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Dos temas

Dos temas P. Juan Ángel López Padilla Originalmente pensaba quedarme, como siempre, en una sola cosa y no volver la columna un conjunto de comunicaciones diversas porque en tanto que se quiere abarcar, se termina por poco, apretar.


Lo que me hizo cambiar de parecer fue el asesinato de ese joven periodista en San Pedro Sula, el martes pasado. Su nombre es Igor Padilla. No me he equivocado, ese sigue siendo su nombre porque Dios: es Dios de vivos, no de muertos, para Él todos viven.
Confieso que en mi vida lo miré reportar nada, tampoco puedo hablar de su trabajo como productor de programas televisivos o como emprendedor en otras áreas. Lamentablemente a la cadena donde trabajaba no la frecuento porque desde que intentaron politizar unas declaraciones que dí el año pasado, sinceramente perdieron en mí, un potencial televidente. A par que las pocas veces que en el pasado lejano miré algo de lo que transmitían me resultó grotesco el trato que daban a los fallecidos. Seguro, tampoco les importa a ellos que, yo siga sus transmisiones o no. Pero, en el fondo, eso es lo de menos.
Una vez más en Honduras se enluta al gremio periodístico. Una vez más se atenta contra la vida de comunicadores sociales y eso es, simplemente sintomático, de lo deteriorada que está nuestra sociedad. No se trata de hacer juicios de valor sobre si hay periodistas que por lo que dicen o hacen, terminan siendo presa de las bandas criminales, o si por enemistades o por lo que sea. Un comunicador social, cuando actúa en el marco ético de su profesión, es imprescindible para el desarrollo de una sociedad. Ellos son una vía en la formación de la conciencia social y garantes de la estabilidad emotiva de aquellos a quiénes se deben.
Yo sé que me van a decir que porqué no dediqué unas líneas cuando mataron algún abogado o algún policía, pero, si lo hice, sólo que son tantos los que han ofrendado su vida y otros que en el fuego cruzado entre actuar rectamente y caer en las garras del dios Mammon, han perdido el horizonte.
En fin, más allá de buscar culpables o politizar el lamentable hecho, es necesario que asumamos todos nuestra cuota de responsabilidad en esto. La gente dice que “es el ambiente” pero el ambiente, lo ponemos nosotros y si sólo esta semana, cuando estoy escribiendo estas líneas llevamos no menos de 3 masacres en el país, es porque hemos sido incapaces de aprender a trabajar, crear, abrir oportunidades, estudiar. Piensen en el sólo hecho que es más fácil contratar un cortador de Nicaragua o El Salvador que encontrarlo en Honduras. Para los que no me entienden: es que es época de cosecha de café.
Con todo mi tema de esta semana era sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que comenzó el miércoles y que cada año intento recordar, pero que no hay manera de que salgamos al paso de tanta división, peleadera y ofensas entre los que disque nos llamamos cristianos.
Basta, para muestra un botón decía mi abuela, que hace unas semanas cuando atentaron contra la vida de un pastor en Tegucigalpa por intentar limpiar una institución que debe ser de las más pulcras en el mundo, y me atreví a pedir por él en una reunión, casi me linchan algunos. Vaya ecumenismo.

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