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La AMDC y el agua potable

CAMINAR…

Por: José Nelson Durón V.

Una serie de omisiones gravísimas tienen nuestros países en situaciones de desventaja en un mundo que centra su atención en el cuánto, olvidando el cómo, a quién y porqué.

El Señor Jesús, conocedor de la intimidad humana, lo afirmó de manera categórica: “A los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán” (San Juan 12,8), en respuesta al tacaño Judas Iscariote que negaba a su Maestro un perfume caro y llegó a traicionarlo. La miseria es obra de pocos y es sufrida por muchos. En un tiempo en que la tecnología en manos de fuerzas productivas podría satisfacer razonablemente las más extremas necesidades, continuamos rezagados por omisiones, intereses y errores de funcionarios que nunca hicieron lo que tenían que hacer.

Según indicadores de CONASA, Consejo Nacional de Agua y Saneamiento, en Honduras más de un millón de personas carece de agua, más de 1.6 millones carecen de servicios sanitarios adecuados y 600,000 defecan al aire libre y solamente el 14% de la población hondureña recibe agua tratada. Las cifras son escalofriantes y válidas proporcionalmente en la Capital de las ciudades gemelas, donde por fin un alcalde, enemigo de inauguraciones, bombos y platillos y amigo del trabajo permanente, está preparándose para enfrentar tan grande reto. Sin embargo, personas mal informadas afirman que la Municipalidad del Distrito Central no tiene la capacidad de operar el sistema de agua potable y saneamiento, que debería haber sido transferido desde 2003 a la Municipalidad capitalina, titular por Ley del vital recurso hídrico. Por supuesto que esta afirmación desconoce la capacidad de la asesoría de la Alcaldía, el personal municipal y el poder de decisión y ejecución del alcalde.

La comuna capitalina trabaja ya con fondos propios y con cierta ayuda de las agencias cooperantes en la realización de consultorías, estudios y diseños de alternativas para abastecer de agua potable a la capital, incluyendo los barrios ubicados en la periferia de la misma; protección de las cuencas productoras de agua; preservación de los recursos hídricos; soluciones para el tratamiento de aguas servidas; construcción de pequeños proyectos para el abastecimiento de agua a barrios y colonias de la periferia, incluyendo tanques domiciliarios; pone a tono ya su Catastro Municipal para el traspaso de los servicios;  proyectos de alcantarillado de aguas pluviales y otras actividades propias del sector, de tal manera que el traspaso sea de lo más natural y eficiente. Como corolario callado de su formal y serio compromiso, en el seno de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento, COMAS, están integradas instituciones como el Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras; la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción; la Fundación AMITIGRA; la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa; el Frente Ciudadano para el Agua; la Asociación de Juntas de Agua de Francisco Morazán; el Foro Nacional de Convergencia, FONAC; el Sindicato de Trabajadores del SANAA y la misma Alcaldía, representada por tres de sus regidurías y por la Unidad de Gestión de Agua y Saneamiento Municipal, UGASAM, que es su Secretaría Técnica. La Alcaldía está lista, nos aseguran, para dar a la ciudad capital un servicio que será no sólo mejor, sino diferente, al estilo de Tito, el alcalde trabajador. En esta temporada de elecciones fácil será descubrir quienes forman parte de aquellas minorías que se oponen al abastecimiento de agua y a soluciones de saneamiento para 1.3 millones de capitalinos y de sus miles de huéspedes, muchos de los cuales viven en condiciones precarias de salubridad por la falta de agua y que sumados serán en el año 2035 la cuarta parte de la población hondureña. Próximamente FIDES publicará un artículo especial al respecto.

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