Caminar Punto de Vista

Lo bueno y lo malo

Lo bueno y lo malo
Jóse Nelsón Durón V.
Hacemos un alto pequeño para comentar algo triste: en el país más poderoso del mundo, ejemplo de justicia y democracia, las elecciones se decidieron por las barbaridades que uno dijo contra el otro. Una cosa es la acusación y otra la realidad; sin embargo, gran cantidad de estadounidenses soslayaron una para quedarse con la otra, queriendo convencerse, porque a nosotros, desde fuera, pareciera darnos igual, que entre las alternativas habría que quedarse con la “menos peor”. He ahí lo que causa mi tristeza; sobre todo porque sucede en un país que debe ser ejemplo para los demás.
Hay un interés en cada uno de nosotros, por supuesto, y en mi caso es por mis familiares ciudadanos de aquel país y haber residido allí. Sin embargo, debo aporrear de nuevo el teclado para denunciar ante quienes se dignen leer estas disquisiciones, el nuevo orden mundial que se trama en contra de la vida, de la fe y la Iglesia, de la moral y los valores.
Es hasta escandaloso el soporte y la fortaleza que da la señora Clinton a la transnacional Planned Parenthood, que financió con muchos millones su campaña. “Hillary Clinton, precandidata presidencial del Partido Demócrata de Estados Unidos y ex Secretaria de Estado de Barack Obama, extremó recientemente su postura a favor del aborto, asegurando que “la persona no nacida no tiene derechos constitucionales”, http://www.aciprensa.com el 6 de abril. ¿Una persona no los tiene por no haber nacido? De sus palabras pueden deducirse muchas cosas.
Eres lo que eres y eres lo que te interesa; allí está el punto. El mayoritario apoyo que recibió Clinton de Hollywood, con excepción de las valientes declaraciones y denuncias en contra emitidas por Jim Caviezel, que prefiere quedarse sin trabajo que apoyar el asesinato de preciosos bebés que nunca verán el sol y no contemplarán a Dios en Su creación, debería ser tema de reflexión.
Los cineastas exaltan constantemente figuras históricas que han sido heroicas en defensa de los valores, la vida, el matrimonio y, sin embargo, caen, en muchos errores personales que, por ser ellos tan célebres, impactan en una sociedad que fácilmente copia y adopta posturas incorrectas.
Que un gobierno tan poderoso busque “modificar antiguos dogmas”, sea confirmado por escritores ligeros de guiones, sea sustentado por superficiales literaturas, películas, el teatro y personas renombradas que hacen declaraciones de tipo renal, hace pensar en una cierta degradación moral sucesiva que, lógicamente, podemos identificar con una gran batalla que comenzó con la masiva y progresiva destrucción de los valores, el alzamiento lento de las faldas y la rápida caída de la moral, la ideología de género, el relativismo, globalismo… no es más que una fuerte y grosera batalla encabezada por el mal contra la Iglesia, presencia de Dios en la tierra y depósito de la fe a ella confiada por el Señor Jesucristo.
Ahora que las cartas gringas han sido tiradas, ruego a Dios para que en nuestro país el fundamento de nuestros votos sea racional y busque el cumplimiento de la divina voluntad en nuestro devenir histórico, en procura del bien común y de la satisfacción de las más imperiosas necesidades de la población más menesterosa. Nuestra historia está llena de sucesos, decisiones y, por desgracia a veces, de omisiones que han sido fatales para nuestro desarrollo. Hoy, el Señor Jesús nos previene contra la falsedad, sea ésta de anunciadores de violencias; profetas de falsedades, desuniones, desamor y odios; de mentirosos que acabaron haciendo nada o que no tienen programas reales, auténticamente planificados para continuar lo bueno y/o encaminar nuestro futuro por caminos de ulterior desarrollo, justicia social y democracia. También el Señor afirma que la humanidad está siendo perseguida por el mal, cuyos abundantes y maléficos planes pueden anticipar desgracias para toda la humanidad; por ello, a nivel local, debemos revisar antecedentes de personajes que hoy podrían estar fingiendo ser lo que no son y prometiendo cosas que jamás cumplirán. Aunque las excepciones no hacen ley, votemos por el mejor, no por el menos peor y libremos batallas para que las huestes de nuestros partidos políticos saquen lo malo y se llenen de prometedoras personas y caballeros andantes de la justicia, la paz y el progreso. Se lo rogamos, santísimo Dios.

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