Movilidad Humana

¿Hogar dulce hogar?

Hermana Lidia:

“Los programas de recepción a las personas deportadas han mejorado en los últimos dos años, pero todavía no tienen un mecanismo eficiente para identificar las personas con necesidad de protección. Es cierto que el miedo de regresar al mismo peligro que le obligó a huir, impide que muchas personas declaren su necesidad al llegar en Honduras”.

Recientemente se presentó un informe de Amnistía Internacional en el cual es un movimiento global que trabaja en favor del respeto y la protección de los derechos humanos, informe en el cual detallaron que las cifras de desplazados tanto internamente como externamente cada día va en aumento al igual que recordaron  las causas de la migración de los países del triángulo norte y en este caso Honduras.

Este informe llevo por nombre “Hogar dulce hogar, el papel de los países del triángulo norte, en la creciente crisis de refugiados” ante ese informe la hermana Lidia Mara Silva de Souza Coordinadora Nacional Pastoral de Movilidad Humana, realizó el siguiente escrito que se publica integro.

“HOGAR DULCE HOGAR” se vuelve una interrogante cuando en nuestro país diariamente decenas de personas y familias enteras son obligadas a abandonar su casa y cruzar fronteras para salvar su vida. Son niños, niñas, adolecentes, jóvenes, hombres y mujeres víctimas de extorsiones, persecuciones y amenazas de muerte.

Es muy preocupante que una gran parte de las víctimas del desplazamiento forzado y refugiados sean niños, adolescentes y jóvenes. Además de violencia intrafamiliar, esta población, de forma particular, es sujeta al reclutamiento forzado por parte de maras y pandillas. Resistir al reclutamiento puede significar la muerte de la persona y demás miembros de su familia.

Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional en los últimos cuatro años más de 18 mil niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de homicidio. La mayor parte de homicidios en Honduras son contra personas menores de 23 años. Es preocupante el reclutamiento de niñas, adolescentes y jóvenes como “novias comunitarias”. Son obligadas a servir sexualmente al jefe de la mara o pandilla o, en peor de los casos, a varios miembros del grupo.

Muchos son los niños, adolescentes y jóvenes que han tenido que cambiar colegio o han tenido que abandonar sus estudios porque las maras tienen controlados los centros educativos y territorios cercanos a los mismos amenazando e intentando reclutar a los alumnos que vienen de colonias o barrios controlados por mara rival.

LA POBREZA, la reunificación familiar y la violencia son los principales motivos de la emigración en nuestro país, pero el número de personas que emigran huyendo del país a causa de la violencia va en aumento y necesita atención especial, ya que al ser deportadas, en menos de 24 horas, las pueden matar.

Los programas de recepción a las personas deportadas han mejorado en los últimos dos años, pero todavía no tienen un mecanismo eficiente para identificar las personas con necesidad de protección. Es cierto que el miedo de regresar al mismo peligro que le obligó a huir, impide que muchas personas declaren su necesidad al llegar en Honduras.

El miedo se justifica porque los victimarios no son sólo las pandillas, maras y narcotraficantes, son policías, militares, sicarios pagos por políticos o grandes empresarios. El involucramiento de estos diferentes actores con las redes criminales ha creado un “poder” a favor de la impunidad.

Por más que exista un esfuerzo por parte de las instituciones de gobierno, organizaciones de sociedad civil, iglesias y cooperación internacional con algunos programas y proyectos muy específicos, todavía no hay un mecanismo de protección eficiente y sostenible para las personas desplazadas y deportadas con necesidad de protección.

Honduras será “hogar dulce hogar” cuando no se necesite vigilancia privada para sentirse seguro. Cuando los estudiantes puedan llegar al centro educativo más cercano a su casa sin temer el control territorial de las maras y pandillas. Cuando se pueda trabajar sin preocuparse con las extorsiones. Honduras será “hogar dulce hogar” cuando se venza la impunidad y se diga sí a la verdad, a la justicia y a la vida.

FRASE

Honduras

Será “hogar dulce hogar” cuando no se necesite vigilancia privada para sentirse seguro. Cuando los estudiantes puedan llegar al centro educativo más cercano a su casa sin temer el control territorial de las maras y pandillas. Cuando se pueda trabajar sin preocuparse con las extorsiones. Honduras será “hogar dulce hogar” cuando se venza la impunidad y se diga sí a la verdad, a la justicia y a la vida.

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