Diócesis San Pedro Sula

En Chamelecón, ahora hay dos parroquias

En Chamelecón,  ahora hay dos parroquias

Sacerdotes de la Fraternidad Misionera de María son los nuevos pastores que continuarán fortaleciendo la evangelización en diez comunidades que forman la nueva Parroquia Nuestra Señora de Suyapa.

Fotos y texto: Johanna Kattan

jokattan@semanariofides.com

Iluminadas por un brillante sol, de un domingo a las diez de la mañana, sonaron las campanas del pequeño templo dedicado a Nuestra Señora de Suyapa, ubicado en la colonia Suyapa en el sector Chamelecón. Con el sonido de las campanas y cohetes se anunció un evento histórico para esa comunidad y para toda la Diócesis de San Pedro Sula.

La noticia que ha alegrado a la población en Chamelecon es que nace una nueva parroquia, dedicada a Nuestra Señora de Suyapa. Es así como el pequeño templo se convierte en sede parroquial. Chamelecón, uno de los sectores más grandes de San Pedro Sula, con alrededor de 120 mil habitantes, conformado por 62 colonias.

Además del crecimiento población, para que se constituya una nueva parroquia, se toma en cuenta el trabajo pastoral, el nivel de compromiso de toda la iglesia. Según el Obispo de la Diócesis de San Pedro Sula, Ángel Garachana, los laicos, religiosas y sacerdotes que han servido en ese sector han realizado un buen trabajo y ahora ya tiene sus frutos.

Antes todo el sector de Chamelecón formaba la Parroquia Santísima Trinidad, la cual en los últimos años ha estado guida por sacerdotes diocesanos de Honduras. Como párroco y por su experiencia en este sector desde hace siete años, el padre Luis Estévez señala las fortalezas que tienen las comunidades que forman la nueva Parroquia Nuestra Señora de Suyapa.

“Las siete comunidades tienen su consejo bien formado y miembro de las pastorales, que también forman parte de ella. Además, tiene un camino ya recorrido, tiene el Plan Pastoral Parroquial y el Plan Pastoral Local de acuerdo a los lineamientos de la Diócesis de San Pedro Sula. Tienen todo un caminar, ya todas las pastorales formadas, tienen un espíritu misionero y de comunión. De todas las fortalezas creo que esas son las más importantes”.

El presbítero Luis Estévez también resaltó que una de las fortalezas de los laicos que están en el sector de Suyapa y las comunidades cercanas, es que ellos tienen conocimiento y claridad en cuanto al trabajo establecido en el Sínodo Diocesano, “siguiendo la dimensión evangelizadora, litúrgica y promoción humana, se les ha dado mucha formación respecto a eso. Incluso todo este sector ha tenido dos años de estar en la escuela de formación de laicos”.

Considera que son agentes entusiasmados y preparados para trabajar y echar a andar adelante la nueva misión que lleva una creación de parroquia. Como retos señala que uno de ellos es crear identidad como nueva parroquia y que los sacerdotes recién llegados, vayan conociendo el caminar y la historia de estas comunidades.

Ser una parroquia agradecida

El Obispo Ángel Garachana en la ceremonia de erección de la nueva parroquia resaltó que no se trata de empezar de cero, porque es un núcleo de comunidades que tienen ya la experiencia de trabajar con el Plan Pastoral Diocesano. “Todo este sector tiene su historia, desde los comienzos de Santa Ana en el pueblecito de Chamelecón hasta todo el crecimiento y realidad que hoy tenemos”.

Agradeció a los sacerdotes diocesanos hondureños, Luis Estévez y  José Ramón Gámez “como últimos responsables de esta noble parroquia, gracias por el trabajo y camino recorrido”. También dio la bienvenida a los nuevos pastores. “Padre Jorge y padre Henry, les entregamos esta parroquia, sigan trabajando, animando a todos estos fieles que los han acogido con cariño para hacer esta parroquia una parroquia samaritana, orante y eucarística. Gracias por aceptar el envío de sus superiores y venir a trabajar a esta Diócesis de San Pedro Sula que los acogen con cariño”.

Monseñor Ángel Garachana dijo que los nuevos sacerdotes tienen que seguir los documentos del sínodo diocesano. También invitó a la feligresía a ser una comunidad orante. Sugirió que para orar, apartarse un poco, respirar y repetir desde el interior esta oración: Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.

El obispo les recordó ser una comunidad de discípulos misioneros, actuando con un corazón agradecido. “Sean una comunidad que reconoce los dones de Dios y los agradece. Saben ustedes cual es la oración de gracias más importante? La Eucaristía. Por eso una parroquia agradecida, es una parroquia eucarística”. En conclusión, Monseñor Garachana, espera que esta comunidad sea una parroquia samaritana con los más pobres y excluidos, “una parroquia orante con misericordia y una parroquia agradecida eucarística”.

El nuevo párroco

La Parroquia Nuestra Señora de Suyapa se estrena bajo la guía de los sacerdotes de la Congregación Fraternidad Misionera de María. Su primer párroco, Jorge Lizandro Cruz Donaire es hondureño, ha vivido su ministerio sacerdotal en Roma y en Venezuela. “En primer lugar quiero dar gracias a Dios por este momento tan maravilloso, que él ha ido trazando en la historia de este pueblo, sobre todo en la historia de mi país. La responsabilidad es grande. El hecho de ser nombrado párroco significa el estar delante de un pueblo, ser para el pueblo, un servidor y hacer que la iglesia siga siendo el lugar donde el encuentro con Dios sea vivido y sobre todo transmitido a través de la fe y amor”.

Es el sexto de una familia de diez hermanos. Nació en Taulabé, el 28 de junio de 1962. Creció en Comayagua.  “Fui ordenado sacerdote el 3 de febrero de 1995, en la ciudad de Guatemala.  Fui enviado a misión a Italia donde viví nueve años; y luego regresé al país, pero fui enviado a Venezuela,  donde viví siete años, fue una experiencia maravillosa. Llevo en el corazón a Venezuela”. El padre Jorge confesó que no conocía el sector de Chamelecón. “Estamos conociendo, y cada día, a través de ese darnos a los demás, nosotros estamos contentos”.

En este acontecimiento, un hermano mayor del nuevo párroco lo acompañó junto a su familia. Rómulo Alexander Cruz Donaire, comentó que se siente orgullo de su hermano Jorge. Aunque nunca imaginó ver a su hermano de sacerdote, Rómulo Cruz recuerda que sí se resaltaba en su hermano Jorge el deseo de ayudar,  “siempre fue una persona de gran carisma, de muchos servicios a la comunidad. Antes de ingresar al seminario en Guatemala,  era voluntario en la Cruz Roja- Siempre manifestó esa intención de apoyo y solidaridad hacia el pueblo”.

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