Choluteca Diócesis

TURISMO EN FAMILIA EN SEMANA MORAZÁNICA

TURISMO EN FAMILIA EN SEMANA MORAZÁNICA

“Trabajo y descanso constituyen el ritmo natural de la vida del hombre. Uno y otro son necesarios para que la vida de la persona se desarrolle en todos sus aspectos esenciales, porque ambos son espacios para su creatividad” (Orientaciones para la Pastoral del Turismo, 5)

Texto y Fotos: Oscar Ibrahan Rodríguez

ibrahanrodriguez@yahoo.com

La Semana Morazánica fue en gran medida, un espacio para reunirse en familia permitiendo el diálogo y sana diversión que muchas veces el afán del trabajo o estudios no lo permiten.

¿Qué es la Semana Morazánica?

Según reforma del Artículo 1 del Decreto No.75-2014 de fecha 10 de septiembre de 2014, en el sentido de trasladar, con fines turísticos, los feriados correspondientes a las festividades cívicas de los días 3, 12 y 21 de octubre,  debe ser aplicado a partir del primer miércoles del mes de octubre de cada año y será denominada “Semana Morazánica”. Publicado en La Gaceta el 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2015.

Espacios de unión Familiar

Aunque existen otras temporadas como Semana Santa, en cuanto a turismo de playa por lo general las personas católicas, priorizan las actividades religiosas en sus parroquias o del lugar que visitan como un respeto y coherencia de la fe que se profesa y participación en la religiosidad popular. Sin embargo, en la Semana Morazánica, aunque es una temporada lluviosa, muchas familias hondureñas se dispusieron a compartir en la medida de sus posibilidades, algunos de paseo en montaña, otros en el mar y algunos en casa, momentos inolvidables necesarios para una salud integral, resaltando esa unión familiar como principal objetivo.

En este artículo se comparten imágenes de una familia de Choluteca y Tegucigalpa que tuvieron como punto de encuentro: la naturaleza de Amapala. Cocinaron sus propios alimentos, jugaron, bañaron y al anochecer ante una fuerte lluvia, se fue el fluido eléctrico, permitiendo aún más la unidad familiar para superar algunos obstáculos en la oscuridad; todo ello como un aprendizaje de vida en el cual, ante las adversidades, unidos es más fácil con la ayuda de Dios superar dichas dificultades. Al siguiente día, observar el amanecer a orilla del mar es un momento impresionante, que vale la pena experimentar. A uno de los niños se le celebró su primer cumpleaños y pues finalmente llegó la hora de retornar a sus hogares, agradecidos con Dios por el don de la vida y permitir dicho momento.

“Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso… si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás.

La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar esos problemas de niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poco importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos… Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar. No existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.” (Antonio García-B Mudarra).

Amapala: Un atractivo turístico en el Sur de Honduras

Se cree que  en 1522 Gil Gonzáles Dávila partió de España y en su búsqueda de tierras y riquezas llegó a  la Isla del Tigre a la cual le llamó Petronila, que era el nombre de la hija del Protector de Dávila;  luego fue denominada por los indígenas como isla “Tecuantepetl que significa cerro del Tigre” (Viera; sin fecha: 5) en honor a un pirata sanguinario llamado Francis Drake que fue a refugiarse allí.

El 17 de octubre de 1833 fue establecido el Puerto de Amapala en la isla del Tigre el cual fue reemplazado por el puerto  Henecan de San Lorenzo a partir de 1978. (Consultorio Jurídico Popular; 2003: 40)

La isla de Zacate Grande, ahora convertida en península tras haber sido unido a tierra firme en el año 1971 se convirtió en paso obligatorio para la mayoría de islas del golfo de Fonseca. (Ibídem: 39).

Vale la pena recalcar que “Cáritas Diócesis de Choluteca” ha acompañado a las comunidades de Zacate Grande perteneciente a este municipio de Amapala, tras el hecho de descubrir que en medio de la abundancia de recursos naturales existe también la miseria en gran escala, se les ha acompañado y asesorado en cuanto a sus derechos, así como la intención de proponer alternativas de solución para que los pobladores vivan en condiciones humanas. Además es necesario poner más empeño por parte de todos en proteger la flora y la fauna del entorno y así contribuir en la conservación de estos recursos tan necesarios en la zona Sur y que a medida que transcurre el tiempo se hacen escasos.

También se necesita fomentar el turismo alternativo en el Sur, valorando la belleza natural y sin esperar que el turismo de masas se apropie de recursos nacionales con grandes desventajas para el hondureño entre aspectos colaterales de proyectos aparentemente atractivos.

El turismo alternativo es el que  “da énfasis al contacto y entendimiento entre las comunidades receptoras y el turista, como también en el medio ambiente. También como un turismo que es consistente con los valores naturales, sociales y comunitarios y que permite una relación positiva entre locales y turistas. El turismo alternativo engloba a micro y pequeñas empresas, propiedad de habitantes locales. Otras características del turismo alternativo son menores impactos en el medio natural y social, vínculos con otros sectores (agricultura, artesanía) de la economía local y retención de ganancias en la localidad” (Moore & Dowling, 2002).

El conocimiento directo de la naturaleza a través de los viajes de observación, el ejercicio del respeto de su equilibrio a través de un turismo más austero, el contacto más personalizado hecho posible por un turismo de grupos más reducidos, como el favorecido, por ejemplo, mediante el turismo rural, van a modificar de manera beneficiosa los hábitos diarios de la persona, permanentemente solicitada por el consumismo.   (Orientaciones para la Pastoral del Turismo, 8)

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