Diócesis Santa Rosa de Copán

Una vida de lucha y fe figurada en un nacimiento

En la exhibición de su nacimiento se cuentan centenares de muñecos pequeños hechos de trapo, los cuales tradicionalmente se hacen de barro, con historias representadas como una poesía.
Una vida de lucha y fe figurada en un nacimiento
Texto y Fotos: Manuel de Jesús Alfaro
alfmanhn@yahoo.com
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Originaria de Ocotepeque en el occidente de nuestro país, doña María del Transito González, narra su vida y tradiciones resumidas en una representación de la natividad del niño Jesús que lleva en cada escena varios episodios de su propia existencia.
Al igual que la María, la madre de Jesús, ella pasó muchas penalidades y sorpresas que le llevaron a convertirse en una verdadera sierva del Señor defendiendo con valentía las necesidades de sus hijos.
Doña María narra con nostalgia los días de su infancia, donde tuvo la fatídica experiencia de vivir en carne propia la desaparición de la antigua ciudad de Ocotepeque. “En aquel tiempo mi madre nos tomó del brazo junto a mi hermana y nos llevó a refugiarnos en casa de unas amistades más pudientes que tenían una casa donde aún no llegaba el nivel del agua”.
“Sólo recuerdo que en el camino no dejaba de llover y empapadas cuidábamos un perico, viendo con mucho miedo como en medio de las corrientes de lodo gritaban personas pidiendo ayuda en plena agonía de muerte”.
“Ya hospedados y durmiendo en el suelo junto a seis personas y una solo cobija, pasaban las horas de aquella tenaz lluvia que llevaba días sin ninguna disminución, a tal grado que la gente partía las puertas para atizar el fuego, porque no se podía salir a buscar leña. Tal diluvio duró cerca de 15 días”.
“Cuando todo acabó, sólo se escuchaba lamentos y desilusión por la pérdida de los bienes y vidas pero, al mismo tiempo, con agradecimiento por conservar la vida. De los pocos edificios que quedaron en pie está la Catedral”.

TAMBIEN LA GUERRA.- “Con el correr de los años llegó otro acontecimiento que marco nuestras vidas, “la guerra del 69” es en este tiempo que mis hermanos deciden traernos a Santa Rosa de Copán temiendo lo peor, ya establecidos ahí pasamos mucho tiempo de arrimados en casa de una familia, decidiendo después que sería de nuestras vidas”.
Es así como la familia de María González comienza una nueva vida en Santa Rosa de Copán ya con un esposo y varios hijos, esta relación trae a esta mujer luchadora mucho sufrimiento, por el alcoholismo e irresponsabilidad de su pareja, por este motivo se ve obligada a preparar una serie de productos para subsistir como: elotes, dulces, arroz en leche, montucas y tamales.
La venta al principio no fue muy buena, porque en los pueblos es costumbre que casi toda la gente puede elaborar en casa todo esto por tradición, quedando al final con la producción de tamales para eventos.
Félix Jarquín era un sastre muy destacado de la ciudad, fabricaba buenísimos sacos y pantalones de casimir, en un tiempo conoció a María como empleada y ayudante en la sastrería, la cual tenía mucho talento para aprender, por lo mismo no era del agrado de otras personas de la casa; con el
oficio aprendido, monta un lugar de trabajo en su humilde vivienda donde en adelante ganará el sustento para los suyos, confeccionando los mismos trajes que su maestro y además unos hermosos vestidos de novia.
Es curioso mencionar que María explica que cuando tejía a mano algunos detalles de los vestidos llegaba el día de la boda y a las 5:00 a.m todavía estaba la novia midiéndose el vestido y realizando ajustes al grado que tocaba hasta peinarlas, pues las bodas en esos tiempos eran a las 6:00 de la mañana.
Alta Gracia Ayala González, es una de las hijas que hoy está a su cuidado, y explica que ya con 93 años doña María siempre se prepara año con año, a preparar los muñecos de su nacimiento, práctica que comenzó 1973 después que sus pequeños hijos le llevaron la imagen del niñito Jesús,
y ella en medio del trabajo de la costura les dijo que era necesario prepararle un lugar muy especial.
Desde ese día confecciona con telas la mayoría de los muñecos que conforman su obra de arte, al grado de tomar en cuenta detalles, como la ropa interior, tanto femenina como masculina, representando a los políticos locales de turno, personajes y autoridades de la Iglesia y la comunidad.
La vida le regalo seis hijos, de los cuales solamente tres están aún con vida, como madre soltera y sin ningún estudio, más que la experiencia acumulada, formó una familia unida apegada al amor y respeto de lo sagrado.
En la exhibición de su nacimiento se cuentan centenares de muñecos pequeños hechos de trapo, los cuales tradicionalmente se hacen de barro, con historias representadas como una poesía.
No le gusta salir pues centra su vida en el trabajo, a su edad ya con unos problemas auditivos, comenta que espera el momento en que Dios le ha de llamar para descansar de una vida llena de sufrimientos. En su casita en el barrio Santa Teresa espera cada Navidad, la alegría del nacimiento de Jesús y las caras alegres de los visitantes a los cuales atiende con un rico dulce de nance.

El dato
Madre soltera
La vida le regalo seis hijos, de los cuales solamente tres están aún con vida, como madre soltera y sin ningún estudio, más que la experiencia acumulada, formó una familia unida apegada al amor y respeto de lo sagrado.

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