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El perfil de un candidato al sacerdocio

La llamada de Dios al ministerio del sacerdocio, exige una respuesta, decidida y audaz que se consuma en un Sí, el cual debe ser sincero y fiel, pero ese Sí no es efímero, precario o vacío, es un Sí que implica asumir un nuevo estilo de vida, un testimonio eficaz, un perfil; no cualquiera. Pero entonces de entre tantos ¿Cuál perfil sería? La respuesta es: el perfil de Jesús, ese perfil que modela, transfigura y, refleja la voluntad del Padre con un matiz especial. A continuación profundizaremos ese perfil que debe de impregnar en la persona de todo candidato en vistas al ejercicio más sublime; el sacerdocio.

No basta sólo afirmar que el perfil del candidato debe ser el perfil de Jesús, es preciso que escudriñemos ese perfil, descifrando cada una de sus características y actitudes que lo constituyen. Entre ellas está: La actitud incansable de amar: El que se proyecta al sacerdocio, reserva un anhelo de amar a los demás, destruyendo toda frontera de desprecio. Nunca se limita de amar, al contrario sólo le es lícito limitarse a nunca dejar de amar. Hace de su corazón un corazón como el de Dios que nunca se cansa de amar, y nunca disminuye su intensidad de amar. El amor lleva al candidato a formar una comunidad de verdaderos hermanos, a fijarse en las virtudes de sus hermanos, a soportar sus defectos, lo lleva a corregir con fraternidad y al mismo tiempo a dejarse corregir. Le permite tener un corazón noble, que de él, sólo broten palabras que acojan y no desechen y, acciones que supriman la indiferencia y acrecienten la humildad.

Otra característica que determina el perfil del candidato es la vocación de servicio: El candidato tiene que servir a su próximo que es el hermano inmediato, debe servir con los ojos de Cristo que no excluyeron, ni se limitaron. El aspirante es el primero en ser instrumento de servicio para los demás. La esencia del perfil de un candidato es el servir como fruto del amor. Otra cualidad es un espíritu misionero: El aspirante en su afán de imitar a Jesucristo, tiene que respirar en su vocación un espíritu misionero, que le lleve a sumarse a la noble causa, que es la propagación del Evangelio para saciar la sed de hambre de Dios por la cual gimen tantos pueblos. Es decir que el candidato tiene que sentir celo, simpatía por la misión, que lo conlleve a presidir tantas comunidades carentes de la presencia de Dios y, a contar con una disposición que caracteriza a todo soldado de Jesucristo. Ese espíritu misionero hace del candidato, un aspirante con olor a oveja, saliendo de sí, para ir en busca de la oveja perdida.

Otra cualidad que debe transitar en un aspirante es la Actitud profética es decir que el candidato desde ya, tiene que ser esa voz que anuncie con fidelidad a tiempo y a destiempo la obra salvífica de Dios, esa voz de los sin voz que denuncie las injusticias, que recrimine el pecado sin temer a las consecuencias, que ayude a la gente, a enfrentar las tentaciones y peligros de la vida en un mundo pecaminoso y rebelde. El perfil del candidato también se caracteriza por sobrellevar una actitud orante y tener un amor ineludible a la Eucaristía. El candidato nunca debe cesar de orar, es más para él, la oración tiene que ser algo indispensable como lo son los alimentos para su existir, para él, la oración no debe ser una obligación sino una voluntad que le hará reflejar “la alegría de la vocación” en todo escenario de la vida. La Eucaristía debe ser el don más valioso, por lo tanto su mayor anhelo debe ser el de participar siempre de la Eucaristía. El perfil de todo candidato incluye liderazgo, gusto por el estudio y una actitud de obediencia, Jesús mismo hizo suyas estas características, se dio tiempo para aprender y adquirir conocimiento, lideró, pero no para aprovecharse, sino para entregarse a los demás, salvaguardó obediencia siempre al Padre de tal forma que renunció a su propia voluntad para hacer la voluntad del Padre.

Estas características que he descifrado son características de Jesús que determinan el verdadero perfil de un candidato al sacerdocio. Pero con un tinte distinto puedo decir también que el perfil del candidato es el perfil de un discípulo que imita a Jesús, buen pastor, se deja apacentar por él, se deja transformar, escucha su voz, le sigue y se vuelve dócil a su voluntad. El perfil del candidato al sacerdocio debe estar en coherencia con la persona de Jesús sumo y eterno sacerdote, de tal forma que atraiga, y recree las actitudes de Jesucristo para irradiarlo en la cotidianidad. Todo candidato debe identificarse con este tipo de perfil.

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