Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Políticos sí, pero…

Políticos sí,  pero…
Diac. Carlos  E. Echeverría Coto
carloseduardiacono@gmail.com
En nuestra querida Honduras, casi todos los días del año hablan los políticos, se discuten temas políticos y se traman no sólo planes políticos, sino también trampas políticas. A muchos esto nos puede resultar, a la larga, algo cansado. Pero otros nunca descansan, nunca duermen, son, dicho sea con todo respeto aristotélico, animales políticos. La semana que acaba de terminar estuvo colmada de eventos políticos: proceso eleccionario en Estados Unidos; precandidatos en Honduras que aparecen,  otros que desaparecen y algunos más que no acaban de aparecer; y en la hermosa Nicaragua, algo parecido a elecciones.
La política es, o al menos debería ser, algo necesario;  es, o al menos debería ser, un servicio;  es, o al menos debería ser, un honroso deber.  Por esto debemos concluir que el problema no está en la política, disciplina noble como la que más, sino en los políticos, que siguen ideas y patrones diversos.  En tanto hay varias clases de políticos y libertad de pensamiento, me atrevo a hacer una rápida taxonomía de ellos.
• Político perverso, pues pervierte a la propia política, pervierte sus funciones y se pervierte a sí mismo. Es el que no está interesado en el bien común, sino en perseguir sus deseos, que pueden resumirse en poder, o en dinero, o en fama, o en todo esto junto.
• Político mediocre, es el que no tiene el perfil necesario ni para la administración, ni para el mando, ni tampoco exhibe mayor liderazgo. Es capaz de aceptar cualquier puesto por muy alejado que esté de sus conocimientos, experiencia y habilidades.
• Político payaso, hace de la política un circo, todo lo toma a broma, prefiere contar chistes con los amigos y gozar del puesto mientras se pueda, haciendo una gestión en su partido, su comunidad o en la república, totalmente intrascendente y lamentable. Se cree simpático y buena gente, y puede que lo sea, pero no se gana nada con eso.
• Político fundamentalista, está totalmente identificado con una ideología y todo se lo toma a pecho. Lo pasa muy mal, pues no admite la más mínima desviación. No hay manera de que participe constructivamente en un diálogo. Suele ser persona de carácter sólido y hasta honrada. Al final vive para los que piensan como él,  y a los demás los considera gente equivocada.
• Político constructivo, que está sinceramente comprometido con el bienestar de sus conciudadanos. Es un líder proactivo que trabaja en equipo, al que inspira con su ejemplo. Se sabe servidor del pueblo y le puede rendir cuentas en cualquier momento. Llegado el caso, está dispuesto al sacrificio de sí mismo. Sabe escuchar a los demás y es incluyente. Ha habido muchos políticos así de positivos a lo largo de la historia, de campos ideológicos muy diversos (Mi lista incluye a Mahatma Ghandi, Conrad Adenauer, Adolfo Suárez, Nelson Mandela, José Mujica y a otros más).
Necesitamos urgentemente más políticos constructivos en nuestro país, por lo que más personas, con estas características, deberían pensar en serio en ir incursionando en la política. Y a los católicos que ya están en ella, les recuerdo la demanda de Jesús: deben ser sal y luz de la tierra.

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