Indignación

Indignación Eddy Romero Periodista emromero@semanariofides.com Bien dijo en cierta ocasión Gabriel García Márquez, que “aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”. Esta inmortal frase se hace vida en nuestra querida Honduras. Aunque no es 25 de mayo o sucede algo especial, he querido expresar estas palabras sobre tan noble profesión, la cual me apasiona tanto que si volviera a nacer, volvería a elegir este camino.


En estos tiempos, lastimosamente, muchos han prostituido el arte de comunicar. La gran influencia que está provocando el uso de las redes sociales en este mundo digital, permite cada vez más que muchas personas se consideren comunicadores. Al parecer, informar se vuelve tan atrayente, tan tentador, que muchos se ven envueltos en este ejercicio pero sin adquirir un verdadero compromiso por lo que publican y que si no es bien encausado, provoca tanto daño en la sociedad.
Lamentablemente  hoy en día, en muchas ocasiones, tu trabajo no importa, tu talento es lo de menos. Los estereotipos que se ven en la sociedad obligan a la personas a fijar su mirada única y exclusivamente  en aquellos que representarán un mayor nivel de audiencias, de visitas y lectores. Y como no es mi costumbre, echar a todos en el mismo saco, considero notablemente que hay personas que sí hacen la diferencia y enaltecen esta profesión.
Pero debido a esto la figura del verdadero periodista, de aquel que está llamado a formar; informar y entretener, entre algunas otras cualidades, sirve de “risión,  changoneta y hasta un testaferro de político barato”. Por la triste actuación de muchos, otros ven las consecuencias o como bien se dice en la jerga popular, otros pagan los platos rotos. Tanta es la mala fama que hasta cuando un periodista solicita un préstamo en un banco, se le niega por el simple hecho de ser periodista.
Al pasar todo esto, yo sinceramente me pregunto: ¿realmente eso que se está presentando en la actualidad es ser periodista? Considero francamente que aunque mi experiencia en los medios es poca, eso no es de lo que me enamoré. No es aquella pasión que surge por transmitir un acontecimiento importante, la adrenalina que se da en el cierre noticioso, así como el saber, que con mis palabras, con mis fotografías, con mi voz, ayudo a construir un país mejor.
Esta profesión que considero, además de ser una vocación de servicio muy particular, es la oportunidad de ser esa voz que clama en el desierto de esta vida, que muchas veces está llena de injusticias, de dolores y sufrimientos. Es el deber de ser el estandarte de aquellos que no son escuchados, de educar y formar criterios en los ciudadanos, para que cuando alguien venga, no le den “atol con el dedo” como popularmente se menciona.
Aquellas palabras del Papa Francisco a periodistas y comunicadores al inicio de su pontificado nos dan mucha fortaleza, él pidió a los periodistas “comunicar con libertad y franqueza” Y que mayor bendición la que tengo yo para hacer esto en un medio como el Fides. Un Semanario especializado en la noticia religiosa. Un medio de comunicación, que ha sido escuela para muchos y que en estos 60 años, es un referente que además de informar, evangeliza. Que llega a tantos hogares, forma, educa, entretiene y también denuncia. Al pensar esto, reafirmo aquella expresión que dice que cuando uno ama lo que hace, no vuelve a trabajar en otra actividad en su vida. Por esto, considero que ser periodista, es lo mejor que me pudo pasar en la vida.

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