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Editorial del Domingo 20 de Noviembre de 2016

La vida: don de Dios En Honduras, según el Ministerio de Salud, el 30 por ciento de mujeres embarazadas son menores de 18 años. Ya en el año 2012, el Fondo de Población de las Naciones Unidas indicaba que existía una tasa de 108 nacimientos por cada  mil mujeres de 15 a 19 años, lo cual resulta más elevado que en otros países de Latinoamérica.


Lo más grave es que según la Fiscalía de la Niñez, el 50 por ciento de los embarazos precoces de las menores de edad  se debe a que han sido violadas.   La mayoría de esos casos por parte de sus propios familiares,  lo cual  constituye una desgracia mayúscula para cada jovencita que tiene que vivir esta amarga experiencia.
Al salir embarazadas esas jóvenes se ven impelidas  a vivir situaciones que les conducen a sufrir grandes desigualdades socioeconómicas y culturales. También sufren alteraciones de la salud pues su organismo no estaba preparado aún para la función materna. Además, el cuidado de los niños les obliga a retrasar o abandonar  los estudios. También tiene más limitaciones de orden laboral.
La raíz del mal está en la falta de una adecuada educación sexual, tanto en el hogar como en los centros educativos. En los hogares, por razones de compromisos laborales de los padres o por descuido de sus obligaciones educativas, los hijos no reciben una formación conveniente acerca del concepto de su propia sexualidad.
Y en los centros educativos ha sido imposible establecer un programa de estudio que eduque en la sexualidad, como un elemento totalizante que impregna, define, forma y construye la propia personalidad del niño o la niña.
Cada vez que los técnicos del Ministerio de Educación han tratado de implementar un Programa de Educación Sexual, no se han podido poner de acuerdo con asociaciones de padres de familia, o con distintas organizaciones de la sociedad civil.
El asunto es que la educación sexual se ha confundido con instrucción en la genitalidad;  nociones de planificación familiar con prácticas abortivas y la introducción de muchas concepciones de ”ideología de género” que tienden a confundir a los jóvenes, acerca de su propia naturaleza sexual.
El gobierno actual ha trabajado en el tema de los embarazos precoces. Y han publicado un “Plan Multisectorial para la Prevención del Embarazo de Adolescentes 2014-2018” pero la Conferencia Episcopal de Honduras ha manifestado “su profunda preocupación por las iniciativas de ley que promueven sutilmente el aborto”.
Además los obispos de Honduras manifiestan su total desacuerdo con los temas que están relacionados con la ideología de género. Tampoco están de acuerdo con que se haya incluido los mal llamados derechos sexuales de los jóvenes y adolescentes. Y tampoco aprueban el reparto de anticonceptivos y pastillas entre ellos, Todo esto como parte de una “educación sexual” inadecuada. Ello en lugar de una auténtica formación en valores en los jóvenes, que les permitan definir una conducta sexual adecuada.
En resumen, los obispos consideran que muchas de las propuestas que contiene el documento van en contra de la dignidad de la persona humana y en franca oposición a la Doctrina de la Iglesia Católica que es defensora de la vida humana, el matrimonio y la familia.
Otra preocupación que expresan los obispos de Honduras, y exhortan a todos los católicos que estén atentos en lo referente a la elaboración del nuevo Código Penal, para que todos los fieles defiendan la vida. Y también hay un llamado para que los diputados en el Congreso Nacional puedan “actuar y decidir a favor y en defensa de la vida humana, así como a favor y en defensa del matrimonio y la familia, tal como Dios lo instituyó y tal como Él lo quiere”.
Los obispos de Honduras exigen que los jóvenes y las jóvenes reciban una educación sexual responsable, la cual no consiste en una invitación a cuidarse procurando un sexo seguro, pues se les transmite una actitud negativa hacia la procreación en la familia.
Finalmente, señalan los obispos que el aborto, la anticoncepción y la ideología de género, responden a una agenda internacional de organismos internacionales y de grupos ideologizados. No responden a los intereses de los hondureños.
El Señor Jesús lo expresó claramente: “Conoceréis la Verdad…y la Verdad os hará libres”.

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