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Honduras deseosa de más apóstoles del Evangelio

Honduras deseosa de más apóstoles del Evangelio

En este Año jubilar se cumple el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926.

Texto: Delfina Janeth Lagos

dlagos@semanariofides.com

Fotos: Lilian Flores

En el décimo mes del año,  aparte de celebrar varios acontecimientos importantes, se festeja en gran parte del mundo el mes dedicado a las misiones, donde se les rinde honores a esos valientes hijos de Dios que deciden llevar el Evangelio a otras fronteras o hacerlo en su propia tierra, pero con un compromiso mayor, ya que dice un frase “nadie es profeta en su tierra”.

Partiendo que se llama misionero aquella persona cuyo objetivo principal es el anuncio del Evangelio mediante obras y palabras entre aquellos que no creen, podemos decir que  esa forma de misión es conocida como Ad Gentes, es decir, hacia las gentes, gentiles o no cristianos y se desarrolla en lugares donde el evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido o en ambientes refractarios ubicados más allá de las propias fronteras donde se dificulta la prédica y aceptación del mensaje.

Partiendo de ese concepto es necesario conocer la realidad de los diferentes países, para saber cuál es la situación de un misionero realizará su labor enfocada en el contexto en que están inmersos.  Sin irse muy lejos, Honduras es un país que está sumido en la violencia, donde a diario mueren jóvenes a causa del crimen organizado.  Ahí nace la interrogante, ¿el Evangelio no ha sido anunciado en Honduras en situaciones tan dramáticas?

REALIDAD, ante la realidad hondureña, decenas de jóvenes o adultos caminan en constante misión, no porque transiten llevando la Palabra de Dios, que tanta falta hace, sino porque tienen que salir del país como migrantes. Es la cruda realidad que muchos catrachos, son misioneros Ad Gentes sin darse cuenta, salen de las fronteras, pero con el objetivo no de evangelizar si no por huir del país que no les ofrece, seguridad, alimentación, una vida mejor.

Ante ese crudo entorno, donde a diario fallecen hondureños a causa del crimen organizado,   ¿falta más hablar de Dios?  El padre Héctor Antonio Bernabé es el director del Centro Misionero Ad Gentes para América Central, (CEMAC) que nace con el objetivo de formar misioneros y que lleven el Evangelio afuera de las fronteras. A él le planteamos esa interrogante

Comienza hablándonos del Centro: “muchos no lo conocen,  relata el presbítero, no porque este escondido, sino porque no estamos comprometidos con la misión, con el verdadero significado de que es misionar y lo importante que en un país, en una parroquia, existan misioneros no necesariamente religiosos o religiosas,” apunto el presbítero

MISIONERO, el director del CEMAC, recalca que ser misionero es “ser presencia de Cristo, no necesariamente ir a un lugar y proclamar el Evangelio, si no ser signo de esperanza en ese lugar. Un misionero debe inculturizar la Palabra de Dios, primero debe conocer la cultura de un país, o si le toca ser misión en un mundo pandilleril, ahí no se puede llegar con la piedad popular, se debe llegar con el idioma de ellos, sin temor y esa es la verdadera tarea,  ser esa esperanza de Dios,” expresó el sacerdote

 Al igual agregó “falta más compromiso,  primero de parte de los líderes de nuestra Iglesia, nosotros debemos fomentar ese llamado a ser misión.  El Papa Francisco nos ha dicho “salgan a la calle,  hagan lio”, con esas palabras nos quiere decir, salgan en busca de las ovejas perdidas, pero estamos esperando encerrados en cuatro paredes y nuestra gente ocupa una mano amiga afuera.  Si no,  miremos nuestro entorno, donde descubriremos que falta mucho que hacer,” detalló el presbítero.

PERSONAS CLAVES, en Honduras la realidad de andar con libertad por las calles cada día se complica, pero cuando un persona se compromete con Dios, a llevar ese mensaje esperanzador a los que más lo necesitan es un reto y así detalla Mirian Navas, coordinadora de la Infancia y Adolescencia Misionera de la Arquidiócesis, quien expresa que ser misionero en el país no es fácil pero no imposible.

 “Ser apóstol de Dios no sólo es ir con la Biblia en mano, es ir con el ejemplo de ser testigo e hijo del Padre, en principal es ir con ese ejemplo de tenderle la mano amiga a los niños y jóvenes de nuestra Honduras, que está tan maltratada por tantas tentaciones sociales, que a la larga estas se convierten en piedras en el camino, principalmente  para el presente y futuro del país”

De igual manera detalla la coordinadora que en la Arquidiócesis cuanta con un promedio de 2 mil 500 menores que pertenecen a la Infancia y Adolescencia Misionera, y la gran ganancia relata que gracias a estos niños, muchos padres han conocido a Dios.

“Los niños y jóvenes son esas personas claves para seguir llevando el Evangelio por todos lados, y este país ocupa de más misioneros que lleguen a ellos, que asistan a las escuelas en principal públicas, donde se mira la cruda realidad que vive el país, pobreza, inseguridad, falta de alimentación, vestuarios. Ser misionero no sólo es ir y hablarle de Dios a un menor,  a una familia, es ser hermano y desprenderse de su tiempo, de cosas materiales para ayudar y así ganarse el cariño de ese hermano, para que juntos acepten a Dios y entiendan que no están solos” agregó Navas

TESTIMONIO al Centro Misionero Ad Gentes para América Central, llegan personas de diferentes países en especial de Centroamérica que buscan esa preparación para así ser embajadores  fuera de las fronteras. De CEMAC, han sido enviados misioneros a Kenia, África, Brasil, Tailandia, Hong Kong, por mencionar algunos países, para el caso esta institución está preparando a María Auxiliadora Garro, de nacionalidad costarricense la cual relata que desde el 2005 recibió ese llamado de ser misionero y hace menos de un año llegó a CEMAC.

María cuenta que ella sólo está luchando por dar lo que recibió, “decide salir de mi país, olvidarme de todo, no porque no me haga falta o sea mal agradecida, sino porque así lo decidí, ayudar a los que lo necesiten y si puedo ser un poquito de luz, lo hago”

Y añade  que tomar esa dedición de ser emisario del Evangelio, no fue fácil “da temor, al inicio quise retroceder, hay lágrimas por la soledad, pero cuando se conoce que hay otras personas que no sienten ese amor a Dios, es ahí que se logra entender, que los que no conocen ese amor, es porque no hay alguien que les haya explicado y viven en la oscuridad y si puedo ayudar lo hago, pero sin olvidar la realidad en la que vivimos, donde misionar no sólo es ir rezando es predicar con el ejemplo” detalló

Orientado en el  ambiente que se vive en el país donde muchos hogares no hay esa paz, por falta de un mensaje de esperanza, el llamado seria en ser misioneros todos y no olvidarnos del que más lo necesita, ese fue la petición que hacen tanto la coordinadora de Infancia Misionera y el director del CEMAC.

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