Ordenan sacerdote y diácono en la capital

Nuevos ministros Ordenan sacerdote y diácono en la capital El presbítero José Antonio Chavarría trabajará en la Basílica de Suyapa como vicario parroquial, mientras que el nuevo diácono José Avilio Zambrano se encuentra trabajando en la parroquia San Pedro Apóstol. Texto y fotos: Eddy Romero emromero@semanariofides.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Los sacerdotes están llamados a ser testigos del amor misericordioso de Jesucristo para todos los hombres. Cuando consagran su vida, lo hacen para dar gloria a Dios y servir al pueblo. Es por ello, que cuando se ordena a un nuevo presbítero o diácono, es motivo de alegría para toda la feligresía. Recientemente, recibieron el Sacramento del Orden los jóvenes José Antonio Chavarría y José Avilio Zambrano, en el grado de presbítero y en el orden de los diáconos respectivamente.


Esta ceremonia, se realizó en la Basílica de Suyapa, la presidió el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, con la compañía de monseñor Juan José Pineda y gran parte del clero de Tegucigalpa, así como fieles de las parroquias en donde estos ministros han estado y continúan sirviendo.
Desde tempranas horas, fieles de las parroquias Cristo Rey, San Pedro Apóstol y Nuestra Señora de Suyapa, así como diversos movimientos y otros feligreses, empezaron a llenar cada una de las bancas de esta casa materna.
Como es costumbre, antes de iniciar la Eucaristía, aquellos que son ordenados diáconos, asisten a la capilla del Santísimo, junto con el obispo y algunos presbíteros, para realizar la profesión de fe y firmar los votos de obediencia, castidad y pobreza, que posteriormente hacen públicos en la celebración. Así lo hizo José Avilio, quien ante monseñor Pineda realizó solemnemente este rito.
Mientras se entonaba el canto de entrada, seminaristas, diáconos y algunos sacerdotes se encaminaban hacia el altar, para acompañar a estos nuevos ministros, que denotaban en sus rostros, la alegría de haber alcanzado este decisivo momento en sus vidas, en donde se consagrarían a Dios.

SER DIGNOS Una de las primeras interrogantes que presenta el ritual de ordenación versa de la siguiente manera “¿Sabes si es digno?”. Y es que ordenarse presbítero y diácono, es una gran responsabilidad. Tienen que sobresalir por su testimonio, por su vida de oración y de entrega a los demás. El ahora presbítero José Antonio y el nuevo diácono José Avilio tuvieron esto muy presente. Es por ello, que cuando monseñor Pineda dijo “Según el parecer de quienes lo presentan, después de consultar al pueblo cristiano, doy testimonio de que han sido considerados dignos”.
Luego de este coloquio con quien presenta a los candidatos, vienen otras interrogantes, pero esta vez, directamente a quienes han sido elegidos para recibir este sacramento.
Allí, realizan su promesa de obediencia al obispo y a sus sucesores. Posterior a estas preguntas, Los ordenandos se postraron en el suelo, como signo que se hacen morir a sí mismos, para luego levantarse como un nuevo ser. En este momento se entonan las letanías.
Después de esto, se realiza la imposición de manos, primero del diácono y luego del presbítero. A José Avilio lo revistieron con la estola y la dalmática, los presbíteros Dimas Rivera y Emigdio Duarte. Mientras que a José Antonio, fueron los sacerdotes Rigoberto Velásquez y Carlo Magno Núñez.
El nuevo ministro con las vestiduras diaconales, se acercó al obispo y de rodillas ante él recibió el libro de los evangelios. Mientras que al nuevo presbítero, se le ungieron las manos con el santo crisma y se le entregó el cáliz y la patena, signos de la misión sacerdotal. Posterior a su ordenación, comenzarán su servicio pastoral. El ahora sacerdote José Antonio trabajará en la Basílica de Suyapa como vicario parroquial, mientras que el nuevo diácono se encuentra trabajando en la parroquia San Pedro Apóstol. Cabe recordar que José Antonio fue ordenado diácono hace cinco meses por monseñor Juan José Pineda en la parroquia Cristo Rey de esta capital.

MENSAJE El cardenal Rodríguez en la homilía les dijo que esta ordenación “no se trata de una graduación de sacerdote o de diácono, se trata de la “cristificación” de un hombre elegido por Dios, tomado de entre los hombres, al servicio del amor en la Iglesia”.
Al referirse a Avilio le dijo que “el diaconado, orientado al sacerdocio es un don humilde y es fuente que inspira siempre la generosidad y la espontaneidad de la Iglesia servidora de la humanidad”.
Asimismo, les recordó que “el sacerdocio no es un rango de honor, ni una carrera, donde el protagonismo del “yo” pueda competir en privilegios y en dignidad como lo hace la gente con mentalidad mundana. El sacerdocio es servicio, es diaconía pura, es gratuidad y entrega de sí, sin buscar ninguna cumbre humana y si un día hay que subir una, que sea la de la crucifixión para parecerse a Cristo”.
El arzobispo de Tegucigalpa les pidió a los nuevos ministros que “no les sea indiferente nunca la necesidad del que está cerca y también del que está lejos, demos gratuitamente así como se nos ha dado a nosotros. Nunca hagamos usufructo del don recibido, aprovechando nuestra situación privilegiada para construir nichos personales donde instalarnos, para acomodarnos, para elevar nuestra vanidad personal, jamás. Dios los envía llenos de amor para servir y si hay alguien que sea predilecto, que sea el más pobre, el más triste, el más alejado, el más abandonado, recuerden que Dios se inclina ante el sencillo y el humilde, no ante el soberbio o vanidoso”.

El dato
Misión sacerdotal
El sacerdote no está llamado a vivir su sacerdocio para un grupo, para un movimiento, para un círculo, tampoco es selectivo con ninguna clase social en que debe trabajar. Debe ser universal y su corazón debe estar ensanchado en la medida del amor de Dios, porque su vida tiene sentido, sólo cuando ama sin acepción de personas, sin dejarse poseer por nadie, ni siquiera por un puñado de personas exclusivas. Su sonrisa, su tiempo, su amabilidad, su disponibilidad y su corazón no están hipotecados por ninguna preferencia egoísta, está elegido para servir y su mirada debe ampliarse siempre, con el horizonte de la Iglesia, abrazando especialmente a los que están en las periferias humanas, históricas, sociales de nuestra sociedad” Óscar Andrés Rodríguez, Cardenal.

Biografía
José Antonio Chavarría Lagos
Es originario de Tegucigalpa, realizó los siguientes estudios: Escuela, ciclo común y bachillerato en el Instituto Salesiano San Miguel y también en el Instituto San José del Carmen. Ingeniería Industrial en la UNAH desde el 2002 hasta el 2007. En el 2008 comenzó el Seminario, tres años en México, en el Seminario Conciliar de Yucatán. De allí, regreso a Honduras a terminar su formación en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa. Durante el último año de Teología ha estado viviendo en la Basílica de Suyapa, donde ha sido nombrado vicario después de la ordenación. Sus estudios bíblicos surgieron por la práctica de la Lectio Divina. De allí, ha realizado cursos online del Centro Bíblico Pastoral para América Latina, Cebipal del CELAM.

José Avilio Zambrano Laínez
Es originario de Pespire, estudio en la escuela Santo Domingo Savio, ubicada en una aldea de Pespire. Sus estudios secundarios, los realizó en el colegio INTAE y luego ingresó al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, donde realizó toda su preparación sacerdotal.
Le apasiona el servicio, es muy comunitario, siempre dice que su máxima alegría siempre es dar, más que recibir. Presta su servicio en la parroquia San Pedro Apóstol
Se considera paciente y luchador, porque desde muy pequeño le ha tocado trabajar y estudiar al mismo tiempo. Desde muy niño ha deseado esto y se siente muy contento de ser un elegido por Dios.

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