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Editorial del Domingo 8 de Enero de 2017

Acabar con tanta violencia El 1 de enero 2017, se vivió la 50 Jornada Mundial de la Paz, evento que fue una iniciativa del Beato Papa Pablo VI, quien en 1968 expresaba en el primer mensaje: “Ha aparecido finalmente con mucha claridad que la paz es la línea única y verdadera del progreso humano” a la vez acentuó “que las controversias internacionales se pueden resolver por los caminos de la razón” es decir por medio de negociaciones fundadas en el derecho, la justicia y la equidad.


En la encíclica “Pacem in Terris” su antecesor, el papa Juan XXIII exaltaba el sentido y deseo por la paz, fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor.
Estas frases emitidas por pontífices anteriores, el papa Francisco las considera como que si fueran dichas, para explicar las situaciones que estamos viviendo en la actualidad.
Y por ello, ha decidido reflexionar sobre el tema: La no violencia como un estilo de política para la paz. Para lo cual sugiere que los sentimientos humanos y valores personales más profundos de cada uno, deben estar conformados a la no violencia. Que el amor mutuo y la no violencia sirvan de guía, en el ejercicio de los procesos de relaciones interpersonales, sociales e internacionales
Y agrega el Papa; “porque cuando el que ha sufrido la violencia rehúsa la venganza, se vuelve protagonista creíble, en los procesos no violentos de construcción de la paz”.
El Papa expresa que los conflictos bélicos que existen en la actualidad equivalen a una “guerra mundial por partes”. Lo comprueban: las guerras que existen en diversos países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abuso contra los emigrantes y quienes están atrapados en la trata de personas.
Todo lo cual no produce ningún fruto que dignifique a la persona humana, como se experimenta en Honduras donde existe una verdadero brote de violencia criminal, que está destruyendo las vidas de miles de personas. Especialmente están involucrados muchos jóvenes, que desempeñan el papel de víctimas y de victimarios.
El Señor Jesús también sufrió los efectos de la violencia. Él enseñó que es en el corazón humano donde se enfrentan la violencia y la paz. El mensaje de Cristo da una respuesta
positiva contra la violencia: el amor incondicional de Dios que acoge y perdona; enseñó también que hay que amar a los enemigos; a poner la otra mejilla; recorrió el camino de la no violencia hasta llegar al suplicio de la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad.
Por ello, quien acoge en su corazón la verdad y la luz de Jesús. Reconoce su propia violencia y se deja curar por la misericordia de Dios, y se convierte en instrumento de reconciliación.
La no Violencia no es un mero comportamiento táctico de los cristianos, sino que es una manera de ser discípulo de Jesús. Es la actitud de quien cree verdaderamente en el amor de Dios y en su poder, sin miedo para enfrentar el mal, armado únicamente del amor y la verdad. Se trata de responder el mal con el bien, rompiendo la cadena de la injusticia.
El mismo Señor Jesús dejó un programa de acción en el “Sermón de la Montaña”, donde expresa: “Bienaventuranzas” que delinean la figura de una persona, que sea buena de corazón, y a la vez, auténtica y sincera.
El papa Francisco en su mensaje pide “que las Bienaventuranzas sean un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para responsables de organizaciones de corte internacional, de los dirigentes de empresas y de Medios de Comunicación, Es el desafío de construir la familia, la sociedad, la comunidad y la empresa de la que son los responsables., con el estilo de los trabajadores por la paz. Desafío de dar muestras de misericordia; rechazando descartar a las personas; dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio”.
En el transcurso de su Mensaje el papa Francisco se refirió a tres personas que vencieron en sus propósitos gracias a la no violencia: Mahatma Gandhi libertador de la India; Martin Luther King luchador por los derechos civiles de la población negra en los Estados Unidos y la Santa Madre Teresa de Calcuta quien entregó su vida al servicio de “los más pobres entre los pobres”. Ojalá este Mensaje del Papa llegue al corazón de los ciudadanos, para que se pueda construir una Honduras equitativa, en paz y solidaridad. Sin odios y sin violencia, como afirmara el Señor Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz…serán llamados hijos de Dios”.

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