Arquidiócesis

Frutos de misericordia en Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria

El proyecto “Alas de libertad” surge de la necesidad de ayudar a aquellos hermanos que tal vez, por falta de recursos, no puede pagar un abogado y surge por inspiración justo en la visita que hizo la imagen de la Virgen de Suyapa a la cárcel de Támara a principios de este año.
Frutos de misericordia en Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria
Texto y fotos: Suyapa Banegas
sbanegas@unicah.edu
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En uno de los salones de la casa de retiro San Juan Pablo II sobresalía la imagen de Nuestra Señora de la Merced, abogada de los presos y cautivos, aquí en este lugar se gestaría un evento muy importante: se trata del Congreso Nacional de la Pastoral Penitenciaria, en donde se tocarían las “llagas” de aquellos que por cualquier circunstancia están pagando una condena, y más que eso ver de qué manera se va ideando formas de ayudarles cada vez más.
Aunque el Año de la Misericordia ya terminó y la puerta santa se cerró, la misericordia de Dios es eterna. Una de las obras de misericordia corporal es visitar a los presos y redimir al cautivo. Frutos de este Año Santo de la Misericordia dentro de la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis es el proyecto “Alas de libertad” el cual fue presentado por el Padre Agustín Lara, Capellán de la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis, quien realizó la oración y encomendó esta actividad al Creador.
Existen cuatro pilares fundamentales que conforman la Pastoral Penitenciaria: La prevención del delito, el acompañamiento a los privados de libertad, liberación del cautivo y la reinserción.

“Alas de libertad”. Dentro de la dinámica del encuentro se presentó el tercer pilar de la Pastoral Penitenciaria. El padre Lara, presentó a la abogada Melissa Discua, miembro de esta Pastoral, quien junto a un grupo de ocho estudiantes de la Universidad Católica de Honduras, Unicah, lograron la libertad de una persona a través del proyecto “Alas de libertad”.
“Este es un proyecto de liberación para los hermanos privados de libertad, justamente es el tercer pilar de la Pastoral Penitenciaria, surge una idea junto con el Padre Agustín, porque sentíamos la necesidad como Iglesia de ir más allá del acompañamiento espiritual, sentimos que la Iglesia tenía que ser más activa y más presente dentro del hermano privado de libertad y dentro de los centros penales”.
Ellos formaron un grupo legal para poder ayudar a los hermanos privados de libertad “ que talvez, por falta de recursos, tienen que pagar una condena injusta porque no tienen acceso a un abogado, no pueden pagar un abogado privado y por lo tanto tienen que pagar años y años presos por no contar con este recurso”.
Inicialmente se reunieron con varios abogados externos y que no son parte de la Pastoral Penitenciaria, pero son personas de Iglesia explicó Discua.
“Al comenzar con el estudio de casos para poder sacar estadísticas nos dimos cuenta que otro de los delitos más cometidos es el robo, ya con delitos muy delicados lastimosamente pues nosotros no podemos inmiscuirnos mucho, sin embargo el Señor abrió puertas para que pudiéramos hablar con las Autoridades de la Universidad Católica y casualmente la Virgen de Suyapa en esa visita hermosa que hizo a la cárcel de Támara al inicio de este año, junto con el Cardenal Rodríguez, allí surgió la plática con el Padre Agustín y con el Cardenal se le planteó el proyecto y nos dio el apoyo que esperábamos, habló con las autoridades de la Unicah de aquí de Tegucigalpa, para que pudieran a través de los alumnos de último año de la carrera de Derecho que pudieran ellos realizar su práctica profesional con estos hermanos privados de libertad”.
Producto de esto ocho valientes jóvenes dijeron sí a este proceso, comenzaron con el estudio de casos y ha dado sus frutos, ya hay audiencias emprendidas y ya se tiene el primer fruto: un hermano está ya en libertad gracias a este proyecto: se trata de Mario Alvarado.
El dinamismo de esta jornada consistió entre un compartir fraterno e intercambio de experiencias todo en pro de trabajar por los privados de libertad.

Empiezan a trabajar en mi caso y nace más esperanza en mí
Este hermano después de estar tres años privado de libertad y ya obtuvo su libertad condicional él ya estaba activo dentro de la cárcel en la Pastoral Penitenciaria y ahora está activo es fruto de este Año Santo de la Misericordia, salió de la cárcel hace escasas tres semanas. “Estuve tres años privado de libertad, pero conocer a la Pastoral Penitenciaria fue como un regalo del Señor allí dentro de la Penitenciaria somos un grupo como de treinta y cinco personas y empezamos sólo cuatro, a mí me comentaron que ellos están trabajando por mi liberación yo acepté que el tiempo era de Dios y que Él sabía en qué momento iba a ser liberado. A estos muchachos el Señor los ilumina y empiezan a trabajar en mi caso y nace más esperanza en mí, mi hermana la que me visitaba me informaba cómo estaba todo. De repente un martes por la mañana me dicen va para el Juzgado caí de rodillas y le di gracias a Dios, gracias porque ese momento ya estaba escrito que iba a ser ese día. Allí encontré a mi hermana, la vi más hermosa que nunca, y estaba feliz. Yo me sentí verdaderamente libre gracias al Señor y me ven en la Pastoral Penitenciaria y me van a ver muchos años y yo le dije quiero darte lo que me queda de vida para que tú la tomes y aquí estoy sirviéndole a través de esta Pastoral, les agradezco a estos estudiantes por lo que hacen por los privados de libertad.

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