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Choluteca celebrará los 50 años de los Delegados de la Palabra

La Diócesis de Choluteca, cuna de los Delegados de la Palabra de Dios, se prepara para celebrar de manera local los 50 Años, ya que en el mes de marzo en San Pedro Sula se celebró la gran Vigilia Nacional; el equipo Diocesano de la CPD después de haber dialogado con Clero de la Diócesis, consideraron que este servicio Pastoral, siendo una iniciativa del Espíritu Santo que tuvo comienzo en Choluteca, ameritaba ser celebrada con toda su gente de la Sultana del Sur. El 19 de Noviembre el Instituto Santa María Goretti será sede de este gran evento a partir de las 8: 00 am.

Texto y Foto: Héctor Espinal

heroes207@yahoo.es

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Cada Parroquia de la Diócesis de Choluteca está promocionando masiva y permanentemente en sus comunidades esta gran fiesta y así poder celebrar juntos  los 50 Años de los Delegados y Delegadas de la Palabra de Dios,  que orgullosamente tienen sus raíces en esta tierra sureña y que cada día los frutos se multiplican al mil por ciento.

Como antesala a dicha celebración, el equipo Diocesano de la CPD,  ha realizado un festival de la canción en cada zona pastoral para elegir tres canciones por cada zona y las que sean seleccionadas serán las que  participaran el 19 de Noviembre en la celebración de los 50 años de la CPD, y cada canción tiene música y letra inédita, con un contenido histórico y mensaje exhortativo.

El pasado sábado 22 de octubre en el salón Parroquial de San José Obrero se realizó el festival de la zona de Choluteca,  donde se seleccionaron las últimas tres canciones que participarán en el evento. Los tres participantes  que fueron seleccionados son de las parroquias  San Pablo, Catedral y El Triunfo.

Entrevista a Monseñor Guido Charbonneau (FOTO-11)

1-¿Que representa para la  Iglesia de Honduras, celebrar 50 años de los Delegados de la Palabra de Dios?

R// La Iglesia de Honduras estuvo a la vanguardia de la renovación del Concilio Vaticano II, al propiciar la participación de los laicos en la celebración de la Palabra de Dios. Ha sido un gesto de confianza de la Iglesia hacia la participación responsable de los laicos, hombres y mujeres, en la animación cristiana de las comunidades rurales de Honduras que no contaban con la presencia de un sacerdote.

Me dijo un día Monseñor Manresa (QDDG) que, como obispo de Quezaltenango, Guatemala, había participado en el Concilio: “La participación de los laicos en la Iglesia es la mayor intuición del Concilio”. Monseñor Marcelo Gérin, elegido prelado de Choluteca en 1964, participó en la última sesión del Concilio y puso en práctica el Decreto conciliar sobre la liturgia.

Ante las necesidades espirituales del Pueblo de Dios y la escasez de sacerdotes, él tomó la audaz iniciativa de iniciar la Celebración de la Palabra y de formar para ello hombres que serían Delegados del obispo y del párroco. Supo ver los signos de los tiempos y ser fiel al Espíritu de Pentecostés que soplaba fuerte.

2-Como  Obispo de la Diócesis de Choluteca que vio nacer y crecer los Delegados de la Palabra de Dios,  ¿cuál es su opinión?

R// Yo me alegro mucho de que hayan Delegados de la Palabra en todas las Diócesis de Honduras y en muchos países, por ejemplo Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Filipinas. Como miembro de una sociedad misionera, los Padres Javerianos, me alegro porque, desde la pobreza material y la riqueza espiritual de Choluteca, la Celebración de la Palabra se difundió rápidamente y se insertó en la cultura de muchos pueblos

3- Algunos datos importantes, experiencias, con los Delegados en sus inicios.

R// Yo no estaba aquí cuando empezó la Celebración de la Palabra, porque llegué cinco años después. Al principio sólo fueron elegidos hombres para Delegados. La razón es muy sencilla: a la iglesia casi sólo mujeres y niños llegaban; los hombres se quedaban afuera. Monseñor Marcelo presintió que al confiarles un papel importante en la iglesia, los hombres se acercarían y algunos asumirían ese servicio.

Además, después de la primera experiencia de Semana Santa en 1966, las comunidades quedaron entusiasmadas y  pidieron a los Delegados que volvieran el siguiente domingo. Últimamente me contaron también que al principio había gente que decía que la Celebración era comunismo. La mamá de un sacerdote, el Padre Ángel Portillo, dijo a sus hijos con una confianza total: “Si eso viene de los Padres, no puede ser comunismo”.

Recuerdo también que los Delegados caminaban dos o tres horas para venir a la reunión mensual de su sector. Se les daba el almuerzo y después de la sesión se regresaban contentos, con otras tantas horas de camino. Me llamó la atención una sesión mensual en Baracoa, Cortés, después del huracán Fifí. El Padre Alfonso Proal y yo nos pusimos a la disposición de los Delegados para ofrecerles el sacramento de la reconciliación y todos se confesaron. En la Eucaristía que siguió había un fervor increíble: al comulgar al Cuerpo y a la Sangre de Cristo, tomaban fuerzas para cumplir su servicio durante todo el mes. Pero pregúnteles a ellos: pueden contarle mil anécdotas.

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