Punto de Vista Reflexión

¿Será que piensan que somos tontos?

Juan Ángel López Padilla

Ya sé que el título no es agradable y que ya están pensando a qué me refiero. Lo más importante es que les defina ¿de qué tontos se trata? Porque los hay de varias clases y categorías. Además de poder encontrarlos en todas las formas y circunstancias. Como diría un amigo incluso los hay “tontos de la cabeza”.

Pues, a lo que me refiero es al hecho de que definitivamente en el mundo, existen algunos que, tendenciosamente, apuestan por desacreditar a la Iglesia, como institución o en sus miembros. Se dan a la tarea de creer que tanto en la doctrina, como en la moral misma, se enfrentan con un grupo de incautos, fanáticos y “creelotodo” (la palabra no existe en el diccionario, así que no la busquen).

En medio de la campaña presidencial de los Estados Unidos, se han sacado tantos “trapitos al sol” que han revelado, en algunos casos, las intenciones que realmente mueven a los “compradores de votos”. Como nunca, en la historia de esa democracia, se ha coqueteado tanto con el voto latino y con el sentimiento religioso de la gente. Realmente hay que admirar el descaro de los estrategas y aunque no me corresponde hacer un juicio sobre la misma democracia estadounidense porque ni siquiera soy ciudadano de ese país, lo cierto es que, insisto, el devenir de este circo mediático, nos afectará a todos. El tema es que en la campaña de unos han sacado a la luz, unas comunicaciones de unos “redentores” que quieren una “primavera” para la Iglesia. ¿Será que no se han fijado que eso de primaveras, a veces terminan en inviernos cuando son empujadas por una idea de libertad que destruye la dignidad de la persona humana? Vivir una primavera, para nosotros como creyentes pasa por la experiencia de la primavera de la resurrección y hay que saber dar la vida, para entenderlo. Eso señores, se llama amor y no libertinaje. Proclamar que hay que promover el amor “libre” es una contradicción porque el amor libera, rompe cadenas y no ata a pasiones o inclinaciones contrarias al ser humano. No somos tontos los católicos. Sencillamente entendemos que cada ser humano es digno, pero su dignidad no debe ser confundida con esa “tienda” de opciones en las que nos quieren meter los lobbies que pueden pagar campañas promoviendo ideologías abortistas o de género.

Luego, por ahí andan haciendo girar a cada rato mensajes o cadenas con frases que le atribuyen al santo Padre o a cualquier santo. Se atreven incluso a sostener cosas que son hasta contrarias al sentido común. No somos tontos, pero podemos pecar de tales.

Si hay algo de lo que debemos convencernos, cada día, es que debemos ser astutos y no “papos”. Ser católico exige una actitud y una condición en la que por los retos del mundo actual, debemos formarnos, cada día más. Atrevernos a leer las cosas, a ver lo que ocurre con criterio católico, de familia. Bien decía la Conferencia Episcopal hace poco, que algunos se casan con conceptos que les parecen palabras mágicas. Pues no, no somos tontos y a las palabras hay que refrendarlas con la verdad, con un actuar honesto y sin dobleces. Lo que aplica, no sólo a los discursos de los políticos, sino hasta al uso de las palabras de la Palabra de Dios.

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