Punto de Vista Reflexión

No violencia

No violencia
P. Juan Ángel López Padilla
Cada año que pasa, de hecho, cada semana que pasa, me encuentro con que el Papa Francisco no deja de sorprenderme con cada salida, cada comentario, cada intervención y cada documento.
A 50 años que el beato Pablo VI siguiese aquella moción del Espíritu a la que dio por llamarse Jornada Mundial de Oración por la Paz, sería de una grandísima bendición una edición completa de los 50 mensajes que han emanados los santos padres desde el mismo Pablo VI, pasando por san Juan Pablo II y Benedicto XVI, hasta llegar al actual Sumo Pontífice.
El tema de este año es increíblemente atrevido y demuestra, una vez más, que papa Francisco no se anda por las ramas. Sabe lo que hay que decir, aunque “saque roncha”.
Este documento, deberíamos leerlo como en círculos concéntricos, porque la lucha contra la violencia comienza con un rechazo a cualquier tipo de justificación que pretendamos esgrimir para excusar acciones que llevan a generar una espiral en la que al final los enfrentados, los contrincantes, los enemigos o como quiera llamársele a los adversarios; terminan dejando de lado hasta la Ley del Talión y al final todos terminamos ciegos y buscando implantes dentales, cuando no, buscando fosas comunes porque los cementerios ya no van a dar abasto.
Papa Francisco nos recuerda que estamos viviendo en el mundo entero una especie de “guerra mundial por partes” y se pregunta si la violencia puede contribuir a resolver los problemas que vivimos porque el nuestro es un mundo increíblemente fragmentado. Esto es importante, porque es exactamente lo que estamos reproduciendo en nuestro país. Aunque nunca estuve de acuerdo con el bipartidismo, seamos honestos, lo que tenemos en el amplio espectro de la realidad que nos circunda es mil veces peor. El nuestro, no es un mundo dividido y por más que nos quieran pintar que se trata de una lucha entre “buenos y malos”, no es así, porque hay unos que se pintan de buenos, pero el camuflaje se les cae cada vez que terminan de dirigir sus grandilocuentes discursos. El nuestro, es un mundo fragmentado.
A la violencia debemos responder con más amor, con no violencia. Claro que lo más “natural” es ser reactivos, cuando estamos llamados, desde nuestra fe, a ser “proactivos” y, muy sabiamente, el Papa nos recuerda que cualquier tipo de “lucha no violenta”, comienza en la casa, en la familia. Cualquier intento por alcanzar la paz, debe comenzar por una formación y asunción correcta de la responsabilidad que tiene cada uno de los miembros de la familia, en la conformación de espacios libres de violencia.
Si revisamos bien el trato intrafamiliar, con tanta ofensa, tanto grito, tantos resentimientos y tantos abusos, nos encontraremos con el “caldo de cultivo” de un ambiente que desembocará en un número mayor de muertes, naciones en guerra y terrorismo. Aprender a respetar las ideas ajenas, a dialogar. Que haya diferencias entre nosotros o entre los pueblos, no es algo que debe sorprendernos, pero no podemos creer que esto tiene la última palabra.
De pequeño aprendí que para que haya una pelea “se ocupan dos”. Pues sería de desear que, nunca, seamos de esos dos. Ofender porque me han ofendido, herir porque me han herido no va sanar mi dolor, sino que lo aumentará.

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