Editorial

Editorial del Domingo 6 de Noviembre de 2016

Jubileo de la misericordia
El Jubileo de la Misericordia, finaliza el próximo 20 de noviembre 2016, coincidiendo con la celebración del quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, que ha sido el máximo acontecimiento de la Iglesia Católica en los últimos tiempos, pues significó un fuerte soplo del Espíritu Santo para dialogar con el mundo, abrirse al ecumenismo y ser servidora de la humanidad, especialmente a los pobres.
Este Jubileo de la Misericordia se ha celebrado en el Año Santo extraordinario que aún estamos viviendo y que inició el 8 de diciembre del 2015. El Papa Francisco, consideró importante este Jubileo, porque en este Tercer Milenio, la humanidad está inmersa en una época de profundos cambios, y era necesario que la Iglesia diera su contribución, haciendo muy visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios, en el mundo.
El Jubileo ha sido un tiempo propicio para contemplar y vivir la realidad de la Divina Misericordia, que rebasa todo límite humano e ilumina la fea obscuridad del pecado, permitiendo a todo seguidor de Cristo dar testimonios de vida de fe y amor, fieles y creíbles, ante sus demás hermanos.
Ha sido un tiempo privilegiado de conversión para millones de católicos, Pues les ha llevado a centrar su mirada en Dios y en los hermanos hambrientos de misericordia, para vivir en atención continua al corazón del Evangelio.
También ha sido un año en que muchos han redescubierto la realidad inconmensurable del Perdón, y han entendido que están llamados a perdonar a todos sus hermanos, para compensar el inmenso regalo que Cristo les ha hecho, de resucitarlos a recobrar la vida de la Gracia
El objetivo del Papa al instituir el Jubileo para suscitar la renovación de las Instituciones y estructuras de la Iglesia, conduciéndola a experimentar la misericordia de Dios, y que esa experiencia espiritual pueda ser transmitida a todas las gentes.
De hecho, en Honduras el Jubileo ha sido un acontecimiento que se ha vivido con mucha intensidad en todas las parroquias. Ha existido un deseo de los fieles de todo el País, por prepararse adecuadamente. Y así participar en comunidad, en todos los actos litúrgicos requeridos para ganar la indulgencia plenaria, En este sentido, los Párrocos han sido muy comprometidos para posibilitar el acompañamiento de los laicos.
Ha sido notable el hecho de las muestras de misericordia que se ha brindado a los más necesitados. Puesto que el don de la Misericordia de Dios ha sido señalado también con la difusión y explicitación de las Obras de Misericordia: espirituales y corporales.
De forma tal, que muchos grupos de Iglesia hondureña han valorado que la vivencia de la misericordia también se realiza en la acción. Acciones tales como visita a enfermos, presos, auxilio al hambriento etc. se han multiplicado en distintas Diócesis, con el ánimo de superar el concepto arraigado, que solo se está comprometido en servir al prójimo a través de la limosna. Dándole al necesitado algo para subsistir, pero de manera fría y sin contenido amoroso.
El mismo Papa Francisco ha dado un ejemplo hermoso de la misericordia en acción, con su enseñanza y su entrega personal al servicio de los refugiados que han ido llegando a Europa, a los cuales ha dado muestras de un especial cariño, hasta el punto de compartir con ellos su tiempo, alojamiento y comida.
El Papa también ha trabajado incansablemente en la defensa de la población civil de Siria, atrapada en un conflicto bélico de grandes proporciones. Población martirizada por el uso indiscriminado de armas de guerra, sin consideración a la dignidad humana.
La preocupación del Papa por la creación de un mundo más humanizado, le ha llevado a condenar con valentía las atrocidades cometidas por ISIS, que por su brutalidad y sevicia,  constituyen una amenaza para las sociedades, las Instituciones civiles y para las familias del mundo entero.
También el Papa Francisco ha intervenido señalando y  condenando el narcotráfico en los Países de América Latina, lo cual ha podido vivir de primera mano, con los efectos nefastos que las drogas han provocado en Argentina,
El gran fruto del Jubileo ha sido la vivencia de los fieles en la experiencia del perdón. Y a partir de ahí, llegar a entender que el sentido pleno de la existencia humana está en el amor a Dios y el amor al Prójimo, manifestado en el servicio.
La Virgen María exclamó de su hijo Jesús: “Su Misericordia es eterna con aquellos que le honran”.