Noticias

“No nos acostumbremos al dolor”: Monseñor Ángel

“Hace falta salir a la calle para escuchar la realidad de la gente y así decir, una palabra de aliento desde la cercanía,  no desde la lejanía”

Por: Equipo Fides

redaccion@semanariofides.com

“No es fácil vivir sentimientos de paz en Honduras, donde el pueblo esta contagiado de agresividad”, esas palabras resonaron en la Sala de Redacción de Fides, hasta donde llegó de sorpresa con su sonrisa afable,  su hablar suave y pausado con el típico acento español y cargando en  sus manos su inseparable maletín.

Tomó asiento y la oportunidad no era desaprovecharle para realizarle una entrevista, por ser Monseñor Ángel Garachana el Obispo de San Pedro Sula y presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras.

Fue el momento propicio para conocer su opinión sobre un tema que no se podía obviar: el reciente Mensaje de Conferencia Episcopal a la feligresía católica y al pueblo hondureño, enmarcado dentro del Año de la Misericordia.

Monseñor ángel comienza hablando de los frutos obtenidos dentro de la Iglesia hondureña durante este año: “los verdaderos frutos y los efectos los podemos ver en los pueblos, en las ladeas, en los barrios.”

Luego agrega: “Uno de ellos es la experiencia con un Dios que nos quiere, la importancia de cómo ha crecido la conciencia sobre las obras de misericordia, ya que la Iglesia tiene cantidad de obras, en la educación, en la salud, en proyectos de desarrollo, y muchas más. Otro gran resultado en este año es esa fe que ha mantenido el pueblo ante tanta realidad que incomoda”.

“Si no fuera por mi fe en Dios me hundiría,  esa frase las escuchamos en los feligreses muy a menudo, la fe en esta misericordia,  en este perdón de Dios, sana, libera y pone en pie a nuestro pueblo”,  expresó

MISERICORDIA Y JUSTICIA. Luego le preguntamos por la relación que hace el mensaje entre misericordia y justicia y nos dijo: “son palabras que generalmente las contraponemos y pensamos en alguien que haya delinquido y decimos; el juez tiene que hacer justicia, como si misericordia y justicia se opusieran. Al contrario, una cosa es la justicia que condena el acto, pero nunca podemos condenar a la persona, y esto es que estoy viendo que ocurre en nuestra Honduras”.

“La misericordia es el crecimiento de la justicia que salva a la persona, no la condena porque la considera capaz de renovarse, arrepentirse, capaz de ser otra persona. Dios es justo y misericordioso, Dios no llama bien al mal y rechaza el pecado y Jesús condena el pecado. La misericordia es la que libera y hace posible un cambio en la persona, por eso la misericordia lleva a plenitud la justicia.”

“SENTIMIENTOS DE PAZ” Monseñor Ángel muestra se preocupación y  la de los demás obispos del país, por el clima de violencia que vivimos al señalar: “no es fácil vivir sentimientos de paz en Honduras, donde el pueblo esta contagiado de agresividad. Estamos exaltados por cualquier cosa, por eso es más urgente hablar, pedir y trabajar la paz, en mí y en los demás”.

 Qué difícil se hace creer en la misericordia de Dios, por el mal del mundo, por la violencia, por la injusticia y saber cómo triunfa el injusto, como el corrupto domina y como se enriquece, y tantos pobres.  Pero cuánto  más difícil se hace hablar de misericordia,  es más urgente hablar de una fe puesta a prueba como la de Job y de Jesús, esa fe cuando uno cree en Dios sale purificada”.

PERDON, El prelado habla de la fe, virtud que en ocasiones parece difícil de sostenerse  ante la dura realidad,  porque el pueblo cada día se consume en la pobreza, la violencia y ante tantos fenómenos sociales.

Entonces la pegunta era obligada: ¿qué los motivó a pedir perdón públicamente al pueblo a través de ese mensaje de la Conferencia Episcopal?

“Lo hemos hecho por no haber sabido acompañar  al pueblo y por no escucharlo y darle esa palabra de aliento que en muchas ocasiones necesita, donde no tengan que pagar un psicólogo para pedir un consejo”.

“Mire, dijo, tanto nosotros como los sacerdotes podemos  caer en el activismos debido a tantos  compromisos que asumimos. Por ejemplo, los presbíteros que el fin de semana por la mañana están en una reunión, por la tarde Misa y luego atienden otros compromisos. Ellos están ocupados en tantas tareas que no les queda tiempo para el escuchar, por eso, es el llamado.

“La misericordia es pensar en el otro más que en mí y por tanto estar a su lado, acompañar, escuchar, buscar la cercanía con nuestro pueblo que tiene tantas ganas de hablar,  de desahogarse.  Nos hace falta salir a la calle para escuchar la realidad de la gente y así decir una palabra de aliento de cercanía, no desde la lejanía.  Nos ha hecho falta ese compromiso de no sólo hablar cada quien en sus diócesis, si no dar ese mensaje de paz a todo un pueblo que pide ser escuchado”

“LES HACE FALTA ESTUDIAR La Conferencia Episcopal  también aborda el tema de la realidad política de Honduras, sus circunstancias y sus actores y ante esa situación, Monseñor Ángel meditó un poco y luego hizo hincapié en los expresado donde le dicen a los políticos “que les falta estudiar”, para así entender la realidad, pero de igual manera enfatizó que los sacerdotes deben también estudiar más, sobre diferentes temas sociales, para así entender y comprender más la realidad”.

“Les hacemos un llamado a leer y conocer la realidad, estar al tanto de todo lo que dice las ciencias sociales, políticas sociales, jurídicas, económicas, todo lo que dicen en cómo enfrentar los problemas y buscar soluciones a los mismos”.

 “Se necesita un conocimiento mayor para entender esos problemas y ese llamado que hacemos a los políticos es también para nosotros los sacerdotes, debemos tener un conocimiento más profundo más compartido, para así encontrar más soluciones más acertadas y eso sólo lo podemos conseguir estudiando” enfatizó

LA ACABAN DE ESCRIBIR Ya para el término de la entrevista se refirió a la Carta Pastoral Por los caminos de la esperanza, publicada hace diez años enfatizando que se debía volver a leer,  “ya que ahí se tocan temas de la realidad del país y que en diez años no son muchos los cambios”.

“En algún momento he dicho;  quitemos la fecha,  entreguemos esa carta de hace 10 años a alguien que la lea hoy y le preguntamos si esa carta refleja la realidad del presente.  Seguro nos diría  que se acaba de escribir, ya que el contexto ahí  descrito  aun hoy está en plena actualidad”.

¿Qué siente usted al ser Obispo de San Pedro Sula, una ciudad tan estigmatizada por la violencia, el dolor  y donde se generan  tantos conflictos sociales?

“Las grandes ciudades son como una caja de resonancia, de lo bueno y lo malo, una caja de resonancia de la violencia, la pobreza;  pero también del desarrollo moderno”.

“Ahí se experimenta dolor, pero también se experimenta alegría del que se va superando y que empezó con una champita y ahora ya tiene su casa. En las grandes ciudades se experimenta todo. Pero es en el ambiente rural donde hay más dolor,  porque hay más pobreza”

“Por eso le pido al Señor que no me acostumbre al dolor que ni yo ni los demás obispos nos acostumbramos a ese dolor, que siempre tengamos en carne viva esas llagas del Señor, el no sentir con el pueblo nos lleva a la corrupción y la insensibilidad”

Con esas palabras culminó su entrevista, la serenidad con que expresa su criterio fue contagiosa y el silencio se apoderó del ambiente. Un silencio que invita a la reflexión.

FRASE

“Le pido al Señor que no me acostumbre al dolor que ni yo ni los demás obispos nos acostumbramos a ese dolor, que siempre tengamos en carne viva esas llagas del Señor, el no sentir con el pueblo nos lleva a la corrupción y la insensibilidad”.

A %d blogueros les gusta esto: