Noticias

Editorial del Domingo 15 de Enero de 2017

Honduras en lucha contra la violencia Recientemente ocurrió la muerte violenta del Capitán de Aviación Denis Mauricio Valdez Rodas en una emboscada perpetrada por miembros de la “Mara” M-13. A los pocos días, fue capturado en una redada quien se presume es el autor material del asesinato, quien paladinamente confesó públicamente: “Yo lo maté, estamos en guerra con la policía”.


Se trata de una respuesta contundente y que explica la razón porqué en los últimos meses se han incrementado los asesinatos, especialmente por la ejecución de masacres, en la cuales, muchas veces, se ejecuta a personas inocentes, libres de toda culpa de delito, con el único propósito de crear miedo. Situación que al parecer busca hacer quedar mal la política de seguridad que ha estado llevando a cabo el actual gobierno.
Desde que al inicio del año 2016 y se empezó a divulgar las estadísticas de asesinatos por el Observatorio de la Violencia, se fue observando que la frecuencia de crímenes era menor que el año anterior. Pero también se pudo observar, que a medida que iba transcurriendo el año, el número de asesinatos iba en aumento. En una auténtica escalada de represalia contra la autoridad, por el combate contra la actividad criminal.
Ello es lo que ha determinado que el nivel de asesinatos el año pasado (2016), según el Observatorio de la Violencia de la UNAH, alcanzó la cifra de 59/100.000 hab., lo cual indicaría que dicho promedio sólo bajó 1/100.000 hab. en el año. Aunque según afirma el Ministerio de Seguridad se hace necesario verificar las cifras.
Hay analistas que expresan que se han estado aplicando políticas de seguridad que no dan resultados. Pero en la realidad, se han desarticulado muchas bandas delictivas; se han capturado diariamente múltiples delincuentes de toda categoría; se han llevado a juicio y han sido sentenciados. Lo cual hace aparentar que se está ganando la batalla contra la violencia criminal.
Y es que narcotraficantes y extorsionadores han recibido golpes contundentes cuando les han decomisado drogas; dinero en efectivo (producto de su actividad delictiva); lujosos automóviles; ostentosas residencias y la pérdida de la libertad.
En esta última circunstancia, se dio inicio al traslado de los reos más peligrosos al Penal de “El Pozo”, en el cual han sido privados de todas las comodidades que tenían en los centros penales en que cumplían condena. En las cárceles anteriores, más que pagar una pena judicial por sus delitos, parecía se le otorgaba un premio a su accionar criminal.
“El Pozo”, ha sido un golpe contundente para todos los grupos delincuenciales que por estar integrados por jóvenes, han decidido responder al accionar de las autoridades de seguridad contra sus jefes, mediante la intensificación de la violencia. Actitud criminal que en gran parte, se vuelca, muchas veces, sobre hombres y mujeres honrados, que tienen la desgracia de estar en el lugar equivocado y en el momento más inadecuado.
Y las autoridades han estado realizando operativos en diferentes zonas, y casi siempre que se hacen redadas, se capturan jóvenes y niños, hombres y mujeres, con drogas y con grandes cantidades de dinero. Pero lo más impresionante es el arsenal que se les logra decomisar; armas modernas de todo tipo y abundante dotación de municiones.
Honduras, de esta manera, puede mostrar al mundo un número elevado de niños soldados que están alineados en contra de la Ley. Y que demandan de un proceso de reeducación en los centros de detención donde sean enviados por la acción de la justicia, para que puedan reintegrarse a la sociedad en una edad productiva.
Es indudable que la lucha contra la violencia tiene mucho que ver con el proceso educativo nacional. Y que el mismo esfuerzo que se está poniendo en buscar la inversión extranjera, para crear las empresas que generen empleos. Ese mismo esfuerzo debe hacerse en el fortalecimiento del sistema educativo, para evitar que miles de jóvenes queden al margen de la primaria y la secundaria debido a su condición de pobreza. Y debe implementarse la política de ayudar a los centros educativos, con la vigilancia adecuada, para repeler a quienes quieren inducir a los estudiantes a consumir drogas. Y continuar con mayor intensidad con la reparación de los edificios destinados a la educación, y la dotación de los materiales educativos necesarios para que los estudiantes reciban una fuerte formación en Principios y Valores.
Recordemos las Palabras de Jesús: “Dichosos los que tienen hambre y sed de Justicia …..ellos serán saciados”

A %d blogueros les gusta esto: