Editorial del Domingo 11 de Diciembre de 2016

Aversión y confrontación Honduras está en plena época de actividad política. Todos los partidos políticos están dedicados a elegir las autoridades partidarias. Y a la vez, a definir sus candidatos para los distintos cargos de elección popular. Desgraciadamente, se respira un ambiente de mucha polarización y confrontación, aún al interior de algunas organizaciones políticas, que habrá que saber manejar, para no caer en una vorágine de enfrentamientos que conduzcan a la destrucción de la paz social.


Inmersa como está Honduras en un proceso de combate a la criminalidad, que cobra cada día víctimas de asesinatos, extorsión, explotación sexual y actos terroristas, todos los sectores de la sociedad están llamados y obligados, a poner su cuota de buena voluntad y colaboración, para que se pueda salir de esta situación violenta.
Las estadísticas publicadas por el INE nos revelan que 4 de cada 10 hondureños están viviendo en condiciones de extrema pobreza, que no encuentran empleo y que carecen de una vivienda adecuada, sujetos a ser victimizados por la violencia institucionalizada.
El gobierno actual, ha establecido en su favor, el programa “vida mejor”, que ha ayudado a muchas familias pobres a elevar sus condiciones de vida, y hasta les ha dado la oportunidad de un empleo. Pero los programas de asistencia social son costosísimos, por lo que cubrir todo ese segmento poblacional, resulta ser incosteable en corto plazo.
Son situaciones de deterioro social que se han gestado en muchos años, como resultado del escamoteo de la inversión social, debido a la corrupción que ha existido en todos los gobiernos. Y por lo tanto, la reversión de la pobreza extrema, también exigirá enormes inversiones, y mucho tiempo que emplear para mejorar las situaciones difíciles en que vive, todo ese sufrido grupo poblacional.
Muchos de los recursos que se deben invertir para la inclusión de esta población en vivienda, salud y educación, está siendo utilizada para el combate a la delincuencia, en especial, a quienes están ligados a la actividad del tráfico de estupefacientes, actividad
delictiva que en los últimos años, ha sido la losa más pesada que ha caído sobre la economía de la Nación.
El narcotráfico empezó utilizando a Honduras, como un puente para transportar la droga hacia los Estados Unidos. Pero después se creó un mercado de consumo en el país, llegándose hasta el proceso de cultivo y fabricación, como se ha comprobado con el hallazgo de laboratorios y los envíos de sustancias precursoras a Honduras, que han sido decomisadas. Además, todas las semanas se descubren cargamentos de marihuana procedentes de cultivos en territorio hondureño.
El combate a la extorsión, es otro aspecto delincuencial que requiere la utilización de fondos públicos. Sobre todo, por el hecho de que es una actividad practicada por las pandillas juveniles cuya existencia se ha multiplicado, al aparecer nuevos grupos que se dedican a hacer cobros a negocios de barrio, transporte y que están tratando de penetrar atacando en el grupo de los grandes empresarios.
Un ambiente social y económico abatido por la delincuencia organizada, debe constituir un reto para cualquier partido político que quiera gobernar la nación. De ahí que se hace necesario la preservación de la paz, y la discusión civilizada entre todos los que aspiran a gobernar, sobre la gestación de políticas públicas que sea necesario aplicar para que haya posibilidad de un crecimiento económico significativo y que ayude a la disminución de la pobreza.
Es necesario que una vez definidas las planillas de candidatos, se haga una discusión de altura entre todos los incluidos en ellas, acerca de la cuáles serán las propuestas que van a estructurar para diseñar políticas públicas que tengan como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de la población más empobrecida.
Pero resulta imprescindible entender que las discusiones impulsadas por el odio y la confrontación, no conducirán a conclusiones que satisfagan la mejor forma de gobernar a una nación.
Definitivamente es importante que la ciudadanía honrada se comprometa en eliminar ese clima de disensión y confrontación, que actualmente se vive en Honduras, el cual no es apropiado para discutir y resolver los graves problemas que afrontan la mayoría de los hondureños.
Como lo expresara el Señor Jesús: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia….Ellos serán saciados”.

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