad”, Así comienza diciendo una de las mujeres más ejemplares que esta tierra ha visto nacer. Hablamos de una madre de más de 90 mil hijos, si, como lo lee bien, más de 90 mil hijos. Nos referimos a Sor María Rosa, religiosa de la congregación de las Hermanas Franciscanas de la Provincia Latinoamericana (OSF). Ella considera que el principal problema, por el cual las mujeres en Honduras sufren esta desigualdad y violación a sus derechos,  es que las mismas personas “no luchan por mantener su propia dignidad y exigirla, son agarradas para lo  que quieran. La mujer, yo la considero que es valiente, por eso Dios le dio el don de tener hijos, porque eso no es fácil, pero la mujer ha perdido toda esa dimensión de persona, porque también se alejó de Dios” afirmó.
Huérfana desde temprana edad, sor María Rosa descubrió su vocación de servicio desde los seis años, aquel pensamiento que versaba así: “un día voy a hacer hogares y las voy a recoger a todas estas niñas, para que nadie las maltrate”,  hoy es una realidad.

NO TODO ES COLOR DE ROSA  A lo largo de su extensa carrera de servicio ha visto dificultades. Esta mujer, que es baluarte de la sociedad por su labor desinteresada por la niñez hondureña también sufre, sufre principalmente por Honduras, por un país en donde cada día se vuelve más difícil sobrevivir.
“En este país, el que hace es malo para algunos, cuánta gente no dijo que yo hasta vendía los niños, cuánta gente no dijo aquí que yo me robaba el dinero, nunca he manejado dinero, no lo sé hacer, no me interesa ni lo quiero hacer, yo no trabajo por el dinero, yo trabajo por la necesidad de la gente”, pero son más las alegrías, “Mi gran alegría en el mundo es poder ser alegre a la gente. Y el Evangelio se vive para eso, el Evangelio es para darle a la gente el conocimiento de Dios por la forma que usted le habla, que usted le ayuda, que usted le resuelve”. Sor María Rosa tiene clara su misión, “yo soñé que una vez en Honduras todos los niños necesitados los iba a tener yo, porque yo nací para eso. Un niño no se cuida porque te da la gana, es una vocación, es una entrega, es un amor, es un aguante, es un conocimiento, que el niño como lo recibas, trata de mejorarle la vida”.
Sobre el Día de la Mujer dijo “Esta bueno que digan que hay un día de la mujer, las mujeres somos todos los días, entonces yo nunca me he concentrado en que hoy es día de la mujer, mañana también es día de la mujer y pasado y allí vamos verdad, lo que a mí me preocupa es cuántas mujeres estamos cumpliendo con Dios para lo que nacimos, cuántas buenas madres, profesoras, enfermeras, doctoras”.
“Cuando a mí me dicen, es que sor está loca, bendito sea Dios si los locos que les importa, los locos siempre andamos haciendo lo que hay que hacer y atacados de risa, al loco no le importa lo que usted piensa, él sigue para adelante loqueando. Esos somos nosotros, los que queremos hacer algo por Dios, tenemos que estar medios locos por amor de Dios, para llegar a la gente, enloquecerla un poquito para que llegue” finalizó.

“RESPIRAR CON TU CORAZÓN”
Sor María Rosa recuerda vivamente una anécdota que le marcó la vida, “Yo una vez tuve que correr desde aquí a la Policlínica con una persona que no podía respirar y yo le decía, respira con mi corazón y la iba apretando para que ella sintiera mi pum, pum y así llegamos a la policlínica, porque yo iba rezando y orando y sabía que el Señor me iba a dar. Cuando me la quitaron allí para ponerla en la camilla, me dijo, que no me quiten de Sor porque estoy respirando con el corazón de ella. Cuánta gente podes hacer respirar con tu corazón, podes hacerla alegre con tu sonrisa, son cosas pequeñas que no cuestan, que pasó con la humanidad, porque cambiamos tantas cosas, porqué tanta maldad, matanza, grosería, tanta cosa que no lleva a nada bueno.

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